El 2025 fue un año de contrastes para el mercado inmobiliario del área de Washington DC. Mientras el mercado general mostró señales claras de desaceleración —impulsadas por recortes federales, despidos y una menor confianza económica—, las propiedades de ultra lujo vivieron un momento inesperado de protagonismo. El llamado “Trump bump” dejó una huella visible en vecindarios exclusivos del Distrito, Maryland y Virginia, con compras millonarias protagonizadas por figuras clave del entorno político y tecnológico.
El “Trump bump” y el regreso del lujo extremo
El regreso de Donald Trump al centro del poder reactivó el interés inmobiliario de altos funcionarios, empresarios y aliados políticos que buscaban establecerse cerca de la Casa Blanca. El resultado fue una serie de transacciones llamativas que dominaron los titulares durante todo el año.
Uno de los primeros golpes mediáticos llegó en enero, cuando David Sacks, zar de inteligencia artificial y criptomonedas de la Casa Blanca y cofundador de PayPal, compró una propiedad de $10.3 millones en el noroeste de DC. El apartamento, con cuatro habitaciones, seis baños, elevador privado y servicio de concierge 24/7, marcó el tono de lo que vendría después.
Ventas que dieron de qué hablar
En Maryland, Kevin Plank, CEO de Under Armour, puso en venta Sagamore Farm, su icónica finca ecuestre. Inicialmente listada por $22 millones, la propiedad —con una casa principal de 16,000 pies cuadrados y extensos terrenos para cría y entrenamiento de caballos— bajó su precio a $18.5 millones, reflejando cierta cautela incluso en el segmento de alto nivel.
En Alexandria, el entonces vicepresidente JD Vance vendió su casa en Del Ray por casi $1.9 millones, superando el precio inicial de $1.7 millones. El comprador: alguien vinculado a la primera administración Trump, un detalle que no pasó desapercibido en el circuito político local.
El Waterfront y Georgetown también entran en juego
El lujo también se hizo notar en el suroeste de DC. Jeffrey Sprecher, CEO de Intercontinental Exchange y esposo de Kelly Loeffler —actual jefa de la Administración de Pequeños Negocios— adquirió un condominio de $5 millones en The Wharf. La propiedad cuenta con tres habitaciones, cuatro baños y medio, y vistas directas al río Potomac, consolidando la zona como un imán para compradores de alto perfil.
En Georgetown, RFK Jr., secretario de Salud y Servicios Humanos, compró una casa adosada de $4.4 millones, uniéndose a un vecindario donde ya residen otras figuras influyentes, como el secretario del Tesoro, Scott Bessent, quien adquirió una vivienda de $12.5 millones ese mismo año.
Zuckerberg y la mansión que rompió récords
Quizás la compra más impactante del año fue la de Mark Zuckerberg. El fundador de Meta adquirió una mansión en Woodland Normanstone por $23 millones en una transacción completamente en efectivo, convirtiéndose en la tercera venta más cara en la historia de DC. El movimiento confirmó que, incluso en un mercado más lento, el capital ultra alto sigue viendo a la capital como una inversión estratégica.
La mansión de McLean que todos miran
Fuera del Distrito, en McLean, Virginia, una mansión en construcción se robó la atención durante meses. Se espera que sea la más grande jamás construida en la zona, con al menos 10 habitaciones, múltiples cocinas, dos elevadores, un salón de recepciones y hasta un salón de baile. Un símbolo claro de que el lujo extremo sigue encontrando espacio, incluso cuando el mercado se enfría.
Dos mercados, dos realidades
El 2025 dejó claro que el mercado inmobiliario del DMV vive una división marcada: mientras muchos compradores enfrentan precios altos, incertidumbre laboral y menos opciones, el segmento de ultra lujo sigue avanzando con fuerza. Una dinámica que refleja cómo el poder político y económico continúa moldeando el mapa residencial de la región.