En medio de tensiones comerciales y preocupaciones fiscales a nivel global, el interés por el oro sigue disparándose. Según el informe original, una encuesta realizada por Reuters a 40 analistas y comerciantes ha elevado la previsión mediana del precio del oro para este año a $3,220 por onza troy, comparado con los $3,065 previstos hace tres meses. Este repunte no sorprende, dado que los precios al contado han subido un 27% en lo que va del año, alcanzando una cifra récord de $3,500 por onza en abril.
En el fondo de estas alzas está la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que ha impulsado una búsqueda de activos refugio como el oro. Además, se espera que el "One Big Beautiful Bill" del expresidente Trump agregue una notable suma de $3.3 billones a la deuda nacional, incrementando las preocupaciones sobre la estabilidad fiscal en EE.UU. David Russell de GoldCore considera que un precio de $4,000 por onza para finales de 2026 es un objetivo realista si estas preocupaciones persisten.
Los bancos centrales juegan un papel fundamental en la estabilidad del oro. China, por ejemplo, ha aumentado sus reservas de oro durante ocho meses consecutivos. Una encuesta del Banco Central Europeo reveló que casi dos quintos de los bancos centrales sostienen el oro como protección contra riesgos geopolíticos y buscan diversificar sus reservas, alejándose del dominio del dólar estadounidense.
No solo el oro está en auge; la plata también ha visto un incremento significativo, aumentando un 32% este año. Esta alza se debe en parte al aumento de productos cotizados en bolsa y a las preocupaciones sobre las políticas arancelarias de EE.UU. La previsión del precio de la plata para 2025 ha sido ajustada a $34.52 por onza, y se espera que alcance $38 para 2026. Sin embargo, Suki Cooper de Standard Chartered advierte que si el impulso de los productos cotizados en bolsa disminuye, la plata podría volverse vulnerable.
A medida que continúan las tensiones geopolíticas y los ajustes fiscales, inversores y gobiernos siguen recurriendo al oro y la plata, explorando alternativas ante un complejo panorama económico mundial. Con las expectativas de un mercado incierto, estos metales preciosos se perfilan como refugios sólidos para el futuro cercano.