La primera banda de salsa en tocar en una inauguración presidencial tenía a un futuro congresista detrás de los timbales.
En 2013, un joven Maxwell Frost tocaba los timbales en la banda salsera que fue elegida para participar en el desfile inaugural del presidente Obama. Más de 13 años después, el representante de Florida regresó al Distrito con su nueva banda Orquestra Yeya, listos para llevar su salsa a la fiesta de cierre de la gala anual del Congressional Hispanic Caucus Institute (CHCI).
En una escena poco común para Washington, el congresista montado en el escenario no era la figura que lideraba. Ni siquiera era el único percusionista. Para Orquestra Yeya, Frost es el latido del corazón de la banda.
Entrechoca sus baquetas para llevar el tiempo desde los tambores situados al centro de los otros instrumentistas. Luego va alternando con sus compañeros entre las congas, los bongós y el cencerro, conformando una "sala de máquinas" que impulsa en conjunto toda la base rítmica que normalmente llevaría un solo baterista.
"Esa es también parte de la razón por la que amo la salsa", dijo Frost en su entrevista con El Tiempo Latino. "Sin ponerme demasiado profundo, vengo del trabajo de organización y construcción de movimientos, que también se basa en el principio de ‘de muchos, uno'".
Cuando Frost dice que “la salsa es música de movimiento”, aclara que su significado se extiende más allá de la pista de baile. Pero mientras los asistentes giraban sus parejas al mismo un-dos que el congresista marcaba desde sus timbales, ambas definiciones físicas y políticas estaban en marcha.
Tocar los timbales en un grupo de salsa es una lección de construcción colectiva. Y este timbalero tiene claro que los mejores movimientos, como las mejores bandas salseras, funcionan mejor cuando la gente trabaja en equipo.

Orquestra Yeya reúne a exalumnos de distintas generaciones del Osceola County School for the Arts en Kissimmee, Florida, cuyas promociones abarcan un lapso de 15 años. Es un dato del que se dieron cuenta entre bromas y preguntas de "en qué año te graduaste?", justo antes del concierto del 17 de septiembre.
Algunos de los músicos, como el bajista David Chico, han compartido varias bandas con el representante Frost a lo largo de los años, mucho antes de que representara al décimo distrito de Florida en el Capitolio. Los dos amigos han tocado juntos desde que eran adolescentes, y Chico añadió que esa larga historia al lado de "Max" es la base de su confianza en él como líder musical.
"Literalmente nos conocimos a través de la música", dijo Chico.
Aunque sus primeros años como salseros los llevaron desde Kissimmee a Washington, para ellos la espectadora más especial solía estar sentada en una mecedora en Florida. Se llamaba Zenaida, la abuela de Frost, a quien él cariñosamente llamaba "Yeya", y quien más tarde le daría nombre a la orquesta."Yeya" llegó a Florida desde Cuba en los Freedom Flights, los masivos viajes aéreos de los años 60 y 70 que trasladaron a miles de exiliados cubanos a Estados Unidos. Su historia migratoria es indisociable de la historia de la salsa, y de la propia definición que Frost hace del género como "música de movimientos".
"Estas cosas siempre han estado entrelazadas a lo largo de la historia", afirmó Frost. "La música y las artes siempre han sido profundamente políticas, especialmente si eres latino y especialmente si eres negro".
Con todo, los músicos de la orquesta afirmaron sentir un propósito al tocar en eventos políticos."Aportamos la sazón que todo el mundo quiere" aseguró Chico, mientras sus compañeros destacaron el "lenguaje universal" que se expresa a través de su salsa.
"La gente quiere moverse, ¿sabes?", afirmó Chico. "Es imposible no sentirse feliz escuchando salsa".

