Maryland enfrenta un hueco de $1,800 millones en los fondos obligatorios del Blueprint para el año fiscal 2027, parte de un déficit estatal de casi $3,000 millones que podría llevar a cambios en cómo se financian las escuelas, incluidas las de Baltimore City.
El déficit del Blueprint se concentra en programas puntuales: $696 millones en becas para escuelas con alta concentración de pobreza, $496 millones en educación especial, $474 millones en el programa de fondos base y $218 millones en apoyo a estudiantes que aprenden inglés. Los condados de Maryland ya aportaron $2,200 millones más de lo estimado originalmente para sostener el plan, y 19 jurisdicciones superaron este año los montos que la ley les exige.
Qué está en juego para Baltimore
Baltimore City Public Schools aprobó en mayo un presupuesto de $1.950 millones para este ciclo escolar, con un aumento del 4% en fondos estatales del Blueprint destinados sobre todo a pre-kinder, educación especial y escuelas donde más de la mitad de los estudiantes vive en la pobreza. El distrito sirve a unos 76,000 estudiantes, casi 32,000 menos que los 108.000 del condado de Baltimore, que es un sistema escolar distinto con su propio presupuesto y calendario.
El presupuesto de la ciudad ya fue descrito como de "ajuste de cinturón" por su propio director financiero. El distrito perdió además casi 1,200 estudiantes multilingües este año, justo el tipo de matrícula que activa fondos adicionales del Blueprint para aprendices de inglés, muchos de ellos de familias latinas. Un recorte a esa porción del plan pegaría directo en las aulas donde se concentran los hijos de inmigrantes.
Los cambios que estudia la junta del Blueprint
La Junta de Responsabilidad e Implementación del Blueprint (AIB, por sus siglas en inglés) discute ampliar las certificaciones National Board para maestros, sumar más clases de preparación universitaria y técnica, y revisar el monto de fondos por alumno. El gobernador Wes Moore dijo que hay que revisar el Blueprint para asegurar que sus medidas sean no solo efectivas sino también sostenibles a mayor escala.
La senadora estatal Mary Beth Carozza planteó en cambio que, en lugar de mandatos uniformes para todo el estado, Maryland debería negociar con cada distrito según sus necesidades locales.
La AIB continúa estudiando estos cambios de cara a la sesión legislativa que arranca en enero de 2027, cuando la Asamblea General deberá decidir cómo cubrir el hueco de financiamiento. En Baltimore City, donde las clases arrancaron el 24 de agosto, el distrito ya advirtió que este año escolar seguirá siendo de presupuesto ajustado.