The Washington Post confirmó el miércoles de esta semana uno de los recortes más drásticos de su historia, cerca de un tercio de su fuerza laboral será despedida. La noticia estremeció no solo a la redacción, sino también a residentes del área metropolitana de Washington, donde el diario ha sido por décadas un pilar del periodismo local y nacional.
Qué anunció la empresa
El editor ejecutivo Matt Murray informó los recortes durante una reunión por Zoom con empleados. Horas después, periodistas y personal recibieron correos electrónicos que confirmaban si sus puestos habían sido eliminados. Entre las áreas afectadas están el departamento de deportes, el equipo de libros, el podcast Post Reports y partes clave de la cobertura local y metropolitana de Washington. Murray reconoció que la noticia sería “impactante”, pero dijo que el objetivo es reconstruir el Post para que vuelva a crecer.
Cuántas personas están siendo afectadas
Aunque el diario no ha dado cifras oficiales, fuentes citadas por Axios señalan que cientos de personas ya fueron despedidas en la redacción, y que muchos más podrían salir esta semana desde las áreas de negocios y tecnología. Unos 75 empleados fueron recortados de ArcXP, el brazo tecnológico del Post. El sindicato del diario afirma que la empresa ha reducido su plantilla en alrededor de 400 trabajadores en solo tres años.
Contexto histórico y financiero
Desde su compra por Jeff Bezos en 2013 por $250 millones, The Washington Post experimentó una década de crecimiento. Sin embargo, tras la llegada de un nuevo equipo directivo en 2024 y cambios en la sección de opinión impulsados por Bezos, se produjo una salida sostenida de talento y una caída en la cobertura local y nacional.
El diario ha registrado decenas de millones de dólares en pérdidas y ha atravesado varias rondas de despidos y paquetes de retiro voluntario: 4% del personal en 2025, 54 empleados en ArcXP en 2024, y 240 buyouts en 2023.
La preocupación va más allá del Post
Menos periodistas significa menos cobertura del gobierno local, menos investigación sobre servicios públicos y menos presencia en comunidades del DMV.
“Es una pérdida para la ciudad y para el país. The Washington Post es una institución, y cuando se debilita, la ciudad pierde”, dijo Rebecca Sinderbrand, directora del programa de periodismo de Georgetown University.
Para muchos residentes, estos recortes se traducen en menos información sobre transporte, seguridad, educación y vivienda.
Profesores y analistas advierten que lo ocurrido refleja una tendencia más amplia en el periodismo. Margot Susca, profesora de periodismo en American University, advirtió que el caso del Post refleja cómo los intereses corporativos pueden erosionar el periodismo de rendición de cuentas.
“Esto plantea preguntas enormes sobre si medios históricamente respetados están recibiendo los recursos necesarios para servir a la democracia”, señaló.
Para el analista Brian Stelter, el dilema es estructural: “No se puede recortar para crecer”, aunque el Post apuesta a que esta reestructuración lo haga más sostenible.
Con menos periodistas y equipos reducidos, The Washington Post entra en una nueva etapa de reestructuración que impactará directamente la cantidad y el alcance de la información disponible para los residentes del DMV, mientras el medio intenta frenar pérdidas millonarias y estabilizar su modelo de negocio.
Para el DMV, estos despidos no son solo un ajuste interno de una empresa mediática, sino un cambio concreto en cómo se cubrirán el gobierno local, las instituciones federales y la vida cotidiana de la región en los próximos meses.