La Cámara de Representantes de EEUU, controlada por los republicanos, aprobó una resolución para bloquear cambios clave en el código tributario de Washington, DC, una decisión que ahora está en manos del Senado y que podría alterar de forma abrupta la actual temporada de impuestos en la capital. Funcionarios locales advierten que, de avanzar la medida, el impacto sería inmediato y caótico para residentes y empresas del Distrito.
¿Qué está en juego y por qué ahora?
El conflicto surge tras la aprobación, el año pasado, de la llamada One Big Beautiful Bill Act impulsada por el presidente Donald Trump, una reforma federal que modificó reglas fiscales a nivel nacional. DC, al igual que al menos una docena de estados —incluida Alabama— decidió “desacoplarse” de algunas de esas disposiciones y mantener su propio esquema tributario. Sin embargo, los republicanos en el Congreso buscan impedir que el Distrito aplique esas excepciones locales.
“Esto va a causar estragos en todo el sistema, porque muchos residentes ya comenzaron a llenar sus declaraciones”, advirtió el senador Chris Van Hollen (D-Md.).
Caos administrativo en plena temporada de impuestos
Autoridades de DC alertan que, si el Senado aprueba la resolución y Trump la firma, el Distrito tendría que suspender la temporada de impuestos en curso. En una carta enviada al Congreso, el director financiero de DC, Glenn Lee, explicó que sería necesario actualizar formularios, guías y sistemas, un proceso que podría tomar meses.
“Es nada menos que un sabotaje administrativo y fiscal deliberado”, afirmó la delegada Eleanor Holmes Norton (D-D.C.).
$600 millones en juego y créditos que desaparecerían
Uno de los puntos más sensibles es el impacto presupuestario. En noviembre, el Concejo de DC decidió retirar su código fiscal local de la reforma federal y destinar cerca de $600 millones en ingresos a prioridades locales, entre ellas un crédito tributario infantil para familias del Distrito. Si el Congreso anula esa decisión, ese dinero desaparecería y el crédito quedaría eliminado, reescribiendo las reglas fiscales cuando los contribuyentes ya están declarando.
La defensa de la autonomía local
La alcaldesa Muriel Bowser y el presidente del Concejo, Phil Mendelson, enviaron una carta conjunta advirtiendo que la desautorización “crearía enormes desafíos administrativos, obligaría a los contribuyentes a volver a presentar sus impuestos y volvería obsoletas las guías y formularios actuales”. Mendelson fue más directo:
“Sería totalmente disruptivo para la administración tributaria y no tiene ningún efecto sobre el presupuesto federal”.
Argumentos republicanos: alivios fiscales federales
Quienes apoyan la resolución aseguran que forzar a DC a alinearse con el código federal permitiría a residentes y negocios acceder a beneficios como no pagar impuestos sobre propinas ni horas extra, deducciones por intereses de préstamos para autos fabricados en EEUU y una deducción para personas mayores.
“Mi resolución daría a los residentes de DC el mismo alivio fiscal que reciben todos los estadounidenses”, sostuvo el senador Rick Scott (R-Florida).
¿Cómo afecta al DMV y qué viene ahora?
Aunque la medida apunta directamente a DC, sus efectos se sentirían en todo el DMV: contadores, empresas, trabajadores y contribuyentes que dependen de reglas claras y plazos estables. El temor es que miles de personas tengan que volver a presentar sus impuestos bajo nuevas normas, mientras el software tributario intenta adaptarse sobre la marcha. La resolución ya avanzó en la Cámara y cuenta con apoyo en un comité del Senado; se espera una votación clave en los próximos días.
Más allá del debate partidista, el intento del Congreso por revertir el código fiscal de DC reabre una vieja herida: la limitada autonomía del Distrito sobre sus propias finanzas. Con $600 millones, créditos familiares y la estabilidad del sistema tributario en juego, la decisión del Senado podría definir no solo esta temporada de impuestos, sino el margen real de autogobierno de la capital.