35 años se leen fácil. Pero son más de 12,000 días de trabajo constante, de cierres de edición, de tinta y pantallas. Desde aquella primera edición en 1991 hasta hoy (con presencia en web, Instagram y TikTok) miles de periodistas han pasado por las oficinas de El Tiempo Latino traduciendo en palabras lo que vive la comunidad latina en el DMV. Han sido años de adaptación, de renacer y de reinvención permanente.
En 2021, cuando celebrábamos los 30 años, Milagros Meléndez, colaboradora desde el 2000, recordaba coberturas que marcaron la historia del medio: los disturbios de Mount Pleasant en 1991, el Mundial de 1994, el ataque al Pentágono el 11 de septiembre de 2001 y el caso del francotirador de Washington en 2002, cuando entrevistó a las familias de sus dos víctimas latinas.
Ese mismo año 2021, el equipo documentó la inauguración de Joe Biden y Kamala Harris desde las calles de DC y siguió de cerca la lucha de negocios como Taquería Habanero por sobrevivir tras la pandemia. Mucho ha cambiado desde entonces. Y al mismo tiempo, mucho permanece.
Cuando la política se vuelve personal
El segundo mandato de Donald Trump tensó el panorama nacional, y en el DMV sus decisiones se sintieron muy cerca de la vida cotidiana: en restaurantes, estaciones de Metro, oficinas de inmigración y hogares. Durante ese periodo, miles de familias vivieron miedo e incertidumbre frente a cambios que afectaban directamente su día a día. ETL estuvo allí para contarlo.
En el último año, Fabianna Rincón ha liderado buena parte de esa cobertura. El aumento de la presencia policial federal en DC y su efecto en restaurantes, denuncias de maltrato en centros de detención en Virginia, manifestaciones contra ICE y despidos en The Washington Post. forman parte de sus historias. Son reportajes que ponen rostro y contexto a lo que de otro modo serían solo cifras.
Un sector en crisis, una misión que persiste
El periodismo local atraviesa un momento difícil, muchos periódicos han cerrado, dejando comunidades enteras sin cobertura cercana. En medio de esa crisis, el trabajo local adquiere un valor aún mayor. No solo para fiscalizar al poder, sino también para contar lo que une y celebra a la comunidad.
Este año, en ETL cubrimos la llegada a la Catedral Nacional de los monjes budistas tras más de 100 días de Caminata por la Paz. También destacamos iniciativas como Bolsas de Amor y alianzas como la de UnidosUS Action PAC con el Virginia Latino Leaders Council. Y, como cada año, tenemos una cita pendiente con el Mes de la Herencia Hispana y la alfombra roja de los Hispanic Heritage Foundation Awards. Informar es también reconocer y dar visibilidad a lo que fortalece a la comunidad.
La IA llega a la redacción
La inteligencia artificial es una de las mayores controversias del periodismo actual, pero también una herramienta poderosa. En ETL comenzamos a integrarla alrededor de 2023, incluso desarrollamos nuestro propio bot para apoyar a los periodistas en tareas de verificación y análisis.
Pero la IA nunca reemplazará el trabajo humano. En nuestra redacción, la usamos para detectar desinformación, revisar audios falsos y confirmar datos atribuidos a figuras públicas. Las Naciones Unidas señalan que su mayor valor está en complementar el trabajo periodístico, aportando velocidad y capacidad de análisis. Y en eso estamos de acuerdo.
Adaptarse sin perderse
El paso del papel a la web no fue una ruptura, sino una expansión. El impreso sigue vivo, pero hoy ETL se vive en su newsletter diario, el podcast La Vibra Está Rara, la docuserie Tierra Mía y una presencia activa en redes sociales. Es la misma misión, en distintas pantallas.
En un momento en que la desinformación y los rumores crecen, la credibilidad se vuelve la mayor fortaleza. Después de 35 años, El Tiempo Latino sigue demostrando que el periodismo local sigue siendo necesario. Como escribió Rafael Ulloa, publisher de la empresa, en 2024: “El alma de un medio es su credibilidad, y un medio sin conexión con sus lectores está condenado a fallar”. Eso no cambia hoy. Ni cambiará mañana.