Al menos 11 camas vitales de atención posparto y ocho puestos de enfermería especializada serán eliminados el próximo 26 de julio en MedStar Washington Hospital Center, el centro médico privado más grande y concurrido de la capital.
Ante esta inminente reducción de espacio, decenas de trabajadores de la salud organizaron una enérgica protesta este jueves por la mañana para exigir la cancelación inmediata de la medida.
Los manifestantes con pancartas frente al recinto médico advierten que el recorte compromete directamente la calidad de la atención de salud para cientos de familias locales de clase trabajadora cada mes.
El hospital funciona como un pilar fundamental de la red de atención pública para las madres en toda el área del DMV.
Actualmente, uno de cada tres bebés nacidos en el Distrito de Columbia es dado a luz en estas instalaciones, que atienden emergencias y embarazos de alto riesgo que las clínicas más pequeñas no pueden manejar.
Peligro para familias de bajos recursos
La clausura definitiva de la unidad 5F obligará a concentrar a todas las pacientes en recuperación en las únicas 18 camas restantes del área de maternidad.
Las trabajadoras de la salud expresan su profunda preocupación de que las nuevas madres sean dadas de alta de manera prematura simplemente para liberar cuartos y admitir a otras mujeres.
La comunidad hispana y las familias latinas del DMV dependen en gran medida de la accesibilidad que brindan los hospitales de gran tamaño.
Obligar a estas madres a lidiar con altas médicas aceleradas incrementa sustancialmente el estrés familiar y eleva los riesgos de enfrentar complicaciones graves sin supervisión en casa.
El sector este del Distrito ya sufrió el cierre masivo de múltiples programas obstétricos entre los años 2000 y 2018.
Esta sequía de servicios médicos dejó a gran parte de la población minoritaria dependiente casi exclusivamente de este hospital y del recinto de la Universidad de Howard.
Stephanie Sims-Coates, enfermera de la unidad de cuidados intensivos neonatales: El cierre de esta unidad afectará gravemente a los más impactados por las disparidades de salud. Nuestras familias de bajos recursos y de color serán las más perjudicadas por esta decisión equivocada, justo en una ciudad que ya enfrenta una crisis severa de mortalidad materna.
Justificación por caída de natalidad
La administración del centro de salud fundamenta este drástico recorte basándose en un cambio demográfico y en un entorno económico desafiante.
Los informes recientes publicados por la Asociación de Hospitales del Distrito de Columbia evidencian una disminución sostenida en la cantidad de nacimientos registrados a nivel local, sumado a cambios en programas como Medicaid.
Los servicios de atención prenatal, labor de parto convencional y la unidad especializada de cuidados intensivos neonatales (NICU) continuarán operando con total normalidad.
Los directivos aseguran que mantener abierta una unidad adicional de recuperación posparto representa hoy en día un gasto insostenible frente a la verdadera demanda diaria de pacientes.
So Young Pak, portavoz de MedStar Washington Hospital Center: Nuestro compromiso con las familias de la comunidad no ha cambiado en absoluto. Consolidar los servicios posparto nos permite alinear y emparejar de una manera mucho más eficiente nuestros recursos con los volúmenes actuales de pacientes, garantizando siempre una atención segura.
Temor a embudos en salas de parto
El sindicato National Nurses United, que agrupa y representa legalmente a más de 2.200 profesionales de enfermería dentro del recinto, rechaza tajantemente la justificación financiera entregada.
Los líderes sindicales señalan categóricamente que la eliminación de camas generará un efecto dominó peligroso que afectará los momentos más impredecibles del alumbramiento.
La organización sindical lleva semanas alertando a las autoridades de la ciudad para que intervengan y detengan cualquier reducción en el presupuesto dedicado a la salud materna.
Si la unidad de recuperación alcanza su máxima capacidad de 18 camas, las mujeres que acaban de dar a luz no tendrán a dónde ser trasladadas para iniciar su reposo.
Esto provocará que dichas pacientes se queden ocupando de forma indefinida las habitaciones dedicadas exclusivamente al proceso de labor y parto continuo.
Las enfermeras advierten que este colapso logístico podría dejar sin espacios esterilizados a las madres que lleguen en plena emergencia de parto activo, forzando nacimientos en condiciones inadecuadas.