Cuando llega el verano, también vuelve una pregunta clave en millones de hogares: cuándo prender —y cómo pagar— el aire acondicionado. Con facturas de energía más y más altas a través del país, una organización busca ayudar que familias latinas entiendan esos costos, y exigir que sean justos.
Poder Latinx anunció su nueva campaña “¡Que Calor!” en una rueda de prensa el jueves 2 de abril con un mensaje claro: entender los costos de la energía es más importante que nunca.“
Este es un momento oportuno y urgente en todo el país: la gente está viendo cómo sus facturas suben mientras sus ingresos se reducen”, señaló Yadira Sánchez. “Este momento nos exige conectar la carga financiera diaria de nuestras comunidades con la acción”.
Qué es “¡Qué Calor!”
La iniciativa forma parte del trabajo de Poder Latinx, organización enfocada en construir poder político para la comunidad latina a nivel nacional, abordando temas como inmigración, economía y justicia ambiental. Dentro de este último eje, su programa EcoPoder busca hacer que la energía renovable sea más accesible y asequible para las comunidades latinas.La campaña tiene un enfoque principalmente educativo. A través de su sitio web y actividades comunitarias, guía a las personas paso a paso para entender la terminología de sus facturas eléctricas, identificar los cargos más confusos y tomar decisiones informadas para reducir costos. Como indica la organización:
“Entender estos términos es el primer paso para reducir tus costos de energía y tomar decisiones informadas para tu hogar y tu comunidad”.
Facturas en aumento, conocimiento limitado
La campaña nace tras esfuerzos de campo realizados en 2024 y 2025 en estados como Arizona y Georgia, donde el equipo de Poder Latinx detectó un patrón preocupante: muchas familias no sabían quién controla los precios de la electricidad ni cómo funcionan las entidades responsables de regularlos. Lo que sí tenían claro era que sus facturas estaban subiendo.Vale señalar que en muchos estados estas entidades, conocidas como Comisiones de Servicios Públicos (PSC) o Comisiones de Utilidades Públicas (PUC), no son elegidas por voto popular, sino designadas por funcionarios de gobierno.
Esto cambia la forma en que los ciudadanos pueden incidir en sus decisiones, y es precisamente uno de los vacíos de conocimiento que la campaña busca cerrar.
“Esta campaña busca educar a las familias y comunidades sobre el aumento en los costos de electricidad”, explicó Sánchez. “Este es el tipo de conocimiento que realmente motiva a las personas a exigir cuentas a las compañías eléctricas”.
El peso de la energía en el bolsillo
Uno de los conceptos clave que impulsa la campaña es el llamado “energy burden”, o carga energética, que mide qué porcentaje del ingreso de un hogar se destina a pagar energía. Según el Departamento de Energía de Estados Unidos, cualquier cifra por encima del 6% ya se considera alta. Investigaciones citadas por la organización —basadas en sus propios relevamientos comunitarios— indican que el promedio nacional ronda el 10%, con un impacto particularmente fuerte en hogares de bajos ingresos y comunidades de color. En algunos casos, especialmente entre personas que viven con salario mínimo o dependen de ingresos fijos como el seguro social, el gasto en electricidad puede representar entre el 6% y el 20% del ingreso mensual, una carga que, según Poder Latinx, limita el acceso a otras necesidades básicas.
Datos que explican el malestar
Las cifras recopiladas por EcoPoder y Poder Latinx Insights a través de sus propias encuestas comunitarias reflejan un descontento generalizado: el 87% de los votantes consultados expresó insatisfacción con el Congreso en relación con el manejo de los costos energéticos, y el 86% aseguró pagar más en sus facturas que hace un año.A esto se suma otro hallazgo revelador: entre siete y ocho de cada diez personas pagan sus facturas de manera automática o digital, y una proporción similar nunca las revisa en detalle. Según la organización, esto significa que muchos cargos pasan desapercibidos mes a mes.
“Cuando las personas entienden que pueden abogar por el costo de la energía, están más dispuestas a involucrarse con nosotros y con sus comunidades”, explicaron desde el equipo.
De la factura al voto
Más allá de la educación financiera, la campaña tiene un objetivo político claro: transformar la frustración en participación.
“La oportunidad es clara: cuando los votantes entienden quién controla los precios de la energía, la participación y la rendición de cuentas aumentan”, dijo Sánchez. “Un componente clave de nuestra campaña es motivar a los votantes elegibles a usar su voto”. Desde la organización destacan que el tema trasciende ideologías. Independientemente de la afiliación política, hay un consenso: nadie quiere pagar más por sus servicios básicos.
El caso del DMV
En Washington DC, por ejemplo, la Comisión de Servicios Públicos no se elige mediante voto popular. Sus integrantes son designados por el alcalde y confirmados por el consejo municipal, lo que limita —pero no elimina— las vías de incidencia ciudadana.Poder Latinx subraya que la participación sigue siendo posible y necesaria, contactar directamente a las compañías eléctricas, comunicarse con funcionarios electos y participar en procesos electorales son formas concretas de exigir mejores tarifas y servicios.
“Es crucial que las comunidades latinas elegibles salgan a votar en estas elecciones especiales y en noviembre para exigir el cambio que nuestras familias necesitan”, enfatizó Sánchez. “En un año con primarias y elecciones de medio término, hay demasiado en juego como para no participar”.
Información que impulsa acción
La campaña también pone sobre la mesa una brecha de conocimiento importante. Muchas personas desconocen qué hacen entidades como las Comisiones de Servicios Públicos, cómo se integran y de qué manera sus decisiones impactan directamente en las facturas mensuales. “Descubrimos que la gente no sabía qué era una PSC o qué responsabilidades tenía”, explicaron desde la organización. “Nuestra campaña se enfoca en informar quién tiene el poder y quién es responsable de estas decisiones”. El objetivo final es convertir la información en acción. Como resume Sánchez:
“Cuando nuestra comunidad tiene información, toma acción”.