Un tercio de los hispanos en Estados Unidos (33%) cree que ser latino perjudica su capacidad de avanzar en el país, mientras que solo el 26% dice que les ayuda y el 40% considera que no hace diferencia. Los datos provienen de la Encuesta Nacional de Latinos del Pew Research Center, publicada hoy con respuestas de 4.923 adultos hispanos, y revelan una fractura profunda en cómo la comunidad más grande del país percibe el impacto de su propia identidad.
El estudio, realizado en octubre de 2025 en inglés y español, encontró que el 61% de los hispanos considera que ser latino es una parte extremadamente o muy importante de cómo se ven a sí mismos. Pero esa importancia se vive de formas muy distintas según la orientación política y la generación migratoria.
La grieta política: Trump vs. Harris
La diferencia más marcada aparece entre quienes votaron por Donald Trump y quienes respaldaron a Kamala Harris en 2024. Entre los latinos que votaron por Trump, el 57% dijo que ser hispano no les ayuda ni les perjudica, y solo el 15% percibe un obstáculo. En cambio, entre los votantes de Harris, el 39% siente que su identidad les perjudica.
La centralidad de la identidad también varía: el 69% de los votantes latinos de Harris considera que ser hispano es extremadamente o muy importante para su autoconcepto, frente al 42% de los votantes de Trump.
El 43% de los latinos que respaldaron a Trump se describen ante todo como "americanos", el doble que entre los votantes de Harris (22%) y más del doble que el promedio general hispano (18%).
Discriminación: más reportada por demócratas
El 34% de los hispanos dijo haber experimentado discriminación por parte de alguien no hispano en los 12 meses previos a la encuesta. Entre las experiencias específicas, el 29% reportó críticas por hablar español en público, al 26% le dijeron que "regrese a su país" y al 25% lo llamaron con nombres ofensivos por ser hispano.
Los hispanos demócratas reportaron más incidentes que los republicanos en todas las categorías: 40% frente a 29% en discriminación general, 33% frente a 25% en críticas por hablar español, y 30% frente a 22% en que les pidieron que vuelvan a su país.
Sin embargo, la mayoría de los hispanos (54%) no experimentó ninguna de las cuatro formas de discriminación consultadas en la encuesta. Y un 34% dijo que alguien expresó apoyo hacia ellos precisamente por ser hispanos.
Inmigrantes vs. nacidos en EEUU
La distancia desde la experiencia migratoria familiar también marca diferencias. El 71% de los inmigrantes hispanos considera su identidad extremadamente o muy importante, frente al 54% de los nacidos en Estados Unidos. Solo el 27% de los inmigrantes se considera "un americano típico", cifra que sube al 60% en la segunda generación y al 72% en la tercera o superior.
Aun así, ambos grupos comparten un sentido de conexión: cerca del 60% en cada grupo dice que lo que les ocurre a los hispanos en general afecta sus propias vidas.
El debate sobre la identidad latina en EEUU tiene raíces que se remontan a la década de 1970, cuando el gobierno federal adoptó el término "hispano" para el censo. La complejidad de esas etiquetas sigue vigente: el 53% de los hispanos prefiere describirse por su país de origen (mexicano, colombiano, salvadoreño), el 27% usa un término panétnico como hispano o latino, y el 18% se identifica simplemente como americano.
"Hispano" le gana a "latino" y aplasta a "latinx"
El 54% de los hispanos prefiere el término "hispano" para referirse a la comunidad, frente al 30% que elige "latino". Solo el 1% prefiere "latinx" y otro 1% "latine", cifras que confirman el rechazo sostenido hacia esos términos de género neutro. Un 14% no tiene preferencia.
Un estudio de 2025 sobre el sentimiento hispano en EEUU ya había identificado una tensión similar: los latinos reconocen su poder económico y cultural, pero sienten que la sociedad no los valora proporcionalmente.
Qué significa para la comunidad
Los hispanos representan aproximadamente uno de cada cinco habitantes de Estados Unidos y son una proporción creciente del electorado y la fuerza laboral. La encuesta se realizó antes de los cambios en la aplicación de leyes migratorias y las variaciones económicas de 2026, factores que podrían haber alterado estas percepciones.
El hallazgo central es que no existe una identidad latina monolítica. La forma en que cada hispano vive su identidad depende de su historia migratoria, su orientación política y sus experiencias cotidianas con la discriminación o el apoyo.