Había una vez una biblioteca en Honduras que parecía un bosque mágico

Risas, colores, alegría, imaginación, disfraces, rimas y letras son algunas de las semillas con las que se salpican la literatura en las bibliotecas infantiles y juveniles en Lempira, Honduras.

por | Abr 3, 2021

Las niñas y los niños leen de forma divertida y por eso expresan que leer les causa felicidad. | FOTO: Ulises Alvarado/Archivo PIH

 

Por Daisy Novoa Vásquez - Especial para El Tiempo Latino y El Planeta
Créditos fotográficos: Ulises Alvarado/Archivo PIH

Risas, colores, alegría, imaginación, disfraces, rimas y letras son algunas de las semillas con las que se salpican la literatura en las bibliotecas infantiles y juveniles en Lempira, Honduras. Todo esto, junto con la sabiduría innata de los niños, ha resultado en un bosque mágico que está reforestando el amor por la lectura y las artes en este pequeño rincón de Centro América, y además empoderando a niñas y niños. Como en la mejor ficción literaria o en los cuentos de hadas, lo inimaginable y esperanzador tomó lugar en esas tierras, y aunque no se puede decir “que todos vivieron felices para siempre” muchos niños y jóvenes están viviendo más felices que nunca gracias al proyecto de Bibliotecas Blue Lupin “Leer para empoderar” de Plan International Honduras, y este mismo proyecto gracias a su éxito está siendo replicado en otras partes del mundo.


Es importante mencionar, que pocas personas y pocos programas logran encender la chispa y el amor por la literatura en niños y jóvenes, pero cuando esto ocurre de forma efectiva, el fervor por las letras y la creatividad pueden cambiar el destino de generaciones.  El pedagogo, escritor y gestor cultural Salvador Madrid ha sido testigo y eslabón principal del renacimiento literario entre niños y jóvenes que está ocurriendo en Honduras. Y pues a propósito del Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, que es el 2 de abril, quise entrevistarlo para hablar sobre los jóvenes, la literatura y lectura. Sin embargo, jamás pensé que nuestra reunión virtual, que duraría sobre una hora, se convirtiese en una conversación emotiva y alucinante de más de tres horas.  Al terminar nuestra conversación, una luna llena, grande, bella y brillante resplandecía en el cielo, y verla me hizo pensar que la belleza y los milagros no solamente ocurren en la naturaleza y en los cuentos de hadas, también ocurren cuando hay amor, voluntad, paciencia, dedicación y entrega, y ese es el caso en esta historia de las Bibliotecas Blue Lupin en Honduras.
 

Es escritor, gestor cultural y especialista en fomento de la lectura y arte infantil. Ha publicado los libros “Visión de las cenizas” (2004) la antología de poetas hondureños “La hora siguiente” (2005), “Mientras la sombra” (2015), “Crónica de los despojos” (2017), “Los trabajos del tiempo” (2019. Fue fundador de PaíspoEsible; es director del Festival Internacional de Poesía Los Confines y coordinador del Proyecto de Bibliotecas Blue Lupin “Leer para empoderar” de Plan International Honduras. | FOTO: Ulises Alvarado/Archivo PIH


Entre todas las cosas maravillosas que aprendí conversando con Salvador Madrid, fue que las estratégicas en estas bibliotecas son tan innovadoras y efectivas que ha resultado germinando miles de nuevos lectores y además todo tipo de artistas, y principalmente ha empoderado a varias muchachas y dado esperanza a decenas de maestros y padres de familia. Niñas y niños que antes evitaban bibliotecas, ahora habitan estos bosques de literatura, y entre ellos muchos han vivido una metamorfosis para convertirse en escritores, directoras y directores artísticos, actores y actrices, promotores culturales, y por sobre todo, en personas que deciden con criterio extraordinario el nuevo curso que tomarán sus vidas. La desesperanza ya no es una opción para ellos. Ha sido tal el impacto de este proyecto, que se han creado documentales sobre el mismo, entre esos Nubes de Papel del director y cineasta Boris Lara. También se han hecho estudios de caso, y de hecho el escritor Jorge Carrión en su artículo del The New York Times “Las bibliotecas más importantes del mundo” publicado en el 2019, explica que gracias a este modelo de bibliotecas en Honduras ahora hay cientos de “jóvenes que han descubierto alternativas a la violencia o al fracaso escolar” en un lugar que para muchos era infértil e incluso desolador.  Salvador Madrid me explicó que, de hecho, en sus orígenes, la incredulidad sobre la efectividad de este proyecto incluso existió entre maestros, pero ahora esa retórica de la duda y el miedo están extintas. Todos en la zona, y cada vez en más partes del mundo, saben sobre la efectividad de este programa y conocen niñas y niños lectores que han devorado más de cien libros.


