Foto de una sala de sonido de la radio local en Illinois, acusada de difundir desinformación y apoyar grupos extremistas. Foto para The Washington Post de Jamie Kelter Davis.
Foto de una sala de sonido de la radio local en Illinois, acusada de difundir desinformación y apoyar grupos extremistas. Foto para The Washington Post de Jamie Kelter Davis.
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Meses antes de que se celebraran las elecciones de medio término, la competencia por el voto de los latinos entre demócratas y republicanos se convirtió en una batalla multimillonaria para controlar algunos medios de información, específicamente un grupo de estaciones de radio en español. Una empresa de medios fundada por dos mujeres latinas comenzó el proceso de adquirir 18 estaciones de radio en las principales ciudades del país. En junio de este año, la empresa llamada “Latino Media Network” adquirió el paquete de estaciones que incluye a la reconocida emisora Radio Mambí en Miami, Florida. 

A pesar de que la transacción económica entre ambas empresas se realizó con éxito, “Latino Media Network” debe esperar a que la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) apruebe la operación antes de realizar cualquier cambio en la programación o el contenido de las emisoras. Se espera que la decisión llegue a finales de este año.

La venta de Radio Mambí ha sido duramente criticada por líderes republicanos del estado de Florida, entre ellos los senadores Marco Rubio, Rick Scott, y la congresista Maria Elvira Salazar, quienes han expresado su oposición a la operación públicamente. Los tres legisladores junto a otros miembros republicanos del Congreso enviaron una carta a la FCC para intentar detener la compra alegando que el cambio de mando "silenciará a las voces conservadoras". 

 “Quieren usar esas 18 estaciones de radio y empezar a enviar un mensaje socialista a los hispanos”, me dijo en entrevista para la cadena CBS la congresista María Salazar (R-FL) quien representa el sur de la Florida. Salazar ha sido una voz frecuente en los programas de Radio Mambí y asegura que la estación es considerada “un baluarte de la libertad y los valores conservadores”.

Para Salazar la preocupación sobre la desinformación en español ha sido exagerada alegando que “la gente tiene muchas fuentes de información en donde pueden comparar”. 

Quienes apoyan la transacción detrás de Radio Mambí aseguran que en esencia se trata de un esfuerzo para aumentar la representación de mujeres latinas al frente de medios de comunicación en este país y combatir el flujo de información falsa o engañosa.

El pago de $60 millones realizado por “Latino Media Network” para obtener las estaciones de radio fue respaldado económicamente por la firma “Lakestar Finance” vinculada a un fondo de inversión en el que participa el empresario y filántropo George Soros. Soros, quien se convirtió en unos de los principales inversionistas de la compraventa, es conocido por hacer donaciones a causas y candidatos progresistas, generando críticas entre los republicanos que están en contra de la venta de Radio Mambí. 

“Sabemos lo que Soros piensa sobre los conservadores y lo que piensa sobre los republicanos”, dijo Salazar. “No creo que Soros quiera ser imparcial”. “Las personas que contrató van a hacer lo que él les diga”, afirmó la congresista. 

“Latino Media Network” ha dicho públicamente que la compañía “cree en la libertad de expresión y en una prensa libre que valore datos que puedan ser verificados”. Esto en un momento en el que la escala de la desinformación dirigida a las audiencias hispanas se ha convertido en una preocupación central en los esfuerzos por mantener un electorado bien informado. 

Equis Research, una organización dedicada a investigar y monitorear el comportamiento político de los latinos y cofundada por las mismas directoras de Latino Media Network — Jess Morales Rocketto y Stephanie Valencia—, estudió la desinformación entre este segmento del electorado y encontró que más del 50% de los latinos entrevistados para el informe mencionaron haber estado expuestos a la llamada gran mentira, una narrativa falsa que asegura que al expresidente Donald Trump le habían robado las elecciones de 2020.

Entre las plataformas que amplificaron esta narrativa se encuentra Radio Mambí, en donde también se detectaron varios segmentos ​​​​que contenían información falsa presentada por algunos presentadores de la estación. Entre los comentarios falsos decían que miembros de Antifa y Black Lives Matter participaron en el ataque de enero 6 en el capitolio. 

