Credit: EFE/Álvaro Blanco
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En los últimos meses Disney ha hecho un recorrido dentro de lo político -sobre todo en lo políticamente correcto-  parecido a una montaña rusa de uno de sus parques. Y con mucho salpique hacia adentro: está en curso una guerra entre la gigante del entretenimiento y el gobernador de Florida, Ron DeSantis.

Es lo woke y las nuevas políticas de Disney lo que hace a la compañía objeto de la conservaduría en una denominada guerra cultural dentro de los Estados Unidos. 

¿Pero cuáles son esas características woke que han surgido en este tiempo dentro del producto de Disney? 

Un beso entre dos personajes femeninos en la película Lightyear; la actriz afroamericana Halle Berry interpretando a Ariel en el remake vivo de La Sirenita; Minnie Mouse, icónico personaje de la casa, cambia su característico vestido rojo con polka dots por un traje pantalón azul "progresista", diseñado por Stella McCartney. Así es como Disney pretende ser más integrador en la búsqueda de un ideal woke (concienciado). 

Otras muestras de inclusividad se han visto en la producción de filmes como Coco o Encanto, que incursionan en el universo latino o hispano. 

También está el caso de Strange World, un film animado en el que aparece el primer personaje abiertamente gay de Disney. 

Además destaca el revisionismo de sus clásicos del pasado en los que pueden mostrarse conductas racistas o inapropiadas: Los Aristogatos o  Peter Pan, por ejemplo, son filmes que ahora cuentan con una advertencia al respecto en su plataforma Disney+ por sobreexponer estereotipos marcados.  

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En cuanto a sus atracciones en parques, está el caso de Splash Mountain, clausurado por tener una temática racista. En el famoso ride aparecían varios personajes de la película Canción del Sur, de 1946. La película caracteriza la vida de las plantaciones en una época en la que la esclavitud ha sido abolida, no obstante los afroamericanos aún estaban subordinados a los blancos. 

La gigante del entretenimiento también instauró un coaching antiracista para su personal. La empresa pidió a sus empleados blancos a reconocer su "privilegio". "Racismo sistémico"  "fragilidad blanca" son algunos de los conceptos incluidos en el entrenamiento, según Christopher Rufo, de City-Journal. 

Sin embargo, las decisiones que ha tomado Disney en cuanto a su aproximación inclusiva la ha puesto en medio de la mencionada guerra cultural.  Grupos conservadores empezaron a acusar a Disney de ir demasiado lejos con el tema "woke".

Además, los usuarios y fans se han quejado de las modificaciones. Por ejemplo una columna en el Orlando Sentinel se hizo viral  en abril de 2021, cuando el autor, Jonathan VanBoskerck, manifestó que el "wokeness" estaba arruinando su experiencia en Disney.

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Bob Chapex, CEO de Disney entre 2020 y 2022, fue entrevistado por Matt Murray del Wall Street Journal en octubre de 2022. El ejecutivo fue interrogado sobre las críticas a las decisiones creativas que han dado lugar a las posturas woke de Disney. 

Chapek respondió: "Queremos que nuestros contenidos reflejen el mundo rico y diverso en el que vivimos". "Vivimos en un mundo en el que todo parece estar polarizado, pero creo que queremos que Disney represente la unión de las personas". 

En la entrevista no se hizo esperar la pregunta “¿No cree que Disney se ha vuelto demasiado woke?", el ejecutivo respondió: "Creo que Disney es una empresa que ha sobrevivido 100 años atendiendo a su público y que va a prosperar los próximos 100 años atendiendo a su público".

"Queremos asegurarnos de que todo el mundo lo pase lo mejor posible: que los visitantes de todo el mundo puedan conectar con las historias que compartimos y que la forma de darles vida sea respetuosa con la diversidad del mundo en que vivimos", declaró Chris Beatty, ejecutivo de la cartera creativa de Walt Disney Imagineering a D23, el club oficial de fans de Disney.

En noviembre de 2022, Bob Iger, CEO de Disney entre 2005 y 2020, sustituyó a Chapek. 

DeSantis y la guerra antiwoke contra Disney 

Es así como Disney también, además de reflejar nuevos contenidos inclusivos, quiere ser actor decisivo en la oposición a las decisiones del conservadurismo respecto a la educación que ha llevado adelante el gobernador DeSantis.  

A principios de 2022 Disney empezó a involucrarse en la política estatal por la ley de Derechos de los Padres en la Educación firmada por el gobernador de Florida Ron DeSantis el 28 de marzo del mismo año. Estas restringen lo que los maestros pueden decir sobre el género y la orientación sexual.

La ley Parental Rights in Education  (Derechos de los padres en la educación), a menudo denominada por sus detractores "Don't Say Gay" (No digas gay), ha suscitado un debate en todo el país sobre las repercusiones que esta legislación y otras similares podrían tener en las escuelas.

Cuando el proyecto de ley se abría paso en la legislatura estatal en marzo de 2022, muchos empleados de Disney estaban molestos porque la empresa no se pronunciaba en contra. Chapek reveló que había conversado con DeSantis y dijo a los accionistas que había hablado con él “para expresar nuestra decepción y preocupación por el hecho de que, si la legislación se convierte en ley, podría utilizarse para atacar injustamente a los niños y familias gays, lesbianas, no binarios y transexuales", según informa Deadline. 

DeSantis, en su reciente libro, alega que Chapek "cedió" ante los "medios de comunicación de izquierdas" y la presión de los activistas, y acusó a Disney de agravar la situación al prometer ayudar a combatirla en los tribunales. 

Desde entonces, DeSantis ha iniciado un ataque contundente contra Disney, utilizando un lenguaje incendiario con matices antihomosexuales para presentarla como un enemigo político de la derecha.

Fue entonces cuando el gobernador defendió la legislación para disolver un distrito especial que ha permitido a Disney tener autonomía en el uso del suelo y otras decisiones de infraestructura en sus parques temáticos de Florida. 

En febrero pasado se firmó la ley que despojó Disney de su propio gobierno de su distrito en Orlando, algo que desde 1971 poseía para desarrollar su infraestructura. 

Según The Washington Post, DeSantis utilizó la controversia con Disney como plataforma de lanzamiento para su enfrentamiento más vehemente hasta ahora con las empresas estadounidenses, encabezando la exitosa campaña para despojar la compañía californiana de su distrito, criticándola en Fox News y recaudando fondos para el enfrentamiento. "Hay empresas, como Disney, que van a decir y criticar los derechos de los padres", dijo DeSantis. "Van a criticar el hecho de que no queremos transgenerismo en las aulas de preescolar y primer grado". 

Puedes leer: DeSantis y el apoyo legislativo: ¿un trampolín para su campaña?

El gran castigo sobre Disney por mantener sus códigos de inclusión y oponerse -o woke, como lo tildan ahora los conservadores - y oponerse a las leyes de DeSantis es que, además de despojar a Disney de su propio distrito, es que el gobernador tuvo la potestad de nombrar una nueva junta directiva en Walt Disney World este mes.

En medio de todo esto, Disney también atraviesa conflictos económicos: caída de las suscripciones por cable, a una taquilla que aún se recupera, a pérdidas masivas en streaming, accionistas activistas, posibles reorganizaciones y despidos, crecientes conflictos laborales con los empleados. Son problemas que su repuesto CEO, Bob Iger, deberá manejar a partir de ahora. 

Hasta ahora el recién nombrado ejecutivo no ha manifestado nada relativo a la toma de DeSantis del complejo de Walt Disney World. 

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