Su nombre es Ashton Johnson, y es una mujer embarazada con discapacidad visual, pudo distinguir a su bebé con el tacto gracias a una ecografía 3D. El hecho ocurrió en CHI Bergan Mercy Clinic en Omaha, Nebraska
Ashton no podía ver el ultrasonido, por lo que le pedía a su esposo que le describiera lo que estaban haciendo los doctores cuando le tocaba consulta. Pero, gracias a una ecografía impresa en 3D, la mujer pudo experimentar el desarrollo de su bebé.
Tanto obstetras como los ginecólogos de CHI Bergan Mercy Clinic hicieron que fuese posible que Johnson viviera la experiencia.
“Son como ope, sus manos están frente a su cara otra vez. Yo estaba como, ¿qué está haciendo ahora? Y Logan está como ope, se va a dormir”, eran las palabras que expresaba la mujer durante las consultas.
Estas, solo podían llegar hasta cierto punto. Pero para ayudar a Johnson a visualizar a su bebé era necesario de algo más. Por lo que su obstetra y ginecóloga, la Dra. Katie Sekpe, pensó en una solución.
“Entonces, se me ocurrió que sería muy bueno conseguirle algo tangible a lo que aferrarse, sentir los contornos de la cara del bebé y realmente comprender cómo se ve el bebé”, detalló Sekpe.
De tal modo que Katie se puso de acuerdo con el obstetra y ginecólogo, el Dr. John Coté, para realizar una impresión en 3D del ultrasonido de Johnson.
“Esto es genial. Como si no hubiera podido sentirlo, como ver sus ultrasonidos en absoluto, así que esto es genial. Puedo ver sus pequeños labios y su pequeña nariz. Eso es tan lindo. Y sus ojitos, Oh, Dios mío”, pronunció Johnson con los dedos dibujando la silueta de la cara de su bebé.
Siguiendo con sus palabras, Ashton agradeció la iniciativa de ambos profesionales. “Nunca pensé que llegaría a ver cómo se ve mi bebé de alguna manera, sentir cómo se ve. No puedo esperar a ver cómo se ve en persona. Muchas gracias, chicos. Esto realmente significa mucho para mí. Gracias. Definitivamente, no tendría esta oportunidad sin ustedes. Así que gracias, muchachos”.
Finalmente, Coté, quien también es profesor asistente en la Universidad de Creighton, apuntó que la investigación que está haciendo puede poner al departamento de obstetricia y ginecología de la escuela en el mapa.
“En realidad, somos una de las primeras instituciones en poder hacer cosas como esta”. Además, añadió que “La impresión 3D ha existido durante algún tiempo, pero cuando la aplicamos a escenarios más comunes, como pacientes embarazadas todos los días, es cuando creo que se convierte en un cambio de juego”.
Fuente principal de la noticia: ketv.