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Trump, los Commanders y el estadio RFK: ¿un nombre puede cambiarlo todo?

Trump exige que los Commanders vuelvan a ser los Redskins, poniendo en riesgo el estadio RFK.

Foto: EFEEPAYURI GRIPAS POOL.

El presidente Donald Trump volvió a encender los reflectores con su exigencia de que los Washington Commanders retomen su antiguo nombre, los Redskins. Trump desató un debate que no solo toca fibras culturales, sino que también amenaza con descarrilar el multimillonario proyecto del estadio RFK en Washington, DC.

Un nombre que no pasa desapercibido

Trump, fiel a su estilo, lanzó su ofensiva en Truth Social, donde afirmó que el equipo debería "inmediatamente" regresar al nombre Redskins, argumentando que "nuestros grandes pueblos indígenas, en números masivos, quieren que esto suceda". Sin embargo, estas declaraciones han sido cuestionadas por organizaciones indígenas y estudios que muestran lo contrario. Por ejemplo, un análisis de la Universidad de California, Berkeley, en 2020 reveló que casi la mitad de los encuestados indígenas consideraban el término ofensivo.

El cambio de nombre de los Commanders en 2022 no fue casualidad. Fue el resultado de años de activismo y presión social, intensificados tras el asesinato de George Floyd en 2020 y el movimiento antirracista que barrió Estados Unidos. Empresas como FedEx, patrocinador principal del equipo, amenazaron con retirar su apoyo si no se abandonaba el nombre Redskins, lo que llevó al entonces propietario Dan Snyder a ceder y anunciar el cambio.

El estadio RFK: ¿un rehén político?

Pero el nombre no es el único balón en juego. Trump amenazó con bloquear el proyecto del nuevo estadio RFK, un acuerdo de $3.7 mil millones que busca devolver a los Commanders a su histórico hogar en DC. Según Axios, el presidente insinuó que podría usar su influencia sobre el terreno, que es propiedad federal, para frenar el desarrollo si el equipo no cede a sus demandas.

El proyecto, liderado por la alcaldesa Muriel Bowser, representa la mayor inversión privada en la historia de la ciudad. Sin embargo, no ha estado exento de críticas. Algunos miembros del Consejo de DC, incluido su presidente Phil Mendelson, han expresado dudas sobre el financiamiento y el cronograma.

"No he escuchado a ningún residente del Distrito quejarse del cambio de nombre o vincularlo al estadio", comentó Mendelson a WTOP.

¿Puede Trump realmente intervenir?

La pregunta del millón: ¿tiene Trump el poder de bloquear el proyecto? Según Julius Hobson, profesor adjunto de ciencias políticas en la Universidad George Washington, la respuesta es sí. "El estatuto de Home Rule otorga al gobierno federal la autoridad para intervenir en los asuntos de DC", explicó Hobson a WTOP. Además, Trump podría influir en el diseño del estadio a través de organismos como la Comisión de Bellas Artes y la Comisión Nacional de Planificación de la Capital, donde él mismo nombró a la mitad de los miembros.

Sin embargo, el control administrativo del terreno ya está en manos de DC, gracias a una ley federal aprobada en diciembre. Cualquier intento de bloquear el desarrollo requeriría una nueva acción del Congreso, lo que limita las opciones de Trump. Aun así, su naturaleza impredecible y su historial de intervenir en asuntos inesperados han generado incertidumbre.

¿Qué opinan los involucrados?

Mientras Trump insiste en que su postura refleja el sentir de los aficionados, las reacciones han sido mixtas. Líderes indígenas, como Savannah Romero, cofundadora del Black Liberation-Indigenous Sovereignty Collective, han condenado la propuesta, calificándola de "táctica de deshumanización". Por otro lado, la Native American Guardians Association respaldó el regreso al nombre original, argumentando que el cambio fue un "engaño para demonizar identificadores indígenas orgullosos", según reportó Axios.

En el ámbito político, Bowser dejó claro que su apoyo al proyecto del estadio no depende del nombre del equipo. "He trabajado durante más de 10 años para que este acuerdo avance. Necesitamos hacer nuestra parte", declaró la alcaldesa.

El reloj corre

El futuro del estadio RFK y el nombre de los Commanders están en juego, y el tiempo apremia. El Consejo de DC tiene programada una audiencia pública el 29 de julio, donde más de 300 personas ya se han registrado para dar su testimonio. Mientras tanto, Trump sigue presionando, dejando claro que no teme usar su influencia para intervenir en el diseño del estadio a través de organismos como la Comisión de Bellas Artes.

Este debate no es solo sobre un nombre o un estadio; es un reflejo de tensiones más profundas sobre identidad, tradición y política. Mientras los Commanders buscan reconectar con su base de fanáticos y asegurar su lugar en DC, la controversia sigue creciendo. ¿Será esta la jugada que defina el futuro del equipo y del estadio? Solo el tiempo lo dirá.

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