Para aquellos padres, adultos y profesores que quieren motivar a niños y jóvenes a leer más, a explorar el maravilloso universo que es la literatura, les dejo aquí  la inspiradora primera parte de la conversación que tuve con Salvador Madrid sobre el programa que tan cuidadosamente, junto a otros adultos y niños, ha logrado gestar:

  1. ¿Por qué es importante para ti fomentar la lectura entre los niños y jóvenes?
    Creo que sólo podemos avanzar hacia sociedades más justas y hacia los sueños colectivos de bienestar, si todos podemos leer la vida, es decir, si tenemos conciencia del bien común, del pasado, del presente, del futuro, de la diversidad, inclusión, equidad e igualdad y si somos capaces de interiorizar el poder de nuestro significado como seres humanos. Lógicamente para lograr esto se requiere cultivar la inteligencia y la creatividad, dos virtudes que las niñas y niños poseen naturalmente y que crecen infinitamente si se acercan al fuego sensible de la lectura.
  2. ¿Crees que el fomento de la lectura debe ir a la par del fomento de la escritura creativa o no? ¿Por qué?
    Si, lo he aprendido y experimentado en los últimos veinte años de jugar a leer con las niñas y niños. Siempre hablo de lectura creativa y de escritura creativa. Cuando un niño comienza a leer, no lo hace mecánicamente, lo hace creativamente, incluso las niñas y niños inventan sus propias escrituras y lenguajes que luego los adultos estúpidamente destruimos al intentar normalizar o estandarizar a través del lenguaje impositivo de la escuela.
    Cuando el niño llega a las aulas, ya sabe leer el cielo, las miradas, los gestos, su vocabulario (que desde nuestra visión adulto centrista es escaso) es sumamente poético y lleno de imágenes, esencialmente plástico y mágico. Con ese universo de palabras, tan íntimo y tan suyo, las niñas y niños han creado sus lógicas, sus argumentos y sus laberintos estéticos, por eso son capaces de leer cualquier libro, aunque aún no los hemos mutilado con la febril gramática, su poder de asociación y sinestesia es sorprendente y su inteligencia es infinita. 
    Debemos entender que leer es crear, no sólo descifrar, ni comprender, eso dejémoslo para después. Un gran lector es alguien que crea su propio universo por eso es capaz de sobreponerse a su realidad, nada lo limita. Cuando un niño o niña comienza a escribir, quien lo coarta es el docente o los padres con un horrible lápiz rojo corrigiendo acentos o letras, intentando encauzar la expresión orgánica de ese primer descubrimiento creativo y eso no puede hacerse, en todo caso, si lo hacemos destruimos todo el impulso creativo natural de la infancia.
  3. ¿Cuáles son los esfuerzos y proyectos que has hecho para expandir el amor y respeto por la lectura y la escritura literaria entre los niños y jóvenes hondureños? Con amigos poetas de PaíspoEsible hicimos “Leer es fiesta”, eran selecciones de poemas o relatos en formato de bolsillo y tirajes de cinco mil ejemplares, luego los entregábamos en mercados, puntos de taxi, autobuses de transporte público y centros educativos. Luego, diario El Heraldo de Honduras nos apoyó para lanzar un cuadernillo de cuarenta mil ejemplares cada mes durante un año, en su edición impresa, publicamos más de cuatrocientos mil ejemplares de unos quince títulos. Con el Festival de Los Confines donamos unos dos mil libros cada año a escuelas, colegios y bibliotecas. En 2020, debido a la pandemia cambiamos formato: invitamos a 45 poetas de 36 países y editamos 45 cuadernos virtuales con una selección de poemas, uno de cada poeta; lo hicimos en asocio con Ediciones Malpaso, Editorial Casasola, Editorial Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y Diario El Heraldo de Honduras que publicaba los cuadernillos en su plataforma digital, fue tan exitoso que en dos meses llegamos a más de setecientas mil descargas y al momento de finalizar el festival habíamos superado el millón de descargas en más de treinta países. Este formato tuvo un impacto muy fuerte, pues aprendimos que si acercamos la lectura a las personas descubrimos nuevos públicos, fundamos otros y fortalecemos los que ya existen. Nos encantó ver centenares de jóvenes lectores que no están en el mundo de la literatura, sino que leen libremente, fue fascinante como las niñas y niños leyeron los cuadernillos digitales. Hay una frase muy común en nuestra vida académica y cotidiana: “al hondureño no le gusta leer”, yo no creo totalmente en esta idea cosificada porque conozco miles de niñas, niños y jóvenes que no leían porque no tenían recursos de lectura, pero cuando se les presentó la oportunidad de tener una biblioteca comenzaron a leer con una alegría conmovedora. Actualmente trabajo en el proyecto de Bibliotecas Blue Lupin “Leer para empoderar” de Plan International Honduras, es el proyecto más exitoso de bibliotecas en Honduras y se ha convertido en una referencia para los especialistas de la lectura. He aportado toda mi experiencia y pasión para forjar junto con las niñas, niños, docentes, familias y un equipo técnico, una de las metodologías comunitarias de fomento de la lectura más prometedoras de América Latina con un enfoque lúdico, protector, inclusivo y transformador de género.  Plan International ha implementado junto a la Dirección Departamental de Educación de Lempira y diez Gobiernos Locales 33 bibliotecas escolares y tres bibliotecas públicas en el departamento de Lempira donde leen 16192 niñas, 16176 niños; además, a través de Mochila Viajera y Bibliomóvil, se llevan libros a 15993 niñas y 15985 niños. Es tan versátil y la comunidad está tan empoderada de este proyecto que este año pandemia es cuando más libros se han leído. El próximo año se harán 15 nuevas bibliotecas escolares y se escalará el proyecto al departamento de Santa Bárbara y de Intibucá. Es una maravilla y esperamos que el gobierno, la empresa privada o la cooperación se sumen a Plan International Honduras para que las bibliotecas lleguen a todo el país.
  4. ¿Qué debemos saber de las Bibliotecas Blue Lupin?
    Es una de las metodologías más hermosas y simples, con una base comunitaria muy fuerte donde las niñas y niños leen sin presión miles de libros. Son bibliotecas vivas donde se activa un ecosistema cultural infantil que es mágico y hasta anarquista, pero también es protector e inclusivo y hace brillar a la niñez, especialmente a las niñas que son las mayores lectoras. 
    Si me dijeran que las describiera no las llamaría del todo bibliotecas, pues son movimientos culturales infantiles, me gusta nombrarlas como “Derivas creativas”, partiendo de algunas ideas del Situacionismo de Guy Debord.
    Cada biblioteca Blue Lupin nace de una semilla común, pero crece y evoluciona con una dinámica particular, es así porque las niñas y niños que le dan vida, reafirman su vocación creadora generando ramificaciones, o un caos creativo que se autorregula como los universos fractales, y de pronto, otra vez se convierten en otras cosas. Es así porque la imaginación de las niñas y niños las impulsa. 
     Cada biblioteca está en el centro de una red, es decir un territorio donde hay varios centros educativos, así que los recursos de lectura giran a través de Mochila Viajera, Bibliomóviles o Ferias Infantiles de Lectura. La biblioteca tiene club de teatro, títeres, mimos, cuentacuentos, animación lectora y literaria, cine y dibujo, así hay una explosión de arte lo que permite un diálogo con las lecturas, pero también con las historias y la realidad de las comunidades. No existen bibliotecarios, no existe la lectura por imposición, por tarea o por exámenes, se motiva a la lectura libre. El catálogo se configuró con el apoyo de las niñas y niños, recuerdo que se burlaron de mí, alguien dijo que yo era un tonto preguntándole a niñas y niños que nunca habían leído un libro en su vida, y hoy la experiencia confirma que las niñas y niños si saben lo que quieren leer porque son capaces de decidir, poseen una intuición y una inteligencia maravillosa, por eso siempre estamos renovando el catálogo al que imagino como un pez imposible de atrapar: es hermoso, versátil, fluye, desaparece y resucita aleteando entre el viento o haciendo burbujas en las profundidades de la imaginación infantil por eso las niñas y niños adoran leer en las bibliotecas Bibliotecas Blue Lupin del proyecto “Leer para empoderar” que Plan International ha impulsado en Lempira, Honduras.
     
