La escena gastronómica de Washington DC afronta una etapa de ajustes luego de un año complicado en 2025. Shawn Townsend, presidente de la Asociación de Restaurantes de la ciudad, señaló que 92 restaurantes cerraron el año pasado, un número récord que supera tanto los 73 cierres de 2024 como prácticamente el doble de los de 2022. Townsend advirtió que 2026 podría ser otro año difícil para los establecimientos locales si no hay cambios en la dinámica económica y laboral.
Causas estructurales detrás de las dificultades
Townsend explicó a WTOP que los cierres responden a varios factores: tarifas, inflación, cambios en la fuerza laboral federal y mayor presencia policial, que reducen el flujo de clientes y complican la operación diaria de los restaurantes.
“No es ningún secreto por qué 2025 fue un año complicado… estos factores impactan cada rincón de nuestra industria”, dijo el líder de la asociación.
Aperturas más lentas y mercado medio en riesgo
La ralentización no solo se refleja en cierres. Las aperturas de nuevos restaurantes también disminuyeron, con cerca de 30% menos inauguraciones en 2025 comparadas con años anteriores. Townsend anticipa que 2026 seguirá esta tendencia, con menos aperturas que lo habitual.
“Veremos menos restaurantes de servicio completo. Es ese mercado medio el que está siendo presionado… y si las cosas no cambian, podría desaparecer”, afirmó.
Presión extra en las streateries
Además de cierres y aperturas más lentas, los restaurantes de DC enfrentan otras presiones operativas. Los espacios de comedor al aire libre, conocidos como streateries, han tenido que adaptarse a nuevas normas de diseño y pagos de espacio público, que antes podían superar los $24,000 al año. El gobierno local aprobó ajustes temporales para reducir costos y agilizar permisos, pero muchos dueños siguen lidiando con gastos y trámites que complican su supervivencia.
Un efecto lateral para quienes comen fuera regularmente
Aunque Townsend enfatiza los retos del sector como negocio, estas transformaciones también repercuten en quienes disfrutan de la gastronomía local: menor variedad de opciones accesibles, cambios en los menús y presión sobre los precios finales. La combinación de costos más altos para los negocios y menos tráfico de clientes puede traducirse en menos veces que los residentes optan por comer fuera o visitar sus restaurantes favoritos.
Adaptarse para sostener la oferta gastronómica
A pesar del panorama, Townsend subrayó la importancia de la resiliencia e innovación dentro del sector. “Hemos sido buenos adaptándonos durante tanto tiempo. Esto es solo otra fase donde todos debemos encontrar la manera de avanzar”, comentó, destacando que los restaurantes que se reinventen tendrán más oportunidades de sostenerse y seguir atrayendo comensales.
Para Townsend, 2026 será un año decisivo para la industria de restaurantes en DC, que deberá adaptarse a nuevas condiciones económicas y laborales. La supervivencia de los locales dependerá de la capacidad de los dueños para innovar y atraer clientes, así como de políticas que fomenten empleo y movimiento en la ciudad. Aunque los cierres se reflejan en cifras, su impacto va más allá: afecta la vida cotidiana de los residentes, la economía local y la diversidad gastronómica que caracteriza a DC, definiendo qué restaurantes seguirán siendo parte de la experiencia urbana.