La mañana del jueves, Oklahoma llevó a cabo la ejecución de Michael Dewayne Smith, condenado por el asesinato de dos personas en Oklahoma City hace más de veinte años.
La inyección letal se administró en la Penitenciaría Estatal de Oklahoma en McAlester, y Smith fue declarado muerto a las 10:20 am, según Lance West, portavoz del Departamento de Correcciones de Oklahoma.
Michael Dewayne Smith, primera ejecución del 2024 para Oklahoma
Smith, de 41 años, recibió la pena capital por los asesinatos separados de Janet Moore, de 41 años, y Sharath Pulluru, de 22, ocurridos en febrero de 2002.
Smith es la primer persona ejecutada en Oklahoma este 2024.
A él se suman 12 ejecuciones realizadas desde que el estado reanudó esta práctica en 2021, después de una pausa de casi siete años debido a problemas con las ejecuciones.
La Oficina del Fiscal General y el Departamento de Correccionales solicitaron establecer fechas de ejecución para seis hombres más en el corredor de la muerte:
- Richard Rojem
- Emmanuel Littlejohn
- Kevin Underwood
- Wendell Grissom
- Tremane Wood
- Kendrick Simpson
Smith niega crímenes para evitar pena de muerte
Durante una audiencia de clemencia en marzo, Smith expresó su "más profundo pesar" a las familias de las víctimas, aunque negó su responsabilidad.
"No cometí estos crímenes. No maté a estas personas", expresó, citado por PBS. Sin embargo, la junta negó la clemencia con un voto de 4-1.
Niegan suspensión de ejecución
El Tribunal Supremo de EEUU rechazó esta mañana una solicitud de suspensión de la ejecución presentada por los abogados de Smith, quienes argumentaron que su confesión a la policía no estaba suficientemente corroborada.
Los fiscales describieron a Smith como un miembro despiadado de una pandilla que asesinó a ambas víctimas en actos equivocados de venganza y confesó su participación en los asesinatos tanto a la policía como a otras dos personas.
Mark Henricksen, abogado de Smith, sostuvo que su cliente era intelectualmente discapacitado, condición agravada por años de consumo intenso de drogas.
Argumentó que Smith estaba bajo los efectos de PCP cuando confesó a la policía y que elementos clave de su confesión no coinciden con los hechos.
Este trágico evento reabre el debate sobre la pena de muerte en Oklahoma, destacando las complejidades y controversias que rodean su aplicación.