La gobernadora de Virginia, Abigail Spanberger, firmó un proyecto de ley clave que busca otorgar a los demócratas varios escaños adicionales en el Congreso. Esta medida, integrada en un paquete de gastos estatales hasta finales de junio, destina $5 millones para un referéndum estatal sobre la redistribución de distritos, marcando el inicio de una batalla legal y política de alta intensidad.
El ambicioso plan de los 10 distritos
El mapa propuesto bajo esta nueva legislación transformaría radicalmente la representación del estado. Según Gregory Schneider, reportero del Richmond bureau de The Washington Post, el diseño crearía 10 distritos con una fuerte inclinación demócrata y dejaría solo un distrito sólidamente republicano. Este movimiento es parte de una estrategia nacional de los demócratas para contrarrestar los esfuerzos de redistribución del presidente Donald Trump en estados republicanos.
El referéndum, pieza clave del rompecabezas
Para que estos mapas entren en vigor, los votantes de Virginia deben aprobar un referéndum programado para el 21 de abril. Esta consulta busca enmendar la constitución estatal para permitir que la legislatura realice una redistribución de distritos a mitad de la década. "Es una especie de melodrama", afirmó Schneider, señalando que se espera una resistencia total por parte de la oposición en cada etapa del proceso.
Frenos legales y la carrera contra el reloj
El camino hacia las urnas ya enfrenta obstáculos. Un juez del condado de Tazewell, de tendencia republicana, emitió una orden judicial para detener el proceso. Ante esto, el fiscal general de Virginia, Jay Jones, ha apelado ante la Corte Suprema estatal para mantener el referéndum en marcha. Con el inicio del voto anticipado previsto para el 6 de marzo, Schneider advierte que "el tiempo es crucial" y cualquier retraso podría descarrilar toda la iniciativa.
Para quienes viven en el área metropolitana de Washington (DMV), este cambio no es solo burocrático; define quién tiene la voz en el Capitolio sobre temas de transporte, impuestos y fondos federales que afectan directamente la región. La redistribución podría consolidar un bloque de poder demócrata casi unánime en Virginia, alterando el equilibrio político en las comunidades fronterizas con Maryland y el Distrito de Columbia.