Pediatra antes de volver clases
La visita al pediatra determinará si el niño necesita ir al oculista para un chequeo de sus ojos previo al comienzo de clases. Imagen de archivo.
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Volver a clases no solo es tener la lista de útiles escolares al día y volver a poner el despertador. También y no menos importante es completar la lista de vacunas y visitar al pediatra para un chequeo general y asegurarse de que están saludables. 

“Tuvimos un tiempo, durante la pandemia, en que no pudimos asegurarnos de que estaban perfectamente bien, por eso es importante hacerles a los niños y los adolescentes un chequeo general”, es la recomendación de la doctora Ligia Peralta, pediatra y con una subespecialización en adolescentes.  

Margarita Carmona Rojas es una de esas madres de familia que desde que nació su primer hijo supo que un examen anual es importante para salvar la vida de los niños. “Lo bueno -dice- que la escuela me deja mensajes todos los días recordándome que debo hacerle un examen físico a mi hija de 17 años. Lo que me preocupa es que mi trabajo como voluntaria me he encontrado con madres que me dicen no los han llevado al pediatra por más de cinco años”.  

La justificación suele ser que no pueden perder un día de trabajo. En esta época de comienzo de clases “hay que dejar otras obligaciones a un lado y enfocarse a fondo en los niños, mirar cómo está su salud física y mental, lenguaje, oído, ojos, dientes; observar los cambios físicos de los preadolescentes e incluso detectar si están consumiendo sustancias”, agrega Peralta. 

En esta edición Peralta expone algunas ideas y ofrece recomendaciones para que los padres de familia sepan cómo ayudar y entender a sus hijos, según la edad. 

Pediatra examen general
Antes del comienzo de clases es recomendable llevar a los niños y adolescentes al pediatra y al dentista para descartar cualquier problema de salud. Foto por Olga Imbaquingo.

Prevenga las ausencias. Si su niño tiene problemas crónicos como asma, epilepsia, enfermedades genéticas, toma medicamentos o tiene alergias a algunos alimentos, hágale saber al profesor y al doctor sobre lo que a su pequeño le pasa, para que sepan cómo ayudarlo. 

Hay que tomar en cuenta que no todas las escuelas piden el examen físico, pero es mejor hacerlo. El objetivo debe ser lograr que esté sano, que si tienen asma esté controlada para prevenir las ausencias por enfermedad. Solo en Maryland, según el Departamento de Salud de Maryland, 16 mil 615 personas fueron atendidos en el 2020. Esta cifra no desglosa la etnia ni la edad de los pacientes.  

“Nuestra gente vive en departamentos con humedad, moho, cucarachas, ratones y los dueños de casa no mejoran las condiciones y eso complica el manejo del asma”, le dijo hace pocas semanas a El Tiempo Latino, Sonia Mora, oficial adjunta en salud del gobierno del condado de Montgomery. 

Por eso es importante una visita al médico para un chequeo general antes de comenzar el año escolar, porque el asma es la primera causa de visitas a las emergencias y de ausentismo escolar en Estados Unidos. En Maryland, uno de cada cinco, regularmente, no asiste a la escuela debido al asma. 

“A las madres de familia les recomiendo -dice Peralta- siempre escribir en lenguaje claro y simple cuáles son las enfermedades y lo que sus hijos deben evitar en la escuela. Para que no se les olvide deben incluir la lista de medicamentos y las horas en la que deben tomarlos y eso dejarle saber al maestro y también traer la misma información al pediatra”. 

Muchos de los hijos de padres inmigrantes durante las vacaciones viajan a los países de origen de sus padres a visitar a los abuelos, ellos deben ir al doctor para que descarten cualquier enfermedad contagiosa propias del trópico.

Además de visitar al pediatra con regularidad te dejamos otros consejos

Terapias y tecnología. Si cree que el niño tiene problemas de oído, ahora hay tecnología para ayudarlos. Esto es algo que se puede mejorar y lo mismo ocurre con el lenguaje. “Los padres suelen decir, ‘así mismo era yo y luego aprendí’ sin darse cuenta que estos síntomas de desarrollo tienen una razón. Para estos niños hay terapia del lenguaje y podemos salvarlos del bullying”, señala Peralta. 

Algunos síntomas de que el niño está teniendo problemas con el lenguaje son: dificultad para entender lo que otros dicen, para seguir instrucciones y para organizar sus ideas en palabras. Tal vez está teniendo problemas de audición y eso una visita al pediatra ayudará a dar una solución. 

llevar niños al pediatra y especialistas de salud
Mike Hernández llevó a su hijo Justin Andrés a una cita con el dentista, en Mary’s Center, para que le hagan una limpieza dental antes de volver a la escuela. Foto por Olga Imbaquingo.

