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El Senado desbloquea fondos clave, pero deja fuera a ICE

El Senado aprobó fondos para la TSA, FEMA y otras agencias del DHS, pero dejó fuera a ICE tras meses de negociación y tensión por la política migratoria. La medida busca evitar el caos en aeropuertos y garantizar pagos a los trabajadores, mientras el debate sobre reformas a la inmigración continúa.

Foto de EFE.

El Senado de EEUU aprobó de forma unánime un paquete urgente para financiar agencias críticas del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), incluyendo la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), tras más de 40 días de bloqueo. Sin embargo, dejó fuera a Inmigración y Control de Aduanas (ICE), el punto más conflictivo del debate político. La decisión llega en medio de caos en aeropuertos, presión pública y un enfrentamiento directo entre demócratas y republicanos sobre la política migratoria.

Qué se aprobó y qué quedó fuera

El acuerdo financia a la TSA, la Guardia Costera, la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y la Agencia de Ciberseguridad (CISA), además de agentes de aduanas en puntos fronterizos. Pero excluye específicamente a ICE y, en parte, a la Patrulla Fronteriza, que estaban en el centro del estancamiento.

La votación se realizó por consentimiento unánime, sin objeciones, lo que permitió avanzar rápidamente tras semanas de bloqueos. Aun así, el paquete ahora debe ser aprobado por la Cámara de Representantes y firmado por el presidente para convertirse en ley.

Por qué ICE quedó fuera

La exclusión de ICE responde a una fuerte presión de los demócratas, quienes exigían reformas antes de aprobar más fondos para la agencia. El detonante fueron incidentes recientes, como la muerte de dos manifestantes en Minneapolis a manos de agentes federales, lo que intensificó las demandas de mayor supervisión.

Los demócratas pedían medidas concretas: identificación visible de agentes, prohibición de operativos en lugares sensibles como escuelas e iglesias, y órdenes judiciales para allanamientos. Al no lograrse consenso, optaron por bloquear cualquier financiamiento adicional.

El líder demócrata en el Senado, Chuck Schumer, fue contundente: “nos opusimos a que la ‘milicia descontrolada y letal’ de Trump reciba más fondos sin reformas serias”.

Cómo se rompió el bloqueo

Durante semanas, los republicanos intentaron aprobar un paquete completo que incluyera a ICE, pero no lograron convencer a suficientes demócratas. Incluso una propuesta para recortar más de la mitad del presupuesto de ICE, unos $5.4 mil millones de un total cercano a $10 mil millones, no fue suficiente.

El giro llegó por la presión externa: largas filas en aeropuertos, con esperas de horas, y trabajadores de la TSA a punto de quedarse sin sueldo. Más del 11% del personal faltó a sus turnos en un solo día (más de 3,100 empleados), y cerca de 500 renunciaron durante la crisis.

Ante el riesgo de colapso, los republicanos cambiaron de estrategia y aceptaron avanzar sin ICE. “Pivotamos a una nueva estrategia”, admitió el líder republicano John Thune.

El papel de Trump y la presión en aeropuertos

El presidente Donald Trump aceleró el acuerdo al anunciar que usaría su autoridad ejecutiva para pagar a los agentes de la TSA con fondos alternativos, buscando frenar el “caos en los aeropuertos”.

La situación era crítica, aeropuertos clave reportaban tiempos de espera de más de dos horas y tasas de ausentismo superiores al 40% en algunos casos. La amenaza de un paro nacional de trabajadores aumentó la urgencia política.

Este movimiento ayudó a destrabar las negociaciones, ya que eliminó el punto más urgente —los salarios de la TSA— y permitió un acuerdo parcial.

Qué implica este acuerdo

Aunque el acuerdo reabre parcialmente el funcionamiento del DHS, deja sin resolver el tema migratorio, que sigue siendo uno de los más divisivos en Washington. ICE, sin embargo, continúa operando gracias a fondos previamente aprobados, incluyendo unos $75 mil millones asignados en una ley fiscal reciente.

Esto significa que las operaciones migratorias no se detienen, pero el Congreso mantiene presión para imponer cambios en el futuro financiamiento.

Para millones de personas, especialmente viajeros y trabajadores federales, el impacto es inmediato: menos retrasos en aeropuertos, pagos restablecidos y servicios esenciales en funcionamiento.

Pero para comunidades migrantes, el mensaje es más complejo. La negativa a financiar ICE refleja un intento de imponer límites a las políticas de deportación, aunque en la práctica las operaciones continúan. El debate sigue abierto y probablemente será uno de los temas centrales en los próximos meses.

El acuerdo del Senado evita una crisis mayor en aeropuertos y servicios clave, pero deja claro que la batalla política por la política migratoria está lejos de resolverse. Al separar la financiación de ICE, los legisladores lograron un alivio inmediato, pero también aplazaron un conflicto que definirá el rumbo del DHS y la inmigración en Estados Unidos.

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