La selección masculina de fútbol de Estados Unidos superó este domingo a México con un marcador de 2-0 para consagrarse tricampeones de la CONCACAF Nations League.
Esta victoria hace eco del continuo dominio del equipo los últimos años sobre México y pone de revela las lagunas tácticas que México aún tiene que superar.
Resumen del partido
Los momentos cruciales del partido llegaron cuando Tyler Adams encontró la red en el minuto 44, seguido de Gio Reyna doblando la ventaja en el minuto 62.
Esta victoria añade otro capítulo a la saga victoriosa de Estados Unidos contra México, que lleva siete partidos sin vencer a los estadounidenses.
Desde el principio, Estados Unidos, dirigido por el seleccionador Greg Belhalter, demostró un estilo de juego agresivo que el equipo de México no pudo contrarrestar.
Los primeros intentos de Christian Pulisic presionaron al portero de México, Guillermo Ochoa, que tuvo un partido difícil intentando rechazar los ataques del equipo estadounidense.
En un intento por revertir su suerte, el seleccionador de México, Jaime Lozano, realizó cambios estratégicos, introduciendo a los delanteros Henry Martin, Santiago Giménez e Hirving "Chucky" Lozano.
A pesar de estos esfuerzos, los intentos de México se vieron continuamente frustrados por sus propios errores y por una resistente defensa estadounidense.
El partido también sufrió interrupciones debido a cánticos homófobos y racistas desde las gradas, lo que llevó al árbitro a interrumpir el juego en dos ocasiones para mantener las medidas antidiscriminatorias.
Ambas caras luego del pitazo final
Cuando el árbitro pitó el final en el AT&T Stadium, el equipo de Estados Unidos ya gozaba de ser tricampeón y México entraba en reflexión.
Esta derrota se suma a la creciente lista de retos de México, dejándole importantes consideraciones estratégicas mientras se prepara para la Copa América 2024.
La victoria de Estados Unidos en la Nations League es un claro indicador de su ascendente destreza en el escenario futbolístico internacional. Por el contrario, México debe reevaluar sus estrategias para acortar distancias con su rival del norte, garantizando encuentros futuros más competitivos.