El Centro de Detención Farmville (Farmville Detention Center) en el corazón del estado de Virginia está a unas tres horas viajando en auto desde Washington, D.C., en medio de bosques frondosos y paisajes rurales. El complejo es uno de los dos centros de detención de inmigración en el Commonwealth de Virginia y es uno de los más grandes para inmigrantes detenidos en la capital nacional, Maryland y Virginia. Desde que entró en funcionamiento en 2010, Farmville ha acumulado más de una década de denuncias de maltratos con nuevas quejas sumándose en el otoño de 2025.
El 19 de octubre de 2025, inmigrantes que estaban detenidos en Farmville denunciaron por medio de sus abogados y organizaciones pro-inmigrantes que habían recibido comida contraminada y podrida. Una abogada que ejerce en Virginia y representa a un cliente detenido y activistas locales, dijeron a El Tiempo Latino que las personas detenidas describieron cómo tuvieron que comer pequeños gusanos blancos que estaban en sus comidas y en respuesta a esto, rechazaron recibir alimentos preparados por el staff. En una nota de prensa de la National Lawyer’s Guild (NLG, la organización nacional más grande de abogados que lucha por justicia social y derechos humanos), la ONG exigió que Farmville cumpla con servir comidas seguras y con valor nutricional y estándares de salud básicos.
Representantes de ICE y CoreCivic, los nuevos dueños y administradores del centro de detención, negaron a El Tiempo Latino los incidentes al ser contactados para esta historia. Sin embargo, organizaciones que luchan por la justicia social como La CollectiVA y otros miembros de la Coalición Free Them All VA han estado dando seguimiento y amplificando las denuncias sobre cómo residentes del DMV están siendo tratados en Farmville. En medio de un aumento sin precedentes de operativos de ICE enfocados en detener inmigrantes indocumentados en la región, las nuevas denuncias de condiciones insalubres han hecho que los activistas alcen sus voces otra vez sobre lo que está pasando en el centro de detención.
Hasta diciembre de 2025 cuando fue publicado este artículo, las estadísticas de ICE reportan que el 75% de los detenidos en Farmville nunca han sido declarados culpables de un crimen. A pesar de eso, sus familiares, equipos legales y activistas comunitarios, mantienen que estos inmigrantes que en muchos casos han residido por largo tiempo en el DMV, están sujetos a condiciones “abominables” que, según los denunciantes, superan los estándares de centros de detenciones de ICE.
Allison Beltrán, una organizadora comunitaria que trabaja con familias inmigrantes de diferentes ciudades en el DMV, cree que la locación aislada y lejana del Centro de Detención Farmville no es una coincidencia. Como miembro de La CollectiVA, una organización de justicia social en Virginia, Beltrán constantemente recibe quejas de miembros de la comunidad que “sencillamente no tienen acceso” a visitar a familiares detenidos en Farmville. Ellos acuden a La CollectiVA buscando ayuda, porque no pueden tomarse todo el tiempo libre durante horario laboral que se requiere para el largo viaje que implica llegar al centro en donde están sus seres queridos.
“Es una locación remota y rural que no es accesible para la gente”, dijo Beltrán durante una entrevista en persona. “Pero eso es a propósito”.
En 2008, Immigration Centers of America (ICA, una empresa privada que opera centros de detención para ICE) fue contratada por ICE y el gobierno local de Farmville, Virginia para abrir un centro de detención en las afueras del pequeño pueblo rural. Cuando el centro abrió en 2010 se convirtió en la instalación de detención de inmigrantes más grande de la región del Atlántico medio.
Ya a casi quince años de su apertura el Centro de Detención Farmville ha acumulado un récord problemático de denuncias creíbles de maltratos. El Tiempo Latino revisó cuidadosamente incidentes documentados que incluyen desde contaminación de los alimentos y amenazas de represalias violentas, hasta un brote de COVID-19 que infectó a más del 90% de los inmigrantes detenidos y hasta causó una modificación temporal de las operaciones del centro.
Acuerdos legales después del brote de COVID-19 causaron prácticamente el cierre del centro en 2022, pero luego de eso volvió a operar normalmente y con más capacidad debido a la expansión de los operativos de inmigración en 2025.
En junio de 2025 Farmville fue comprado por CoreCivic, una compañía privada que opera prisiones, cárceles y centros de dentención a lo largo de Estados Unidos, con 80 propiedades a lo largo de más de 20 estados.
