La batalla por el control del Congreso de Estados Unidos ha encontrado un terreno clave en Maryland y Virginia, donde maniobras legales y políticas para redistribuir los distritos electorales podrían redefinir el poder del voto. Mientras un juez en Virginia bloqueó los intentos demócratas de modificar el mapa actual, en Maryland el gobernador Wes Moore busca debilitar el último bastión republicano del estado. Estas acciones forman parte de una pugna nacional por los distritos a mitad de ciclo, un fenómeno poco común en EEUU.
Virginia: un golpe a los planes demócratas
El juez Jack Hurley Jr., del Tribunal de Circuito de Tazewell, declaró ilegal la propuesta de enmienda constitucional que permitiría a los demócratas modificar los mapas actuales (6 demócratas vs. 5 republicanos). La decisión se basó en tres fallos procesales: los legisladores no siguieron sus propias reglas para añadir la enmienda en una sesión especial, no la aprobaron antes de la votación general y omitieron publicarla tres meses antes de los comicios.
Al ser una enmienda constitucional, cualquier cambio requeriría aprobación en dos sesiones legislativas separadas y un referéndum estatal. Por ahora, los planes demócratas para cambiar la distribución de distritos en Virginia quedan en pausa, manteniendo los límites establecidos por el tribunal tras el fracaso de la comisión bipartidista posterior al censo de 2020.
Maryland: impulso demócrata con cautela
En Maryland, la Cámara estatal avanzó un nuevo mapa que podría permitir a los demócratas derrotar al único representante republicano, Andy Harris (7-1). El gobernador Wes Moore (demócrata) criticó lo que llamó “redlining político” promovido por Trump, que busca reducir la representación de líderes negros en el Congreso.
Moore defiende la redistribución de distritos como una medida necesaria para proteger la democracia local: “No me quedaré callado… están haciendo todo lo posible para silenciar voces y eliminar liderazgo electo negro en todo este país”.
Sin embargo, la propuesta enfrenta cautela interna. Bill Ferguson, presidente del Senado estatal, advirtió que un mapa demasiado partidista podría ser anulado por los tribunales, como ocurrió en 2021.
Impacto para los residentes del DMV
Para los habitantes de la región, estas disputas no son solo políticas: definen quién representará sus intereses en Washington. Cambiar los mapas puede trasladar vecindarios a distritos con prioridades distintas, afectando campañas locales y la claridad sobre por quién podrán votar en noviembre.
Algunos residentes, como Julie Quick en la costa este de Maryland, consideran estas maniobras un “mazo contra los derechos de voto rurales”. Otros, como Ben Vaughan, aseguran que “nuestra democracia es una casa en llamas” que requiere acción inmediata. En Virginia, el bloqueo judicial mantiene los límites actuales, dejando en suspenso un posible referéndum que daría la última palabra a los votantes.
Un rompecabezas nacional
Virginia y Maryland forman parte de un panorama nacional donde los partidos compiten por escaños clave. Los republicanos esperan ganar hasta nueve escaños adicionales en estados como Texas, Missouri, North Carolina y Ohio, mientras que los demócratas proyectan obtener seis más en California y Utah.
El presidente de la Cámara estatal de Virginia, Don Scott, anunció que los demócratas apelarán el fallo judicial: “Nada de lo sucedido hoy nos disuadirá de seguir adelante y poner este asunto directamente ante los votantes”. Por su parte, organizaciones civiles, como Virginians for Fair Elections, han criticado estrategias judiciales que buscan proteger ventajas partidistas existentes.
Los desarrollos en Virginia y Maryland muestran cómo la redistribución de distritos puede cambiar la representación en el Congreso y la voz de los ciudadanos, haciendo que la atención de los votantes del DMV sea clave para los próximos meses.