Nuestra ciudad se convirtió esta semana en el escenario final de una caminata espiritual sin precedentes. Diecinueve monjes budistas completaron el martes su histórica “Marcha por la Paz” en Washington, DC, tras recorrer 2,300 millas durante 108 días desde Fort Worth, Texas, con un mensaje de paz, compasión y atención plena que resonó con fuerza en el DMV.
El DMV, punto clave del recorrido
Aunque la caminata atravesó diez estados, el norte de Virginia y el área metropolitana de DC marcaron algunos de los momentos más emotivos del trayecto. En ciudades como Alexandria, Arlington, Stafford, Woodbridge y Mount Vernon, cientos de residentes salieron a las calles para acompañar a los monjes con flores, carteles y mensajes de apoyo, incluso durante eventos masivos como el Super Bowl.
Entrada a DC al amanecer
El martes, poco después del amanecer, los monjes ingresaron oficialmente a Washington cruzando el Chain Bridge, escoltados por policías en bicicleta. La procesión avanzó por Arizona Avenue y Wisconsin Avenue, con túnicas color azafrán y marrón contrastando con la nieve y el cielo gris. Algunos comenzaron el viaje descalzos; otros usaron botas para enfrentar el frío extremo.
Uno de los momentos más conmovedores fue la reincorporación de un monje en silla de ruedas, quien volvió a la caminata tras perder una pierna en un accidente automovilístico durante el recorrido.
Multitudes en DC y ceremonias interreligiosas
La llegada movilizó a miles de personas en la capital. Alrededor de 3,500 asistentes llenaron la American University Bender Arena, mientras que miles más se congregaron en la Catedral Nacional para una ceremonia interreligiosa. Entre el público hubo inmigrantes, madres, abuelos, exempleados federales y residentes del DMV que siguieron la caminata durante semanas por redes sociales.
Muchos portaban flores blancas, repartidas gratuitamente por voluntarias contratadas de manera independiente “solo por el espíritu de paz y unidad”, sin respaldo de organizaciones ni fines políticos.
“Aquí no hay política, solo paz”
En la Catedral Nacional, los monjes encabezaron un momento de silencio, campanas, respiración profunda y un canto colectivo: “Hoy será mi día pacífico”. Para muchos asistentes, el mensaje fue claro y directo. “Me gusta porque no hay religión ni política”, dijo una participante.
“Este es el momento que recordaré por el resto de mi vida”, expresó el Venerable Bhikkhu Pannakara, líder de la caminata, frente a la multitud reunida en DC.
Miércoles en el Lincoln Memorial
Las actividades continúan este miércoles con un encuentro de paz en el Lincoln Memorial, donde se realizará una meditación de amor y bondad como cierre simbólico de la caminata en la capital. Para los monjes, sin embargo, Washington no representa un final definitivo.
El impacto de la caminata ha reavivado además el debate sobre el reconocimiento del nacimiento y la iluminación de Buda como feriado federal, un legado que muchos en el DMV esperan que trascienda esta histórica llegada a Washington.