Un tribunal federal de apelaciones insufló recientemente nueva vida a un litigio que ha enredado al gobierno de EE. UU. y a la ciudad de Fernley, en el desierto alto, desde que un canal de 118 años se rompió e inundó cientos de hogares en 2008.

Reparar un canal centenario crucial, pero con fugas, que ha inundado gravemente a la ciudad estadounidense de Fernley, en Nevada (oeste), podría parecer una obviedad. Pero cuando funcionarios federales intervinieron para hacerlo, los residentes demandaron.

En una situación que pone de relieve las complejas y conflictivas reivindicaciones sobre el agua en el oeste de Estados Unidos, la desértica ciudad afirma que el agua que se filtra por la deteriorada base de tierra del canal es esencial para su propia supervivencia.

Los residentes alegan que un nuevo revestimiento de hormigón, destinado a proteger a la ciudad de futuras fugas, haría que los pozos en los que han confiado durante décadas se sequen.

“Sería como si entráramos a la sala de urgencias con un tobillo roto y la solución del doctor fuera cortarnos la pierna”, explicó el abogado David Rigdon, que representa a Fernley. “La cura es peor que la enfermedad”.

Un canal histórico

Nadie cuestiona, eso sí, que las reparaciones sean necesarias.

Los diques del canal se rompieron en 2008, no por primera vez, inundando cientos de hogares. Su operador fue demandado por negligencia y llegó a un acuerdo por 20 millones de dólares.

El gobierno federal quiere solucionar urgentemente este problema de seguridad y cree que revestir el canal reduciría el despilfarro de agua que, alega, no corresponde a la ciudad.

Pero los propietarios y agricultores de Fernley recuerdan la razón por la que el canal fue creado en primer lugar.

Durante unos 120 años, formó parte del primer proyecto bajo la Ley de Reclamación del presidente Theodore Roosevelt, encaminada a irrigar el oeste de Estados Unidos.

La ley alentó a los estadounidenses a trasladarse a tierras que antes eran áridas y cultivar frondosos campos. Este caño en concreto toma el agua procedente del lago Tahoe y riega vastas plantaciones de alfalfa y melón.

La propia ciudad de Fernley se estableció en 1904 a mitad de camino de la vía acuática, unos 50 kilómetros al este de Reno, a medida que surgían granjas y ranchos para aprovechar los sistemas de riego del canal.

Desde entonces, las fugas de agua han creado un fiable depósito acuífero subterráneo que ha permitido el auge de la población de Fernley, cercana a los 25.000 habitantes.

Una demanda singular

Ahora la ciudad se encuentra en pugna con la misma Oficina de Reclamación que construyó el canal inicialmente.

“La agencia que lo creó (el canal) es ahora la que nos está perjudicando”, afirmó David Stix, ganadero local y exalcalde de Fernley.

“Nos están cortando nuestra línea de vida”, manifestó.

Utilizando un recurso jurídico conocido como “estoppel”, los abogados sostienen que si se induce a la gente a depender de un recurso, como el agua, la entidad que lo proporcionó en primer lugar no puede retirarlo después.

Aun así, el abogado Rigdon admite que se trata de una “situación bastante singular”.

La Oficina de Reclamación dijo que no haría comentarios mientras se dirime el asunto.

A pesar de los esfuerzos de Fernley por retrasarlos, los trabajos para revestir con cemento el canal, que lleva meses vacío por las obras, ya están muy avanzados.

El nivel de las aguas subterráneas, en tanto, ha empezado a descender.

“El proyecto tiene que terminar: tenemos que devolver el agua al Canal Truckee, tenemos que seguir adelante”, dijo Stix, quien como gran parte de la comunidad quiere que se modifique su diseño para que pueda seguir abasteciendo las aguas subterráneas igual que antes.

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