La radio ha jugado un papel central en la difusión de información falsa en la comunidad de habla hispana, según el profesor de la Universidad Internacional de Florida, Eduardo Gamarra. Según las cifras más recientes publicadas por Nielsen, el 97% de todos los latinos en los EE. UU. escucha la radio mensualmente, más que cualquier otro grupo analizado por Nielsen. 

De Radio Mambí a las redes sociales

Pero el problema no está solo en medios tradicionales como la radio, otras plataformas han sido utilizadas para capturar la atención de los votantes de habla hispana y tratar de manipularlos usando información falsa o errónea.

“Las redes sociales se han convertido en un vehículo muy importante para captar la atención del electorado y para influir en los votantes”, explicó Gamarra. Por esta razón funcionarios y activistas latinos han estado presionando a las plataformas sociales para que actúen. 

Jessica González es directora ejecutiva de Free Press, una organización enfocada al activismo en los medios de comunicación y una de las voces que ha presionado más a las empresas de redes sociales y comunicación instantánea para que actúen. Además de su labor en Free Press, González es cofundadora de la coalición “Change The Terms”. Esta organización se enfoca en detener la propagación de mensajes odio y desinformación en las plataformas sociales. Según González, varias plataformas han hecho promesas superficiales al decir que van a trabajar y atender el contenido tóxico en español, pero no ha visto nada en concreto que le haga pensar que esto se va a solucionar.

Un estudio publicado por el departamento de medios de la Universidad de Texas en Austin encontró que la plataforma de mensajes conocida como WhatsApp ha sido ampliamente utilizada para compartir información incorrecta. El reporte indica que un tercio de los participantes llegaron a leer mensajes falsos en WhatsApp sobre un posible fraude electoral en las elecciones del 2020. De acuerdo con el informe, la mayoría de los mensajes recibidos por los participantes venían de personas desconocidas. El estudio estuvo enfocado en poblaciones de inmigrantes de México, Cuba y la India.

A través de un comunicado en inglés enviado a CBS News, la empresa matriz de WhatsApp, Meta, dijo que a pesar de que ellos “no creen que se deba monitorear la mensajería privada en WhatsApp, hemos tomado medidas importantes para atenderla, al limitar los reenvíos, asociándonos con expertos en verificación de datos que monitorean información en español, y para incentivar a las personas a leer información verídica”.

Otras plataformas sociales como Twitter, TikTok y YouTube han reiterado públicamente que han implementado unas guías estrictas para combatir este fenómeno. 

A inicios de junio durante la Cumbre de las Américas celebrada en la ciudad de Los Ángeles sostuve una conversación en el campus de Arizona State University (ASU) con Frances Haugen, la ex empleada de Facebook que detonó la mayor crisis de reputación de la empresa ahora llamada Meta al hacer públicos documentos que muestran cómo Mark Zuckerberg y su equipo amplifican el contenido extremista, la discordia y la desinformación para maximizar las ganancias de la empresa.

En esa conversación Haugen me dijo que uno de los patrones que veían a nivel mundial es que las audiencias no siempre cuentan con suficientes opciones de calidad en los medios que consumen y por eso terminan acudiendo más a las redes sociales como una alternativa. 

“Pero Facebook ha optado por no invertir los mismos recursos en idiomas que no sean inglés. Entonces, por ejemplo, para la desinformación en 2020, el 87% del presupuesto de desinformación se gastó en inglés, aunque solo alrededor del 9% de los usuarios hablaban inglés”, me dijo Haugen

Esto impacta particularmente a la comunidad latina por lo mucho que usan las redes sociales y las plataformas digitales o móviles para consumir contenido. Para complicar aún más las cosas, inmigrantes de países en donde los medios de comunicación están coaptados por las fuerzas del Estado desconfían naturalmente de las plataformas de información o enfrentan mayores dificultades para calibrar las diferencias entre medios de comunicación confiables y medios dedicados a difundir desinformación. Un componente fundamental de la desinformación es que utiliza elementos históricos y experiencias específicas de las comunidades a las que está dirigida.

Pero Haugen, advierte que es peligroso asegurar que algunos grupos son más vulnerables a la desinformación. 

“Hemos visto una gran variedad de investigaciones sociológicas en las que, si alguien se está dirigiendo a ti con información errónea, si realmente han dedicado el tiempo a cultivarla vas a caer en la trampa”.

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