Arizona es sinónimo de sol. Pero en los últimos años, ese sol dejó de ser solo una promesa de vida para convertirse en una amenaza constante.
En 2024, el estado vivió 113 días consecutivos por encima de los 100 grados, el verano más largo y caluroso de su historia. Para miles de familias, muchas de ellas latinas, el calor extremo no es una estadística, sino una realidad diaria que afecta su salud, su trabajo y su economía.
En medio de esta crisis climática, Arizona parecía estar en una posición única para liderar el futuro de la energía limpia en el país. Pero las decisiones tomadas en Washington cambiaron el rumbo, dejando a comunidades enteras enfrentando más calor, facturas de electricidad más altas y menos herramientas para adaptarse.
El impacto de los recortes federales
En agosto de 2025, la Agencia de Protección Ambiental anunció la cancelación del programa Solar for All, una inversión de $7,000 millones diseñada para que familias de bajos ingresos accedieran a energía solar sin endeudarse. El programa formaba parte de la Ley de Reducción de la Inflación (IRA), el fondo climático más grande en la historia del país, que ya había asignado recursos a más de 60 gobiernos locales, tribales y organizaciones sin fines de lucro.
Para Arizona, el golpe fue duro. Según explica Yara Marin, de la organización Vote Solar, el estado dejará de recibir $156 millones que estaban destinados específicamente a comunidades rurales, familias de bajos ingresos y tribus. “El impacto que está viviendo Arizona es muy concreto y muy grande”, señaló. “También estamos perdiendo oportunidades económicas y de empleo”.

Vivir de la tierra… y del calor
En Willcox, al sureste del estado, la familia Tirrito conoce de primera mano lo que significa depender de la tierra (y de la electricidad) para sobrevivir. Desde 2015, han construido su granja con un fuerte enfoque en la sustentabilidad. Su plan era instalar paneles solares para reducir uno de sus gastos más altos: la electricidad.
El proyecto dependía de incentivos federales que ayudaban a cubrir los costos iniciales. Pero cuando esos apoyos se frenaron, la instalación quedó en pausa. “Nuestro mayor gasto es la electricidad”, explica Yuri Tirrito. “Ese dinero lo podríamos haber invertido en otras necesidades de la granja. Los animales comen todos los días, no les importa si llegó el recibo o no”.
Para Moises Gómez, empresario del sector solar que ayudó a evaluar el proyecto, la historia de Tirrito Farm no es una excepción, es un reflejo de lo que está ocurriendo en todo el estado: proyectos detenidos, inversiones congeladas y una industria que pasó de crecer rápidamente a moverse con cautela.
Empleos en riesgo en el estado más soleado
Los recortes a la IRA no solo frenaron proyectos residenciales y agrícolas, también pusieron en riesgo miles de empleos vinculados a la transición energética. Un estudio de la Asociación de Industrias de Energía Solar advierte que estos cambios podrían provocar la pérdida de casi 300,000 empleos en todo el país, incluidos más de 10,000 en Arizona, más que en cualquier otro estado.
Para muchos trabajadores latinos, esto se traduce en horas recortadas, despidos y menos oportunidades en una industria que hasta hace poco representaba una vía de estabilidad económica y crecimiento.
Calor, salud y comunidad
En Phoenix, donde las temperaturas extremas se sienten con mayor intensidad, la comunidad latina ha aprendido a organizarse. En encuentros comunitarios como los de Agave Community Threads, familias y activistas comparten experiencias sobre los golpes de calor en el trabajo, los desmayos, las enfermedades y las facturas de luz que alcanzan entre $300 y $600 al mes durante el verano.
Estos espacios funcionan como refugios: lugares para informarse, apoyarse y buscar soluciones colectivas. Para organizaciones como Activate 48, el programa Solar for All era una herramienta clave para aliviar esa carga. Según Vanessa Pérez, coordinadora de justicia ambiental, las familias participantes podían ahorrar al menos un 20% en sus facturas, dinero que muchas veces marca la diferencia entre pagar la luz o comprar comida y medicinas.
Un futuro que aún se resiste a desaparecer
El programa Solar for All estaba diseñado para beneficiar a más de 900,000 hogares de bajos ingresos en todo el país y ahorrar más de $350 millones al año en electricidad. Arizona estaba lista para liderar ese futuro solar. Pero los recortes cambiaron el rumbo.
Aun así, bajo el mismo sol que quema con más fuerza cada año, la comunidad no se rinde. Organizaciones locales continúan educando, abogando y construyendo alternativas, convencidas de que la resiliencia también es una forma de resistencia.
El caso de Arizona es un reflejo de cómo decisiones tomadas lejos de donde el calor golpea más fuerte tienen consecuencias reales en la vida cotidiana. Pero también es una historia de determinación colectiva, de familias que siguen imaginando (y luchando por) un futuro más justo y sostenible.
Para conocer estas historias desde el terreno, no te pierdas el nuevo episodio de Tierra Mía, una docuserie de Climate Power En Acción y El Tiempo Latino que explora cómo el cambio climático está transformando la vida de las familias latinas en Estados Unidos.
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