Se espera que sus más recientes contratos con ICE “amasen” ganancias de $300 millones, debido al aumento de operaciones de deportaciones implementadas por la administración Trump.
A lo largo de los últimos 15 años, miles de inmigrantes han pasado por el Centro de Detención Farmville, que en su momento ha alojado un máximo de 732 personas detenidas mientras esperan procedimientos de inmigración o ser deportados. Bajo los estándares de administración de ICE, estar detenido está formalmente calificado como una acción “non-punitive”, es decir que no es disciplinaria y que no castiga. Ser detenido por inmigración es un proceso civil bajo la ley federal, no una sentencia criminal; y ser un inmigrante indocumentado no es una ofensa criminal en Virginia, Washington, D.C. o Maryland.
Audrey Vorhees, una abogada de inmigración basada en el área metropolitana de D.C. dijo a El Tiempo Latino que en su firma legal “todos los clientes que tenemos detenidos en Farmville son personas que fueron detenidas en Virginia, D.C. o Maryland”. Ella habló sobre los casos con los que trabaja y, protegiendo la privacidad de las personas, describió el gran rango de circunstancias en que sus clientes fueron detenidos, como por ejemplo un joven de 19 años que fue llevado por ICE después de una parada de revisión a vehículos en Washington, D.C..
“Son los miembros de tu comunidad, tus vecinos, tus jardineros, tus jornaleros… esas son las personas que si se ven afectadas por estas acciones de ICE, probablemente terminen en Farmville o en Caroline (otro centro de detención en VA)”, dijo Vorhees.
Con La CollectiVA, Beltrán también está trabajando directamente para ayudar a los inmigrantes y sus familias, mientras experimentan las dificultades causadas por la detención. Ella compartió con El Tiempo Latino la historia de una familia guatemalteca que vio a sus hijos, trabajadores de la construcción, detenidos luego de que el joven de 21 años y su hermano se pasaran un semáforo en rojo. Esto pasó justo días después de que el padre de esta familia había decidido auto-deportarse a Guatemala.
“Estamos constantemente ayudando a personas jóvenes como él y su hermano. Gente que simplemente está trabajando, siendo parte de sus comunidades, transportándose a sus trabajos, viviendo sus vidas con normalidad”, dijo Beltrán. “Ellos están experimentando una etapa en la que las autoridades están haciendo perfilamiento racial, criminalizando y desafortunadamente llevándolos a esta maquinaria de detención”.
Abogados y activistas protegieron la identidad de sus clientes al ser entrevistados, pero las historias de detenciones que contaron a El Tiempo Latino incluían jornaleros que estaban esperando trabajo en esquinas de las calles en Virginia, choferes de Uber que transitaban por la capital nacional y otros inmigrantes trabajadores con familias en el DMV. Las propias estadísticas de ICE confirman que más del 70% de los hombres detenidos en Farmville están categorizados como detenidos “no-criminales”. El 71% de los detenidos no están calificados como una amenaza por ICE, es decir que las autoridades de Inmigración no los ha designado como criminales o riesgo de seguridad.
Pasando a través de otros centros locales como Caroline Detention Facility o Moshannon Valley Processing Center en Pennsylvania, los clientes de Vorhees son, según su experiencia, “residentes locales que se vieron atrapados en operativos civiles de inmigración sin precedentes”. Pero en Farmville, la abogada y los activistas entrevistados para este artículo coinciden en que estos hombres están detenidos en condiciones que han superado acciones “non-punitive” y han llegado a rozar lo inhumano.
El pasado mes de octubre varios detenidos en el Centro de Detención Farmville denunciaron a sus abogados que habían sido servidos una comida podrida y contaminada ese mes. Entre estos hombres estaba un cliente de la abogada Vorhees, quien le reportó a ella haber visto e ingerido pequeños gusanos blancos en su cena, y por eso había rechazado comer las tres comidas servidas al día siguiente como acto de protesta.
El incidente fue reportado inicialmente en una nota de prensa del National Immigration Project of the National Lawyers’ Guild, en la que los detenidos decían “sentirse enfermos” al ver a los gusanos en su comida, y hacían un llamado para obtener “comida nutritiva y medidas básicas de salubridad”. De acuerdo a esa nota de prensa, la comida servida a los detenidos en Farmville es preparada cada cuatro días y también se incluye comida fresca y comida sobrante (leftovers, en inglés), y requiere que no esté más de 2 horas sin refrigeración.