Bajo el lema "Presencia, Persistencia y Poder", la conferencia y gala del CHCI en 2026 rindió homenaje al pasado, presente y futuro del impacto latino en Estados Unidos, según su CEO Marco Davis. En su entrevista con El Tiempo Latino, Davis afirmó que este tema era inseparable de los esfuerzos del CHCI por destacar el arte y la cultura, incluida su decisión de incluir a Orquestra Yeya en las celebraciones de este año.
"Creo que es muy oportuno en muchos sentidos tener representación de ese tipo de música en la conferencia, porque es una forma más de demostrar nuestra presencia, nuestra persistencia e incluso nuestro poder creciente", dijo Davis.
Según CHCI, su gala anual es la reunión formal más grande para la comunidad latina en el país, el "evento infaltable del año" según Davis. Este año, preguntas y críticas de miembros del Congreso ensombrecieron el encuentro, en torno a uno de los potenciales patrocinadores de la organización.
Un reporte de Migrant Insider reveló que Palantir, una empresa de análisis de datos con más de una década colaborando en los esfuerzos federales de deportación, aportaría $25,000 como patrocinadora de la gala del CHCI. El representante Frost, junto con muchos otros demócratas del Caucus Hispano, había denunciado abiertamente la colaboración de Palantir y ICE, afirmando que la noticia del patrocinio fue "una sorpresa para muchos de nosotros".
"Nos comunicamos y dijimos que Palantir es una empresa horrible, cómplice de aterrorizar a nuestras comunidades a través de ICE", dijo Frost. "No importa cuánto dinero donen al CHCI, hay que devolverlo y no puede haber ningún tipo de alianza".La entrevista de Marco Davis con El Tiempo Latino se realizó antes de que saliera el reportaje de Migrant Insider. Davis no respondió a repetidos pedidos para emitir una respuesta ante las citas del congresista Frost.
Durante la actuación de Orquestra Yeya, Frost compartió el escenario con los congresistas Darren Soto (D-FL) y Nydia Velázquez, el presidente de la junta directiva del CHCI y la galardonada con el premio a la trayectoria, respectivamente. Soto abrió la velada rasgueando la guitarra junto a la orquesta, mientras que Velázquez leyó el emotivo tributo de Bad Bunny al orgullo puertorriqueño, el mismo monólogo que antecede a "La Mudanza".
Tanto Soto como Velázquez fueron figuras clave en las exclusivas de Migrant Insider de esa semana y, junto a Frost, estuvieron entre los legisladores que exigieron la devolución inmediata del patrocinio. El 15 de septiembre, la organización anunció que había "finalizado su relación con Palantir Technologies".
"Me alegra que esto se haya hecho público y que hayamos podido organizarnos al respecto", dijo Frost. "Fuimos escuchados, y devolvieron los fondos de inmediato".
La integridad de un político para participar verdaderamente en las artes es, según Frost, algo que el público puede reconocer al instante.
"Cuando los políticos usan las artes para fines políticos personales, buscan utilizar la cultura en lugar de formar parte de la cultura", explicó Frost. "Hay una diferencia entre esas dos cosas, y creo que la gente puede ver la diferencia".Es un acto de equilibrio que el propio congresista ha tenido que navegar en su activismo, "una fina línea" que divide sus facetas política y artística. Aun así, ha convertido la música en una prioridad legislativa durante su mandato Congresional, en parte por un motivo de "autopreservación".
“Cuidar de uno mismo implica incluir lo que amas en lo que haces, y eso es lo que te permite continuar haciéndolo a largo plazo", dijo Frost. "Hago muchas cosas artísticas dentro de mi trabajo político por pura autopreservación, porque me ayuda, me entusiasma y es una parte fundamental de lo que soy en mi alma".
Ya sea defendiendo a los artistas en el Capitolio o tocando los timbales con Orquestra Yeya, Frost sigue siendo el mismo músico "energético e irreprimible" de su primera presentación en Washington hace más de 13 años. Justo antes de subir al escenario el 17 de septiembre, solo esperaba que el público pudiera encontrar en su salsa la misma fuerza que la música le da a él.
“Hay mucho [por lo] que estamos luchando en este país ahora, y yo creo que es muy importante tener tiempo para estar con tus amigos, con tu familia, y bailar salsa”, dijo Frost. “Es mi música favorita de tocar”.

Nota del editor: Fabianna Rincón forma parte de la comunidad de alumnos de CHCI. La reportera participó en el Congressional Internship Program de 2024.