La Cámara de Delegados de Virginia aprobó el miércoles la legislación que podría permitir la construcción de un casino en el condado de Fairfax. La medida, que ahora avanzará hacia la gobernadora Abigail Spanberger, genera expectativas por los ingresos que podría traer al condado y preocupaciones sobre tráfico y seguridad.
Un proyecto con historial y nuevos alcances
El líder de la mayoría en el Senado, Scott Surovell, impulsa este proyecto conocido como SB 756, que permitirá a los votantes decidir si Fairfax debe tener un casino. La versión actual del proyecto permite que se ubique en cualquier lugar del condado y que forme parte de un desarrollo de uso mixto de al menos 1,5 millones de pies cuadrados. Surovell asegura que el complejo no solo mantendría ingresos dentro de Virginia, sino que también podría incluir hotel, centro de conferencias, IMAX y espacio para conciertos, diversificando la economía local.
Apoyo y oposición local
La Cámara aprobó el proyecto primero por 64-32. Si la gobernadora Spanberger lo firma, Fairfax se sumaría a las localidades autorizadas para casinos en Virginia (Norfolk, Petersburg, Bristol, Portsmouth y Danvill). Sin embargo, varios supervisores del condado y residentes continúan rechazando la idea. La senadora Jennifer Boysko citó a sus constituyentes al votar en el Senado el mes anterior, donde compartió que muchos vecinos le dijeron:
“Por favor, no traigan un casino aquí. No lo necesitamos”.
Posibles beneficios económicos
Según un estudio de 2019 del Joint Legislative Audit and Review Committee (JLARC), un casino en Northern Virginia podría generar $155 millones en impuestos estatales sobre el juego, más de la mitad de lo que producirían cinco localidades combinadas, y retener $100 millones que los residentes gastan actualmente en casinos de Maryland. Un análisis más reciente encargado por Fairfax estima ingresos más modestos: $29,1 millones para el condado y $53 millones para el estado.
Próximos pasos y decisiones pendientes
La Cámara y el Senado aprobaron versiones ligeramente distintas de SB 756, por lo representantes de ambas cámaras deben reunirse para conciliar diferencias antes de enviar la ley a la gobernadora. Surovell se mostró optimista:
“Es bueno verlo pasar junto con la mayoría de los delegados del norte de Virginia. Espero trabajar en las diferencias en conferencia y ayudar a diversificar los ingresos de Fairfax y recuperar cientos de millones de dólares que ahora se van a Maryland”.
El futuro de un casino en Fairfax sigue en suspenso entre los incentivos económicos y la resistencia de la comunidad. Con la reconciliación legislativa y la decisión de la gobernadora pendientes, la última palabra recaerá en los votantes del condado, que definirán si el proyecto se convierte en realidad o se mantiene en el terreno de la discusión.