El miércoles 4 de febrero, The Washington Post anunció despidos históricos en lo que el ex-editor Marty Baron calificó como “uno de los días más oscuros en la historia de una de las organizaciones de noticias más importantes del mundo”.
Marissa Lang, periodista ganadora del Premio Pulitzer y organizadora con The Post Guild, habló con El Tiempo Latino tras conocer que era una de los más de 300 periodistas afectados por los despidos. Fuera de su antigua oficina, afirmó que esto era “un golpe devastador para el Washington Post y para nuestra comunidad local”.
"Me temo que esto significa que habrá muchas historias sin contar, mucha corrupción sin castigar y mucha gente que no podrá hacer que se escuchen sus historias", dijo.
La primera vez que conocí a Marissa fue cuando me la asignaron como mentora durante el Student Project de la Conferencia de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ) en 2023. Trabajaba en un equipo de periodistas de vídeo, audio, fotografía y prensa escrita que se ofrecían voluntariamente para orientar a un grupo de estudiantes becados mientras cubrían la conferencia.
En un cuarto sin ventanas, escondido en un rincón del Intercontinental Miami, Marissa se sentó a mi lado y me abrió la puerta a la disciplina que sostiene el periodismo profesional. Su precisión y su incansable atención al detalle fueron fundamentales en la construcción de mi fundación como periodista.
En una de las semanas más agotadoras de mi vida, Marissa fue una luz, un faro de inspiración que calmó el caos que rodeaba nuestra cobertura y me ayudó a centrarme en las tareas que tenía por delante.
En nuestro último día en la conferencia, encontré a Marissa en la fiesta de celebración final, el Gran Baile de NAHJ. Con lágrimas en mis ojos, la abracé y le agradecí por su mentoría durante la última semana. “Eres exactamente quién quiero ser cuando sea grande”, le dije.
Durante los últimos tres años, he seguido el trabajo de cada uno de mis mentores y compañeros del Student Project. Aunque todavía no había empezado a cubrir las noticias locales de Washington DC, ya era una lectora ávida de la sección local de The Post. Cada vez que me sorprendía un encabezado poderoso, o reflexionaba sobre la visión editorial que lo había hecho posible, encontraba el nombre de Marissa en la firma.
¿Quién convirtió el 50º aniversario del Capital Pride en una oportunidad para destacar la resiliencia inquebrantable de las personas mayores LGBTQ+ de DC? ¿Quién decidió dar seguimiento a la dueña de una tienda que terminó en medio del caos administrativo provocado por la federalización de DC? ¿Quién logró traducir el cambio climático en algo tan concreto como los árboles que desaparecen de nuestras calles? La respuesta siempre fue Marissa.
Marissa trabajaba en la sección de metro de The Post. Lo que antes era un equipo de más de 50 periodistas ahora se reducirá a solo 10 personas. En su entrevista con El Tiempo Latino, Lang confirmó que era la única periodista hispanohablante que trabajaba en esa sección.
Llevo poco más de seis meses cubriendo el gobierno local de DC y del área metropolitana, y su impacto en la comunidad latina del DMV. Ya sea reportando desde escuelas intermedias en Maryland, bares gay en Adams Morgan o centros de detención migratoria en Virginia, he aprendido que lo que sostiene este trabajo no es únicamente su utilidad informativa, sino la conexión que se creá al escuchar y contar historias.
Mi misión en El Tiempo Latino es inseparable del trabajo que Marissa y el equipo local de The Post estaban realizando. Junto con cada uno de los otros periodistas locales del DMV, trabajamos para proveer información objetiva, libre y accesible a los habitantes de Washington, para mantenerlos informados de lo que estaba sucediendo en su ciudad. Esta misión, por supuesto, se verá impactada por los despidos del miércoles. Pero ahora creo que ese impacto es lo que la hace aún más importante.
Nadie podría resumir mejor esta misión y su importancia que la propia Marissa. En una protesta realizada el jueves frente a The Washington Post, afirmó: “Soy periodista local porque me gusta cubrir las noticias de la comunidad en la que vivo. Me gusta asumir responsabilidad ante mis vecinos y amigos. Y realmente creo que estos recortes de empleo van a tener un impacto devastador en la región de Washington DC”.
Desde casa, derrotada por una fiebre en el peor momento posible, seguí la manifestación y sentí un orgullo incomparable en verla. Incluso en su duelo, Marissa no se apartó del micrófono ni del liderazgo. Habló con convicción, movilizó a la multitud y dejó claro a la directiva de The Post el talento que estaban perdiendo.
Sé que el futuro del periodismo local en DC parece incierto e intimidante. Pero en medio de esa oscuridad, son los reporteros locales del DMV quienes sostienen la luz. Y periodistas como Marissa Lang siguen siendo exactamente lo que quiero ser cuando crezca.
Si quieres participar en proteger el periodismo local, haz una donación a El Tiempo Latino y apoya a los periodistas despedidos de The Post.