Las máquinas del metro llevan más de cuatro décadas en los pasillos de las estaciones, pero sus días están contados.
La junta directiva del Metro votó para avanzar con un plan de más de 93 millones de dólares para reemplazar estas máquinas en los próximos años con 450 nuevas terminales modernas.
“[Las nuevas máquinas] serán más que kioskos expendedores típicos. Queremos que sean terminales interactivas”, dijo Randy Clarke, CEO de WMATA.
A diferencia de las máquinas actuales, el nuevo sistema apunta a ofrecer mucho más que la simple compra de boletos. Según nuevos planes de la junta, las máquinas serían diseñadas para que los usuarios no solo paguen su viaje, sino también organicen trayectos, revisen alertas del Metro y accedan a información en hasta 15 idiomas.
Miembros de la junta expresaron interés específico en el potencial de adaptarse a los usuarios multilingües con las nuevas máquinas. “Estamos moviéndonos hacia un mundo en el que tendremos la capacidad de ayudar a quienes no hablan inglés”, dijo Clarke.
Los miembros también imaginaron diferentes oportunidades potenciales para los terminales, quizás trabajando con socios regionales como Amtrak y MARC Rail para crear un sistema tarifario más integrado.
“Mientras celebramos nuestro aniversario de 50 años, ahora es el momento de modernizarse”, dijo Darien Flowers, miembro de la junta directiva.

Las máquinas antiguas: el fin de una era
Según los miembros de la junta, las máquinas actuales funcionan con tecnología de los años 70s. Uno en específico, Joe McAndrew, afirmó que navegar sus opciones puede convertirse en una experiencia frustrante para los pasajeros.
“Casi hace falta un doctorado para saber cómo ir de aquí a allá, cuánto necesitas pagar”, dijo McAndrew. “Y el sistema ha avanzado considerablemente”.
Aún con estos avances, críticos del programa advierten que las opciones sin efectivo dejarán de lado a los residentes y usuarios con bajos ingresos que han dependido de las antiguas máquinas durante décadas.
Aunque Clarke reconoció la necesidad de “garantizar un acceso abierto y equitativo al transporte público”, dijo claramente que mientras nos acercamos cada día a una economía sin efectivo, los sistemas del Metro también necesitan adaptarse.
“Creo que es inevitable que llegue un día en que toda nuestra economía funcione sin efectivo”, dijo Clarke. “Cada dólar que podamos ahorrar en la gestión del efectivo se traduce en una mayor eficiencia en los costes”.
Leslie Weber, miembro de la junta directiva, reconoció que tanto el público como la prensa que seguían la reunión se preguntaban “cuándo podrán interactuar con las nuevas terminales”.
Ante esto, los miembros de la junta coincidieron en que no tenían una fecha concreta, pero que la planificación no comenzará hasta otoño, así que no se espera que las máquinas se implementen hasta mucho más tarde.
Entonces todavía te queda tiempo con las máquinas actuales, porque por muy nostálgicas que sean, lamentablemente están en camino de extinción.