  5. ¿Qué consejo le darías a los padres que quieren que sus hijos lean más?
    La mejor técnica de animación lectora es el ejemplo. Así que recomendaría a los padres leer diez o quince minutos al día, y en la medida que se avance, leer junto a las niñas y niños, combinar el tiempo de la lectura con otras acciones para que no se vea como un hábito aburrido o solitario: leer en calcetines, leer viendo tele, leer jugando, leer caminando, leer chistes, leer cosas sin importancia, leer sin querer aprender. Debemos desmitificar el hábito de lectura, quitarle ese sentido utilitario y académico que determina a la lectura sólo como acción de aprendizaje. No. También se lee para pasar el tiempo, entretenerse, reírse, soñar, curiosear o simplemente como aliciente del sueño o del bostezo.  
  1. ¿Recomendarías el libro electrónico?
    Me hicieron esa pregunta en la década de mil novecientos noventa cuando apenas llegaba el internet a Honduras y se burlaron de mí porque dije que creía en el formato digital o virtual sin menospreciar el formato impreso. 
    Importa el hábito no el formato. Importa leer no el soporte. Si la lectura es el universo de la sorpresa, la evolución del formato del libro también debe sorprendernos. Amo los libros impresos porque me dan nostalgia, pero adoro también los formatos digitales. No hay contradicción: mi hijo de tres años lee libros impresos y digitales, adora ambas cosas aunque es un nativo de la tecnología y es así porque cada formato activa nuestros sentidos a su manera. Recordemos que los lectores son diversos, no hay un lector igual a otro, incluso puedes reunir a lectores que aman apasionadamente un libro y jamás coincidirán en la manera en que interiorizan una lectura; igual un libro le puede cambiar la vida a una persona, pero para otra, ese libro puede resultar indiferente, incluso no gustarle.  
    Cada formato tiene su potencia, su público y lógicamente hay un sentido generacional; el futuro se proyecta beneficioso para el libro digital, sin embargo eso no niega al libro impreso, no se contradicen, no hay antagonismo y si hay quienes ven contradicción, pues estamos ante personas rancias que creen que el mundo no debe cambiar o a ante personas que se fían demasiado de la tecnología.  Yo sueño que en el futuro próximo tengamos miles de bibliotecas públicas en nuestros teléfonos celulares, que se mejore la conectividad y la penetración. En este momento es difícil, no sólo tener más libros digitales, sino teléfonos y buena conexión, en mi país Honduras, de las niñas y niños en edad escolar, menos del 25% tienen acceso a un teléfono inteligente y de ese porcentaje son pocos los que pueden conectarse a la red.
     