El Tiempo Latino contactó a CoreCivic para obtener una respuesta ante las denuncias del 19 de octubre que describían comida con gusanos servida a los detenidos en Farmville. El gerente de Asuntos Públicos, Brian Todd, dijo en un e-mail que “no hay validez en las quejas de comida podrida y gusanos en FDC. Apenas se recibieron las quejas una noche, líderes de la instalación examinaron inmediatamente la comida y encontraron que no había evidencia de contaminación o de materiales externos”.
Un portavoz de ICE también dijo a El Tiempo Latino que “las denuncias sobre el estado de la comida en el Farmville Dentention Center son absolutamente falsas”. De acuerdo a ICE, “las denuncias de contaminación se derivaron de un detenido que acumuló en su dormitorio comida que compró en la tienda del centro (commissary en inglés) y lo hizo al punto de que se dañe. Ese no es un problema con la comida servida por el centro”.
Mientras las declaraciones de ICE especificaban que la comida contaminada involucraba solamente a un hombre, la nota de prensa de la NIP alega que fueron 98 hombres, una unidad completa del centro de detención, quienes regresaron la comida que les fue servida después de que varios detenidos presentaron evidencia de gusanos en sus comidas. En una video llamada confidencial que se dio dos días después de ese incidente, Vorhees escuchó a su cliente describir cómo él y otros en su ala preferían comprar ramen instantáneo (sopa de fideos) del comisariato del centro para no comer la comida que les estaban sirviendo.
La nota de prensa de NIP alega que el staff del centro respondió a ese rechazo a los alimentos preparados con amenazas a los detenidos y a su acceso a la comida vendida en la tienda de las instalaciones. Sin embargo, de acuerdo a Vorhees, incluso la comida comprada en la “commissary” no era necesariamente segura, causando a su cliente “intensos dolores estomacales”. El cliente de Vorhees le dijo que ese dolor causó que su unidad desistiera del rechazo a los alimentos servidos, pero que ahora él inspecciona cuidadosamente cada comida que le sirven.
“Obviamente yo no estoy en el centro de detención con él, pero yo hablo con mi cliente y él me ha dicho que él fue una de las personas a las que le sirvieron gusanos en su comida. Él los vio, él fue capaz de describírmelos”, dijo Vorhees. “Él fue honesto y comunicativo, y yo absolutamente creo que fue algo legítimo lo que él experimentó”.
La preocupación por contaminación de comida, maltratos y negligencia en Farmville no es algo nuevo. Personas detenidas en 2015 también denunciaron que les sirvieron comida con gusanos, con documentos de ICE confirmando que ellos vieron “una larva de insecto” en dos comidas distintas, servidas en marzo y febrero de ese año. Una carta de la U.S. ICE Office of Acquisition Management detalla cómo miembros del staff sospechaban de manipulación por parte de detenidos y amenazaron a aquellos que hablaran con cargos criminales o sanciones migratorias. Luego se determinó que esas amenazas violaban los estándares disciplinarios de ICE.
Esos mismos registros de ICE indican que las represalias en Farmville se extendían más allá de amenazas, con casos documentados de miembros del staff usando la fuerza en contra de los detenidos. Un hombre fue rociado repetidamente con spray de pimienta cuando estaba con esposas y grilletes, detenido en una celda con paredes acolchonadas. Otro fue atado cuatro días en sillas y camas a pesar de que su historial médico mostraba que era una persona que no requería tratamiento y que estaba dispuesto a cooperar. Se determinó que ambos incidentes violaron los estándares de detención, con usos de la fuerza que “no estaban suficientemente justificados”.
Quizás el caso de más alto perfil de denuncias de maltrato en Farmville originó una demanda en 2020 en la que se alegaba que ICE había causado un brote masivo de COVID-19 por transferir al centro detenidos que habían dado positivo al virus y por lo tanto estaban infectados. En ese momento fue el brote más grande de COVID en cualquier centro de detención del país, con un 93% de detenidos dando positivo en las pruebas de diagnóstico.
La demanda terminó con un acuerdo legal en 2022 que impuso límites estrictos para operar Farmville, restringiendo la capacidad del centro a un máximo del 25% de su capacidad usual hasta que la emergencia pública por el COVID terminara. Tan pronto ICE volvió a usar normalmente el centro en 2023, el uso de las instalaciones creció constantemente y luego se disparó en 2025.
