Ludovic Marcel Mbock, originario de Camerún y residente en Maryland desde 2002, fue detenido la semana pasada por ICE durante un check-in rutinario para renovar su permiso de trabajo, dejando a familiares y amigos en shock. Su hermana Diane Sohna dijo:
“La llamada que recibí el martes me dejó atónita, porque no lo esperaba … es la ansiedad. Lo desconocido”, expresó su hermana Diane Sohna.
Cumplimiento a toda prueba
Mbock llegó a EEUU siendo niño. Aunque tenía una orden de deportación desde 2005, siempre cumplió con los check-ins anuales y renovó su permiso sin problemas durante décadas.
Su abogado presentó una petición de habeas corpus, y el juez federal George Russell ordenó que el gobierno responda y que Mbock no pueda ser deportado mientras dura el litigio.
¿Riesgo por su orientación sexual?
Mbock ha vivido abiertamente como hombre gay. Familiares temen que, de ser deportado a Camerún, donde las relaciones entre personas del mismo sexo son ilegales, podría ser aplicado violencia o cárcel.
“Camerún no es como EEUU… puedes ir a la cárcel, te golpean, incluso te pueden matar”, dijo Sohna.
Apoyo de la comunidad y cifras
Una campaña en GoFundMe ha recaudado más de $83 000 para cubrir gastos legales, con apoyo de la comunidad de videojuegos competitivos donde Mbock es conocido como Street Fighter.
Antecedente que aumenta la preocupación
La detención de Mbock genera alarma porque ya existen casos previos de inmigrantes en Maryland que cumplieron con ICE y aun así enfrentaron procesos legales inesperados. Uno de los más recientes es Kilmar Abrego García, un latino que tras cumplir con sus obligaciones migratorias fue deportado erróneamente a El Salvador y luego regresado bajo orden judicial, solo para enfrentar cargos federales que su defensa califica de “vindictivos”.
Abrego García, de 30 años, tiene esposa e hijo estadounidense y vivió y trabajó en Maryland bajo supervisión de ICE durante años, incluso después de su deportación equivocada. Su equipo legal sostiene que los cargos surgieron tras la intervención de la Corte Suprema, lo que ha generado acusaciones de represalia política. Un juez federal incluso señaló que podría existir “alguna evidencia” de que la prosecución sea vindictiva, y el proceso sigue abierto.
Los casos de Mbock y Abrego García muestran que incluso quienes cumplen con la ley migratoria pueden enfrentar detenciones o procesos legales inesperados, poniendo en riesgo su seguridad y estabilidad, y generando preocupación en familias y comunidades enteras.