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EDUCACIÓN. Esperan escuelas más seguras/Pexels
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Estoy segura que en algún momento usted ha encontrado al menos una lista de deseos de parte de un maestro, probablemente el maestro de su propio hijo o hija. Algunas de estas listas tienen cosas extra especiales que hacen que el aprendizaje sea más divertido, como tecnología, calcomanías o rompecabezas. Otros incluyen artículos que te rompen el corazón ver en una lista de deseos – sillas para sentarse, crayones para colorear, lápices para escribir o incluso bocadillos para alimentar a los estudiantes. 

Como exmaestra, yo también tuve una lista de deseos. Cada año, antes de empezar el año escolar, yo creaba una lista de deseos para mi clase.  

Usted puede preguntarse: "¿Por qué los maestros piden cosas tan básicas? ¿No deberían esas cosas ser cubiertas por su escuela o distrito? ¿No debería nuestro gobierno ayudar a estos maestros y estudiantes?" 
 
La respuesta es sencilla. Sí, los maestros deberían tener acceso a materiales básicos. Por desgracia, hay un numero de complicaciones y razones por cual los maestros en los Estados Unidos no tienen suficientes materiales para sus estudiantes, o porque algunos programas se ofrecen en algunas escuelas y no en otras.  

Sin embargo, para empezar a mejorar algunos de estos desafíos, un lugar importante para comenzar es mejorando el programa del Título I. Recientemente, la organización en donde trabajo, All4Ed, publicó una serie de informes "Comprender y mejorar el Título I de ESEA". Nuestros papeles analizan lo que funciona y lo que no funciona del Título I y ofrece recomendaciones para mejorar este programa esencial para los estudiantes de nuestra nación. 

El programa del Título I es un programa federal de financiamiento, creado para asegurarse que cada alumno, sin importar cuánto dinero posea su familia, tenga la oportunidad de recibir una educación de alta calidad. En esencia, la ley es una ley de derechos civiles, creada durante un tiempo de gran avance federal contra la pobreza, durante la presidencia del Presidente Johnson.

Desde el inicio del programa en 1965, millones de estudiantes se han beneficiado de los recursos adicionales que el programa del Título I ha apoyado. Hoy, apoya más de 26 millones de estudiantes – casi el 36% de todos los estudiantes matriculados en escuelas públicas. Por muchos años hemos visto enormes ganancias en los puntajes de pruebas y en las inscripciones en la universidad para os niños latinos. Estos éxitos, en gran parte, son debido a las inversiones en las escuelas y en la educación. 

A pesar de que hemos vivido algunos retos dolorosos después de la pandemia, no se puede negar el impacto histórico y positivo de nuestra inversión en la educación de niños latinos y niños de familias de bajos ingresos, incluyendo las inversiones realizadas a través del programa Título I. 

Sin embargo, se puede hacer más para mejorar el programa. Tal como es, el programa no funciona como fue diseñado. Más del 70% de todos los fondos han sido destinados a distritos escolares con índices de la pobreza menor al 30%, lo que significa que menos dinero ha sido proporcionado a los distritos escolares que más lo necesitan. Aún más alarmante es que hay 1 mil 144 escuelas en el país con las concentraciones de pobreza más altas, más del 90% no recibe ni un centavo del Título I, mientras que casi 1 mil 200 escuelas con la concentración más baja de pobreza, menos del 10%, están recibiendo fondos.

Desafortunadamente, no hay una solución simple para este problema. No son los distritos escolares ni los estados que impiden que las escuelas beneficien de estos recursos. Es complicado porque hay mucho que determina la cantidad de dinero que una escuela recibe del Título I. Como todos los programas federales, el Congreso determina cuánto dinero se invertirá en un programa. En el Título I es a través de cuatro fórmulas diferentes. Como dije, es complicado. 

En los últimos dos años, el Congreso dramáticamente ha aumentado su inversión en el programa del Título I, a casi $2 mil millones, el más grande aumento en la historia reciente. Sin embargo, se puede hacer más. A la luz de la pandemia, estos aumentos han sido críticos; pero se puede hacer más para garantizar que los niños de las comunidades de bajos recursos se beneficien de este programa. Por ejemplo, mencioné que el Título I se compone de cuatro fórmulas. Descubrimos que la fórmula que hace el mejor trabajo en dirigir fondos a niños de familias de bajos recursos no ha sido incrementada por 20 años. El Congreso puede cambiar eso. 

Esto es especialmente importante porque tres de cada cuatro niños latinos asisten a una escuela de Título I. De hecho, nuestros niños constituyen la mayor proporción – 37% – de los niños inscritos en estas escuelas. Cualquier inversión en el Título I no solo apoya el progreso educativo de los estudiantes de familias de bajos ingresos, sino que también apoya a cerrar las brechas educativas para los niños latinos. 

Como dijo otro ex maestro, Lyndon B. Johnson: "Como presidente de los Estados Unidos, creo profundamente que ninguna ley que he firmado o firmaré significa más para el futuro de los Estados Unidos". Es nuestra responsabilidad asegurarnos de hacer los cambios necesarios para que nuestros niños latinos, y todos los estudiantes de esta nación, tengan puertas abiertas a las posibilidades a través de una excelente educación. 

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