De allí la importancia de la estimulación de todos los sentidos, porque, como recuerda Peralta, hubo retroceso durante la pandemia y los niños llevan un atraso cognitivo, académico y es importante detectar a tiempo estos problemas para ayudarlos. 

Ojo con la pubertad. Desde el punto de vista cronológico, a partir de los 11 años comienzan a verse los cambios hormonales en las niñas y a los 12 años en los niños. Esta es una etapa muy importante en el desarrollo físico, intelectual y mental. Es la fase en la que crecen rápido y hay que tener precauciones, porque durante el estirón a veces tienen dolores en los huesos y articulaciones.

Es importante saber qué tipo de ejercicios deben hacer para evitar fracturas. Una visita al pediatra ayudará a prepararlos para atravesar este tramo que se extiende hasta los 14 años.  

“Como especialista en púberes a este período le doy mucha importancia porque a la par que experimentan cambios sicológicos y corporales, que a veces son molestos, es un tiempo de transición de mucha ansiedad y cambios de humor, porque están en la búsqueda de su propia identidad”, asegura Peralta.  

Es una época de mucho cuidado, porque en su intento de querer pertenecer al grupo de los más mayorcitos, empiezan a experimentar con el cigarrillo o con otras sustancias como el fentanilo. 

De hecho, ella asegura que, cada vez con más frecuencia, está viendo niños latinos, más quienes aún no dominan el idioma consumiendo sustancias. 

Carmona-Rojas también aseguró que en su trabajo de voluntariado se ha topado ya con varias familias, cuyos hijos están consumiendo fentanilo. 

Jóvenes, pero aún inmaduros. Entre los 14 y 17 años los cambios físicos continúan. Las niñas llegan a su máxima estatura, a los chicos todavía les falta el último estirón, cambian de voz y es la etapa del acné. “Comienzan a definirse sexualmente, suelen tener más debates con los padres en términos intelectuales”, explica Peralta. 

Es el momento para que los padres enciendan sus antenitas: “Ya tenemos un joven alto y una niña con busto y que parecen de más edad de la que tienen, mientras su parte cognitiva y sicológica aún sigue en proceso de maduración.

Si se les pone mucha presión sin diálogo, harán cosas impensables como irse de casa, por eso conversar con ellos es lo mejor y es una fuente de información y confianza. No importan de lo que hablen, lo que importa es que haya comunicación”, es el pedido de Peralta. 

Atención a los niños inmigrantes. Haga citas periódicas con el maestro para saber cómo avanza su hijo y pregunte cómo colaborar, porque, como dice Peralta, “no todo pueden hacer los maestros ni solo los padres, este es un trabajo de equipo para detectar cambios de comportamiento y de rendimiento”.  

Pediatra y maestros comunicación
Los padres de familia deben formar un equipo con los maestros de sus hijos para asegurarse un buen rendimiento y detectar problemas a tiempo. Imagen de archivo,

Según Peralta, sus jóvenes pacientes, especialmente los recién llegados a este país, se lamentan que los maestros no les ponen atención. Les cuesta entender que en el aula se usa mucho la tecnología y no la pizarra. “Yo les pregunto: ‘¿Qué trabajo vas a tener en el futuro que no requiera computadoras?, es una destreza que la van a necesitar”. Hasta que cojan el ritmo y aprendan el idioma se van a frustrar y por eso necesitan apoyo familiar, de la escuela y los pediatras. 

Si un niño inmigrante entra la escuela y en seis meses o un año no sabe hablar inglés “es una alerta roja” en términos de desarrollo y hay que ver por qué no está aprendiendo.  

Deportes y estatura. Una visita al pediatra antes de volver a clases servirá para medir cuánto ha crecido en estatura y cuánto pesa su hijo. Si el médico lo encuentra que no está creciendo lo suficiente, según la edad, explorará el porqué de ese lento desarrollo, si tal vez hay desórdenes hormonales, de absorción de los alimentos, estrés, anemia u otras condiciones.   

Los deportes durante los años de escuela son importantes, pero estos niños necesitan de una evaluación del pediatra para determinar cuál es la actividad física que más le conviene.

Siempre tiene que ser el deporte que los niños quieren, no el que los padres quieren.

Una investigación de George Washington University encontró que el 70% de los niños dejan los deportes en equipo cuando entran a la escuela intermedia, porque ya no son de su interés y lo hicieron por presión de los progenitores. 

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