La huella del antiguo RFK Stadium aún se percibe, pero pronto desaparecerá con la construcción de un nuevo estadio que promete cambiar el área y la vida de los residentes de Washington, DC. En una la reciente Bisnow conference la alcaldesa Muriel Bowser y el presidente de los Washington Commanders, Mark Clouse, dejaron claro que este proyecto es un motor clave para posicionar la capital como un epicentro de entretenimiento global. El mensaje para los residentes y empresarios es claro: el desarrollo ya comenzó y las oportunidades para participar son inmediatas.
Contratos y oportunidades para negocios locales
La alcaldesa Bowser fue tajante al desmitificar la idea de que el proyecto es un plan a largo plazo sin impacto presente. Ante una audiencia de líderes inmobiliarios, enfatizó que, aunque la meta sea la temporada de 2030, la actividad administrativa y de diseño es frenética en este momento. Bowser busca que la ciudad deje de depender tanto del gobierno federal y de la fluctuación de los trabajadores de oficina, apostando por el sector deportivo como el nuevo pilar de estabilidad.
"A veces, la gente se obsesiona con el 2030. Pero estos contratos están saliendo ahora mismo. El diseño y todo el trabajo de infraestructura que ocurrirá... todo eso está pasando ahora mismo", afirmó Muriel Bowser.
Un estadio con techo y empleos sostenibles
Un punto de fricción y posterior acuerdo entre el equipo y la ciudad ha sido la inclusión de un techo en el nuevo recinto. Mark Clouse reveló que esta fue una exigencia constante de la alcaldesa, y explicó por qué esto cambia las reglas del juego para los trabajadores locales. A diferencia del actual FedEx Field, donde la fuerza laboral es mayoritariamente temporal, un estadio techado permite operaciones los 365 días del año, convirtiendo puestos de trabajo eventuales en trayectorias profesionales sólidas.
"El techo no solo permite todas las grandes activaciones y conciertos de los que hemos hablado, sino que también nos permite emplear personas en el estadio durante todo el año. Así que, en realidad, estamos dándole carreras a la gente", destacó Mark Clouse.
De "Ciudad Federal" a "Capital de los Deportes"
Bowser defendió con pasión su visión de Washington DC como la sede definitiva de los grandes eventos. Tras recordar los éxitos en la Serie Mundial y la Stanley Cup, la alcaldesa adelantó que el nuevo estadio es la pieza que falta para atraer eventos de calibre mundial como el Draft de la NFL y, eventualmente, el Super Bowl. Esta ambición no solo busca prestigio, sino una inyección económica masiva que beneficie a los negocios locales y a la infraestructura urbana.
"La gente pensaba que estaba loca, y tal vez todavía lo piensen, cuando simplemente nos llamé la 'capital del deporte'... Tendremos el Draft de la NFL. Y tendremos el Super Bowl, así que creo que eso nos califica como la capital del deporte", sentenció la alcaldesa ante la ovación del público.
Un destino para la comunidad y la vida cotidiana
Para los residentes que no son necesariamente fanáticos del fútbol americano, el compromiso de Clouse es que el estadio sea un vecino amigable y un recurso comunitario. El objetivo es que el diseño actual, y los renders que seguirán evolucionando, prioricen el uso del espacio como un parque público. El equipo está trabajando contra reloj para cumplir con los plazos, pero sin sacrificar la visión de un campus integrado que sirva para el esparcimiento diario de las familias del Distrito.
"Quiero que la gente quiera ir de picnic al estadio en los días que no hay partido... Lograremos nuestro objetivo si eso sucede. Que la gente pase el rato allí, que quieran tener una tarde agradable", concluyó Clouse.
El nuevo estadio promete cambiar no solo el panorama deportivo de DC, sino también ofrecer empleos permanentes, espacios comunitarios y oportunidades para la economía local. Los residentes podrán disfrutar de un lugar que combina deporte, entretenimiento y actividades recreativas, marcando un antes y un después en la percepción de la ciudad.