Anoche, el Capitolio fue el escenario de un choque de realidades donde el protocolo histórico se mezcló con una tensión política que se podía cortar con un cuchillo. Mientras el presidente Donald Trump proclamaba un país en auge, el resto de la nación observaba con escepticismo un discurso que, para muchos, ignoró las grietas de una economía que aprieta y un sistema migratorio que asusta.
Un mazo histórico para una nación dividida
La velada arrancó con una postal histórica. El Speaker Mike Johnson mostró el mazo de George Washington por primera vez en un State of the Union, cedido por la U.S. Capitol Historical Society para marcar el 250 aniversario del país. Sin embargo, el simbolismo de unidad que buscaba el mazo se desvaneció pronto; mientras Trump celebraba su agenda, decenas de legisladores demócratas optaron por el boicot o la "resistencia silenciosa". El Senador de Maryland, Chris Van Hollen, ni siquiera se presentó, afirmando que no puede "normalizar los ataques a la democracia y las mentiras seriales" del mandatario.
Speaker Johnson brought out George Washington’s gavel for the State of the Union…
— Geiger Capital (@Geiger_Capital) February 25, 2026
First time ever for the 250th anniversary. 🇺🇸 pic.twitter.com/Voz22nakNS
Invitados que cuentan la "otra" historia
En los balcones, los invitados de los congresistas sirvieron como recordatorios vivientes de las políticas en disputa. Mientras Trump honraba al equipo masculino de hockey de EEUU, los demócratas sentaban a víctimas del sistema:
- Marimar Martínez: invitada del congresista Chuy García, quien sobrevivió a cinco disparos de un agente de la Patrulla Fronteriza.
- Rita Mancera: activista por los trabajadores agrícolas, presentada por Sam Liccardo.
- Oliver López: un ex-DACA y ahora profesor de bioestadística con un doctorado, invitado por Lou Correa para demostrar que los inmigrantes "hacen a América más fuerte".
- Lupe López: dueña de un supermercado local, invitada por Zoe Lofgren para dar rostro a las familias "aplastadas por aranceles y altos precios de la comida".
Estos invitados fueron dreamers, trabajadores agrícolas, académicos DACA hoy ciudadanos, comerciantes locales golpeados por precios y sobrevivientes de violencia vinculada a operativos. La presencia buscó humanizar el debate en medio de cifras y consignas.
El bolsillo no aplaude
A pesar de que Trump presumió una economía "rugiente", las organizaciones latinas sacaron la calculadora. Somos Votantes reportó que el 56% de los votantes latinos cree que la economía empeora bajo esta administración. Hispanic Federation destacó que las familias sufren por el recorte más grande en la historia de Medicaid y el aumento de los costos de energía tras la ley H.R.1. Recordó además que inmigrantes indocumentados aportan miles de millones en impuestos y pagan una tasa efectiva más alta que 55 grandes corporaciones.
Jessica Orozco Guttlein, vicepresidenta de política y comunicaciones de la Hispanic Federation, señaló que el discurso se distanció de la realidad de las familias latinas, celebrando la aplicación agresiva de la ley, glorificando legislación que deja a millones sin cobertura médica y elogiando una economía que para muchos hogares está lejos de ser pujante. UnidosUS coincidió y pidió que si el presidente no entrega el cambio que la gente necesita, sea el Congreso quien actúe, recordando que las comunidades viven con miedo tras episodios de violencia por agentes federales.
Trump says we have a roaring economy, yet 56% of Latino voters believe the economy is getting worse under Trump. Trump's first year was a year of higher prices and broken promises. #SOTU2026 pic.twitter.com/x7j6Ct8v6q
— Somos Votantes (@SomosVotantes) February 25, 2026
Tensión máxima y expulsiones en vivo
El choque fue frontal y televisado. Donald Trump avanzó en su agenda mientras reprendía a los demócratas que permanecieron sentados, reclamándoles que “deberían avergonzarse” y acusándolos de “destruir el país”. El intercambio se repitió a lo largo del discurso y se convirtió en una línea roja constante, celebrada por aliados del presidente y respondida con silencio y gestos de protesta desde la bancada opositora.
La noche acumuló momentos de protesta bien distintos. Al Green fue escoltado fuera tras mostrar un cartel que decía “Black people aren’t apes”, recordando el video que difundió el presidente de Barack y Michelle Obama como simios. Pero la noche se encendió realmente cuando el presidente tocó el tema migratorio. Norma Torres levantó fotos de Renee Good y Alex Pretti, muertos en operativos de inmigración recientes y Ilhan Omar le gritó directamente a Trump “¡Has matado estadounidenses!”.
Además del choque migratorio, un grupo de legisladores demócratas asistió con pines que exigían "liberar los archivos" y llevaron como invitados a víctimas de Jeffrey Epstein, aumentando la presión sobre la administración por el manejo de dicha información.
Rep. Ilhan Omar shouted “You have killed Americans” after President Trump urged lawmakers to stand and show loyalty to the United States during his State of the Union address. pic.twitter.com/qfaibLCfHi
— The Baltimore Sun (@baltimoresun) February 25, 2026
La respuesta en nuestro idioma
La respuesta demócrata llegó en español con el senador Alex Padilla. Desde Virginia, la gobernadora Abigail Spanberger pidió reparar el sistema migratorio y no usarlo para intimidar comunidades. Spanberger acusó a Trump de mentir y distraer mientras sus aranceles encarecen el supermercado y lanzó una pregunta directa sobre si el presidente realmente trabaja para hacer la vida más asequible. Esta narrativa fue secundada por figuras como Ruben Gallego y Chris Murphy quienes advirtieron que las políticas actuales hacen a los ciudadanos más pobres.
Abigail Spanberger says our immigration system needs to be repaired, not weaponized as a shield for unaccountable agents to intimidate and terrorize communities.pic.twitter.com/eVVd7DG8IG
— WarMonitor (@TheWarMonitor) February 25, 2026
La calle responde y los números enfrían el relato
Mientras Donald Trump pronunciaba su discurso, cientos se reunieron en el National Mall para el “People’s State of the Union”. Diversos grupos demócratas organizaron eventos paralelos en toda la ciudad para canalizar la frustración creciente contra Trump.
Desde el DMV, el despliegue de seguridad fue amplio. Agencias locales y estatales, incluida la Policía del Condado de Prince William, apoyaron un operativo a la altura de una noche cargada de tensión y símbolos, mientras los latinos de la región y del país observaban cómo la política y la estrategia partidista se entrelazaban con la vida cotidiana y las preocupaciones reales de las familias. La jornada dejó en evidencia que el país navega entre dos universos paralelos, con el triunfalismo del gobierno por un lado y la resistencia civil por el otro, mientras 60% de los ciudadanos siente que la situación está peor que hace un año.