Cumbre de ministros de Exteriores de América Latina y el Caribe con Josep Borrell, Alto Representante de Política Exterior de la Unión Europea, Buenos Aires, octubre 15 de 2022.
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El 2023 será el año de América Latina. Bruselas se esfuerza por una cumbre largamente esperada. Acuerdos pendientes, cooperación en medio ambiente, derechos humanos, están en la agenda. ¿Y el narcotráfico?

Si en julio de 2023 los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 países de la Unión Europea, y los 33 de América Latina y el Caribe, llegan a sentarse a una mesa, eso "será ya todo un éxito a nivel diplomático y un gran avance en ese diálogo estratégico que necesitamos”, comentó a DW Javi López, copresidente de la Asamblea EuroLatinoamericana (Eurolat).

A más o menos seis meses de que esa cumbre tenga lugar, la Eurocámara debatió esta semana la "Ruta 2023”, el camino que debe conducir a un encuentro que no ha tenido lugar desde hace ocho años. Para que soplen nuevos vientos, a la crisis energética y geopolítica se ha sumado el esfuerzo de la diplomacia europea y de la próxima presidencia española, rotativa, de la UE.

"Sabemos que esas cumbres dejaron de realizarse por la presencia de Venezuela y, a la vez, sabemos que cumbres de carácter similar, como la Cumbre de las Américas, han acabado en un fracaso por poner el foco en la participación”, comenta López, eurodiputado por España del bloque socialista. En el fondo está la cuestión, lanzada en el debate, de si regímenes democráticos deben, y quieren, sentarse a la mesa con representantes de "regímenes sanguinarios” y "blanquear dictaduras”. En el espectro a la derecha del hemiciclo, el foco se pone en Nicaragua, Venezuela y Cuba. Al respecto, "¿por qué no existe ese problema en las cumbres entre la UE y África, donde existen dictaduras que violan derechos humanos?”, cuestiona Javi López.

Por otro lado, "en El Salvador hay casi 60.000 personas que, por pertenecer al crimen organizado, están en prisión y reciben menor ración calórica que los demás presos. En Costa Rica hay cientos de miles de migrantes de Nicaragua. Guatemala y Honduras; esos países no son solo un corredor para el crimen organizado y el narcotráfico”, comenta a DW Tilly Metz, presidenta de la Delegación para las Relaciones con América Central en la Eurocámara. 

De erosión y restricción del espacio democrático por parte de los gobiernos de esa región habla Metz, eurodiputada luxemburguesa de la bancada ecologista. No obstante, "donde se pueda construir puentes, hay que construirlos”, subraya.

¿Una cumbre, muchos recursos naturales?

En caso de salvarse el problema de la participación en la Cumbre, en las prioridades de la "Ruta 2023” está la conclusión de los acuerdos de asociación pendientes en la región. Con la reciente conclusión de la modernización del acuerdo con Chile, la atención y la presión tienen por objetivo acabar la modernización del acuerdo con México. Y avanzar en el del Mercosur.

En un momento de guerra y crisis energética por la guerra rusa contra Ucrania, Europa necesita de socios fiables: ese es el mantra del renovado interés por América Latina. La historia y los valores comunes son el núcleo del esfuerzo por un acercamiento geopolítico al Nuevo Continente. Sin olvidar sus recursos naturales.

Críticos de esta nueva agenda europea con América Latina la equiparan a la búsqueda de la plata y el oro en tiempos de la Conquista. Ahora se trata del litio, el petróleo, el hidrógeno y la soja.

"Puedo entender esa preocupación. Los acuerdos con América Latina no deben servir para especializar sus economías en la venta de commodities; deben suplir nuestra necesidad de materias primas y desarrollar, con transferencia tecnológica, la industria productiva de América Latina”, apunta Javi López, quien ve con buenos ojos los capítulos de desarrollo sostenible, igualdad de género y cambio climático del nuevo acuerdo con Chile.

¿Y la corresponsabilidad en el narcotráfico?

Con todo, a Metz, que saluda la búsqueda de intensificar relaciones con América Latina, le falta algo: "Me molesta que el comercio y la inversión sean lo principal. Si bien se habla de promover la democracia, los derechos humanos, la ayuda humanitaria, e incluso de la lucha contra el crimen organizado, echo en falta la auto reflexión de la corresponsabilidad de la UE. Los exportadores de tomates y aguacates son parte de la cadena del narcotráfico que mina las democracias”, critica Metz.

¿Se podría llegar a estos temas en la cumbre UE-CELAC? "Debatirlo es razonable, la lucha contra las drogas no ha funcionado y el crimen organizado está carcomiendo las estructuras del Estado”, responde Javi López. Y concluye:  "La agenda la decidirán ambas. La cumbre UE-CELAC debería ser el recipiente que utilicemos para hablar de lo que preocupa a ambas regiones.”

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