  2. ¿Cómo podrían las familias celebrar el Día Internacional del libro infantil y juvenil?
    Leyendo algo breve o divertido, yendo a una librería o a una biblioteca, escribiendo una carta a nuestro personaje favorito, viendo una película linda basada en un libro, conociendo las historias de otros pueblos, naciones o personas. Haciendo esa idea loca que se te ocurra y que motive a leer de una manera feliz.
  3. ¿Qué crees que le hace falta a Honduras, y a otros países latinoamericanos, para que crear un compromiso real con la literatura a una edad temprana?
    Falta que personas creativas e inteligentes ocupen los puestos de poder donde se toman decisiones para invertir en educación, en bibliotecas, en alentar la creación de literatura infantil, sea esta, escrita por adultos o por niños. También necesitamos abrir espacio para el arte infantil, destronar el adulto centrismo y reflexionar seriamente sobre formar a las niñas y niños desde perspectivas más humanas, transformadoras de género, inclusivas en todo la amplitud de esta categoría y que tengan como centro a la niñez, especialmente a las niñas que siempre quedan marginadas porque su realidad es mucho más compleja y difícil.
    Falta derribar el paradigma de que la lectura es aburrida; generar espacios protectores de fomento del hábito de la lectura, superar la biblioteca tradicional por la biblioteca creativa. Una niña de la montaña nos dio la fórmula perfecta para las bibliotecas Blue Lupin, ella dijo “La biblioteca que yo me imagino solo puede servir para ser feliz”, por eso nuestras bibliotecas son espacios felices, llenos de arte, creatividad, juego y experimentación permanente donde las niñas y niños deciden qué leer, sin imposiciones de los adultos.
    Pero también falta que las familias, por muy pobres que sean, comprendan que la lectura es una oportunidad de ser feliz y progresar, formar habilidades para caminar hacia las metas y sueños. Cuando en Plan International iniciamos con una biblioteca Blue Lupin, siempre hago un experimento muy simple, una pregunta: le digo al grupo de animación lectora que son las niñas y niños que manejan la biblioteca y que enseñan a otros niños, a sus docentes y familias: “¿Qué ven aquí?” La respuesta es “Libros”. Luego, dos años después, hago la misma pregunta “¿Qué ven aquí?” La respuesta ha cambiado: sueños, alegría, juego, dinero, amistad, viajes, éxito, buenos trabajos, fincas, imaginación… Yo lo que veo aquí —Me dijo una niña— es que seré empresaria, hace tiempo dejé de ver libros en esta biblioteca.
    Un gobierno inteligente en Honduras o cualquier otro país, llenaría de bibliotecas Blue Lupin su patria porque es una metodología versátil y mágica, nacida dentro de la necesidad y con aportes de toda la comunidad educativa, sus metodologías son simples, comunitarias, efectivas, las puede implementar un niño, una niña, una madre o un padre, y lo mejor es que es una biblioteca que no está en cuatro paredes, sino que se vuelve parte de la vida escolar, comunitaria y familiar. 
    En el siguiente artículo de esta serie, se destacarán el valor de la tradición oral como invitación a la literatura y lectura, la importancia de respetar e incluir otras lenguas, y además historias exitosas de varias niñas hondureñas que han participado en estos programas de lectura. Además, hablaremos sobre otros aspectos que nos indican que en realidad la lectura temprana y por placer es un gran indicador del éxito no solo académico y profesional de las personas, sino también de su bienestar emocional y colectivo, y por ende la mayor esperanza para cualquier comunidad de reconstruir sus castillos y sueños.   

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