El reverendo Jesse Louis Jackson Sr., ícono del movimiento por los derechos civiles y dos veces candidato presidencial demócrata, murió el martes 17 de febrero de 2026 a los 84 años, confirmó su familia. Jackson dedicó más de seis décadas a confrontar la desigualdad racial y social en Estados Unidos y, tras décadas de activismo nacional, forjó un vínculo profundo con Washington, DC, especialmente a través de su lucha por la justicia y la representación política del Distrito.
De Chicago a la capital: activismo que cruzó fronteras
Jackson comenzó su activismo en Chicago, donde fundó Operation Rainbow PUSH, organización dedicada a promover la igualdad económica y social. Tras sus históricas campañas presidenciales en 1984 y 1988, se trasladó a Washington, DC, consolidando su conexión con la ciudad y su gente.
En 1991 fue elegido como el primer “senador en la sombra” de DC, un cargo sin voto en el Congreso pero que sirvió para poner la lucha por más derechos de los residentes en la agenda nacional y generar apoyo político para la capital.
Un rostro amigo de la comunidad
Jackson no solo actuó desde cargos oficiales; también fue una presencia constante en la vida cotidiana de DC. Ben’s Chili Bowl, histórico restaurante en U Street, fue uno de sus lugares favoritos. En 2018, su imagen fue inmortalizada en el mural del local, reflejando su cercanía con la comunidad y su apoyo a negocios locales. Tras su muerte, el restaurante lo recordó como un “querido amigo” que compartió sabiduría, risas y amor por la comunidad.
Today, the Ben’s Family mourns the loss of our dear friend, Rev. Jesse Jackson. He shared wisdom at our tables, laughter in our dining room, and unwavering love for our community. We are forever grateful for his life’s dedication to justice, equality, and opportunity for all. pic.twitter.com/iYCsv8le0y
— Ben's Chili Bowl (@benschilibowl) February 17, 2026
Marchas, discursos y poder de convocatoria
Desde sus primeros pasos con Martin Luther King Jr. hasta las marchas de Selma y Washington, Jackson movilizó generaciones de activistas. En Chicago lideró campañas de boicot contra empresas por discriminación, y su famoso lema “I Am Somebody” inspiró a miles de jóvenes afroamericanos a levantar la voz.
En DC, también promovió la participación de la comunidad latina en movimientos de justicia social, reforzando la idea de que la lucha por los derechos civiles es un esfuerzo colectivo y multirracial.
Figuras de DC honran su legado
La alcaldesa Muriel Bowser destacó que Jackson puso los problemas de la ciudad en la mira nacional y mostró la importancia de involucrarse en política y comunidad. La delegada Eleanor Holmes Norton lo describió como un puente entre razas y clases que redefinió la idea de democracia inclusiva para la capital.
La activista Clayola Brown, presidenta del A. Philip Randolph Institute, lo recordó como un mentor y un “hermano” que impulsó a otros a actuar y entender por qué la lucha era importante. Por su parte, el congresista de Maryland Glenn Ivey destacó su talento como orador y estratega, señalando que Jackson abrió el camino para que los afroamericanos aspiraran a la Casa Blanca y transformó la forma de hacer política en Estados Unidos.
Legado que trasciende generaciones
Más allá de la política, Jackson fue mediador internacional, ayudando a liberar rehenes en países como Cuba, Irán e Irak, y tuvo un papel clave en la campaña presidencial de Barack Obama en 2008. Su mensaje constante fue que la justicia y la igualdad requieren acción, pasión y persistencia.
Con su partida, DC y todo el país pierden a uno de sus líderes más influyentes. Sin embargo, su ejemplo sigue vivo en cada marcha, cada organización comunitaria y cada joven que lucha por un mundo más justo y equitativo.