Con años de experiencia trabajando con inmigrantes que sufren las consecuencias sicológicas y físicas de la detención, a través de La CollectiVA, Beltrán cree que los peores incidentes quizás aún no se hayan reportado. En su opinión los alegatos de tratos injustos que ella ha ayudado a dar seguimiento y documentar muestran solo una fracción de la realidad adentro de centros como Farmville.
“La gente se pregunta qué es lo que en verdad está pasando y tu no te enteras hasta que lo escuchas de la boca de la gente que logra salir”, dice Beltrán. “Cuando ellos son liberados se sienten en libertad de contarte todas esas historias y ahí te das cuenta que es peor de lo que la gente piensa que es”.
Las denuncias que se originan en Farmville no son únicas. De acuerdo a Vorhees, este centro tampoco es particular. “Farmville es solo uno de las docenas de centros que existen alrededor del país”, dijo la abogada. “Y yo creo que lo que es realmente desalentador es que este tipo de cosas esté pasando alrededor del país”.
Hasta el momento de publicación de este artículo en diciembre de 2025, ICE había detenido un total de 68,442 personas en el año fiscal en curso. De esos solo el 26% o 17,979 tenían condenas criminales previas. El período promedio de detención para los detenidos fue de 49 días en centros a nivel nacional. Más de 500 reportes creíbles de tratos injustos han sido documentados en al menos 13 estados de acuerdo a una investigación de la Oficina del senador Jon Ossoff (GA).
Debido a su trabajo, Vorhees aseguró que ha escuchado historias similares a las de Farmville de centros de detención en la costa este, el Moshannon Valley Processing Center en Pennsylvania, y Caroline Detention Facility en Virginia. Y como Farmville y Caroline son centros en Virginia, ella enfatizó que estas denuncias son “realmente un asunto nacional”.
Desde su perspectiva, Vorhees espera que la gente responda a historias como las que ella y sus clientes cuentan, “no solo denunciando las prácticas inhumanas en estos centros de detención sino que también recordando enfáticamente que muchas de las personas en estos centros nunca debían haber sido acusadas de un crimen”.
“Estas son madres y padres que han estado en los Estados Unidos por varios años, quienes han pagado sus taxes y no tienen historias criminales”, reiteró la abogada. “Ellos no son criminales”.
Para Beltrán la prioridad no está tanto en el énfasis en ser o no ser criminales. Ella en cambio dice que se debe luchar con urgencia contra la crueldad en estos centros, una prioridad que ella ve como algo universal.
“Pienso que si tú has estado en este país por 6 meses o has vivido 30 años, ya sea que tengas una familia o que pagues tus impuestos… nada de eso importa”, dijo la activista. “Al final del día una vez que estás dentro de la maquinaria de inmigración solo eres un número y un cuerpo y ellos no ven tu historia”.
“A ellos no les importa y ellos van a cometer violaciones de derechos humanos”, dijo Beltrán.
Los lazos de la activista con Farmville van más allá de las historias que escucha a través de su trabajo. Ella aprendió de la existencia del centro en 2017 cuando el padre de su hijo fue detenido en esas instalaciones.
Por semanas ella trabajó su caso legal tratando de establecer las bases para una solicitud de asilo. Ella habló con él por teléfono, sonriendo a través de las historias que él le contaba sobre su experiencia en Farmville. En ese momento se encontró sola, teniendo ahora que cubrir la renta del departamento, comida y otros costos que antes compartía con él.
“De pronto te encuentras en el papel de consejera, sicóloga, trabajadora social y amiga, dando mucho apoyo emocional para alguien y eso es algo para lo que tal vez no estás preparada”, dijo la activista. “Me preguntaba ‘¿y ahora quién me brinda apoyo a mí?’”.
En La CollectiVA Beltrán encontró ese apoyo de una comunidad conformada por otros que han sido impactados por el sistema migratorio. Ahora ella trabaja para apoyar a otros ofreciendo recursos que ella hubiera querido tener en el pasado.
La CollectiVA en conjunto con otras organizaciones en la Coalición Free Them All VA ofrecen apoyo a familias navegando situaciones de detención y deportación. Desde líneas de emergencia hasta documentos con instrucciones útiles están disponibles para cualquiera en D.C., MD o Virginia. Beltrán dijo que la organización continuará compartiendo y exponiendo lo que está pasando, además de trabajar desde afuera para ayudar a aquellos que están recluidos en los centros de detención del DMV.
“No importa que estés en Farmville, Riverside o cualquier centro de detención. Continuaremos apoyando a todo aquel que esté detenido. Estamos aquí para ayudar”, concluyó Beltrán.