AUSENCIA. Las discusiones sobre una recuperación de la educación y los niños después de la pandemia se ha enfocado mucho en el rendimiento de los estudiantes en las pruebas o exámenes. Foto: Pexels
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Un análisis de The Associated Press, el proyecto Big Local News de la Universidad de Stanford y el profesor de educación de esa institución, Thomas Dee, encontró un estimado de 240 mil estudiantes en 21 estados cuyas ausencias no se pudieron explicar.

Es decir, no hay registros de que se hayan mudado de estado, que se hayan inscrito en escuelas privadas o que estén recibiendo educación en casa, según datos disponibles.

La inscripción en las escuelas públicas se desplomó durante la pandemia, reseña AP. Según el análisis, en los 21 estados en donde había data disponible, hubo 710 mil estudiantes menos inscritos entre los años escolares 2019-2020 y 2020-2021. 

  • Algunos de esos estudiantes se matricularon en escuelas privadas. En todos los estados analizados, la inscripción en escuelas privadas aumentó a unos 103 mil estudiantes.
  • Un grupo mucho más grande cambió a la educación en el hogar. El número de niños registrados para la educación en casa aumentó en alrededor de 184 mil. 
  • Según el censo, la población de niños en edad escolar en las entidades que fueron parte del estudio se redujeron en 183 mil. Aquí podrían incluirse quienes se mudaron, pero también se señala que ha habido un decrecimiento en los índices de natalidad. 

Eso deja un estimado de 240 mil estudiantes aún sin contabilizar en los datos. Estos son niños que no se inscribieron en una escuela privada o en el hogar ni se mudaron fuera del estado. 

¿Por qué es importante?

Las discusiones sobre una recuperación de la educación y los niños después de la pandemia se ha enfocado mucho en el rendimiento de los estudiantes en las pruebas o exámenes. 

  • Pero para el profesor Dee, los datos hablan de una necesidad de comprender más acerca de los niños que no están en la escuela y cómo eso afectará su desarrollo.
  • Estos estudiantes “desaparecidos” recibieron atención a nivel de “crisis”, en 2020, durante la pandemia, con personal que iba de puerta en puerta para llegar a los niños y volver a involucrarlos. 
  • Sin embargo, la urgencia parece haber quedado atrás y la mayoría de estos esfuerzos han terminado.

En los años que han transcurrido, se ha convertido en un problema presupuestario y líderes escolares y funcionarios han expresado su preocupación por los desafíos fiscales que enfrentarían sus distritos si estos estudiantes no regresaban.

Cada estudiante representa dinero desde los gobiernos locales, estatales y federales. 

Pero más allá de los números, estos miles de niños y jóvenes son estudiantes que pudieron haber abandonado la escuela, que necesitan ayuda para reingresar al sistema escolar, o al trabajo o a una vida regular.

“Queremos decir que son cosas externas” las que impiden que los niños regresen a la escuela, como cuidar a los hermanos menores o la necesidad de trabajar, dijo Sonja Santelises, directora ejecutiva de las escuelas públicas de Baltimore.

Pero a ella le preocupa que los adolescentes a veces no tengan adultos afectuosos en las instituciones con quien puedan hablar de sus preocupaciones sobre la vida.

Tras meses de reporteo, AP encontró que los estudiantes y las familias aún tenían miedo de regresar a la escuela por una variedad de razones, entre las que se incluyen temor por el COVID-19, situaciones en que las familias se habían quedado sin hogar o se habían ido del país. 

Algunos estudiantes no pudieron seguir la educación en línea y, en su lugar, encontraron trabajo. Algunos cayeron en la depresión.

Incluso, AP reporta que durante el prolongado período de educación en línea, muchos estudiantes se retrasaron tanto a nivel académico y de desarrollo, que ya no sabían cómo comportarse cuando regresaron a la escuela. 

También se reporta el caso de estudiantes inmigrantes que, por dificultades económicas, no tuvieron acceso a dispositivos o computadoras para acceder a la educación online y tras meses de incertidumbres, al final, abandonaron la escuela y ya sienten que es muy tarde para regresar.

Aunque muchos de ellos están ausentes en las aulas, todavía están en las listas escolares, lo que hace más difícil hacer el conteo del número de estudiantes “desaparecidos”. 

Es probable que la cifra real de jóvenes que no reciben educación sea mucho mayor que la cifra de 240 mil calculada por AP y Stanford. Y la investigación añade que, en algunos casos, los estudiantes ya estaban teniendo problemas incluso antes de que llegara la pandemia. 

Aunque gobiernos locales han hablado abiertamente sobre esfuerzos para ubicar a los niños que no están en las escuelas, reduciendo obstáculos para su reincorporación, para algunos estudiantes y sus padres, el problema sigue en el sistema escolar que le falla a los jóvenes.

El reportaje reseña el caso de Ezekiel West, un niño de 10 años que leía con el nivel de un niño de 1er grado. Antes de la pandemia, era enviado de escuela en escuela porque los educadores no podían manejar su comportamiento impulsivo. 

Durante la pandemia, su madre, que trabajaba como asistente de salud en el hogar, tuvo dificultades para acceder a internet y tampoco podía monitorear a Ezekiel 

Cuando Ezekiel regresó a la escuela, en el otoño de 2021, se sintió frustrado al ver cómo habían avanzado sus compañeros con el pasar del tiempo. 

“No me sentía preparado”, dijo en una entrevista telefónica reciente. “Realmente no podía aprender tan rápido como los otros niños, y eso me molestó un poco”.

Más adelante, un juez administrativo dictaminó que las escuelas de Los Ángeles habían violado los derechos de Ezekiel y ordenó al distrito que le diera un lugar en una nueva escuela, con un plan especial para que volviera a aprender y confiar en los maestros.

Pero la escuela no siguió el plan, y su madre dejó de enviarlo. El niño luego fue inscrito en una escuela online pública para estudiantes de California, para la que su madre tuvo que renunciar al plan de educación especial de Ezekiel.

A su abogado le preocupa que el programa no funcione para alguien con las necesidades del niño y está buscando otra opción más flexible.

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