Fred McKinney (Opinión): Porqué hay miedo a enseñar Historia de Estados Unidos

por | Jul 10, 2021

Un busto de mármol del antiguo juez en jefe Roger Taney, desplegado en la vieja cámara de la Corte Suprema en el Capitolio. Taney fue la voz principal de la Corte en la decisión de 1857 contra Dred Scott. Foto: Página Web del Senado de EEUU.

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“Pensamos… que [las personas negras] no están incluidas, y no estaban supuestas a estar incluidas, bajo la palabra “ciudadanos” en la Constitución, y por tanto no pueden reclamar ninguno de los derechos o privilegios que ese instrumento provee y asegura para los ciudadanos de los Estados Unidos”. – Juez Roger Taney – Corte Suprema, Scott v. Sanford (La Decisión Dred Scott), 1857

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A finales del mes pasado, la Cámara de Representantes votó 285 a 120 para remover de sus predios el busto del juez de la Corte Suprema Roger Taney, cuyas palabras en la decisión Dred Scott de 1857 tuvieron el efecto de legalizar la esclavitud en los Estados Unidos.  Se requirió una guerra civil, y las enmiendas 13 y 14 a la Constitución para corregir lo que la mayoría de los historiadores legales concuerdan en llamar la peor decisión en la historia de la Corte Suprema.  Y tuvieron que pasar mas de 150 años desde la decisión para que el Congreso entendiera que rendir honores a este juez era una afrenta a muchos ciudadanos, particularmente los que descienden de esclavos.

Este verano, los guerreros de la cultura en la derecha política han enfocado su ira contra la enseñanza de la Teoría Crítica de Razas (CRT por sus siglas en inglés).  CRT ha sido atribuida al trabajo de eruditos legales, incluyendo Derrick Bell, Richard Delgado, Patricia Williams y otros.  Los principios de CRT, sin embargo, se remontan a los escritos de W.E.B. Dubois (1868 – 1963) y Fredrick Douglass (1817 – 1895).  La premisa principal de CRT es que las instituciones – legales, económicas, culturales y políticas – tienen consecuencias tremendamente negativas en las vidas de la gente negra y de piel oscura.

Yo sospecho que el propósito de este enfoque contra la CRT viene del miedo que tienen los Republicanos a perder elecciones democráticas. Estos críticos saben que para tener la oportunidad de solidificar el poder tienen que inspirar en su base una razón para ir a las urnas en las elecciones intermedias de 2022, en las cuales Donald Trump no estará compitiendo.  Piensan que al resaltar los peligros de CRT pueden maximizar la participación de su electorado.

Pero aun si uno les toma la palabra cuando dicen que es cuestión del contenido y no de política, sus críticas de CRT no tienen sentido.


Toda teoría tiene otras que se le oponen.  Una de las teorías que presenta el grupo anti-CRT es que las instituciones estadounidenses no distinguen colores, y que los resultados de cada vida dependen de la habilidad natural, que Estados Unidos es una meritocracia donde la crema sube, y los que están en la parte inferior de la sociedad están allí porque no se han esforzado lo suficiente, mientras que los que están en la parte superior merecen las recompensas que se han “ganado” debido a su superioridad; y finalmente, que atacar a las instituciones estadounidenses es atacar a la gallina de los huevos de oro.  Para quienes la critican, CRT es fundamentalmente antiestadounidense.

Quienes critican CRT también parecen ser exclusivamente estadounidenses blancos. Aunque no sabemos que porcentaje de los blancos en el país sienten hostilidad hacia CRT, se puede deducir que quienes critican CRT también piensan que CRT es anti blancos.  A estas personas, yo les digo que es compatible pensar que las instituciones de EEUU estaban y desafortunadamente siguen estando sesgadas en contra de los estadounidenses negros, y a la misma vez pensar que los blancos no son malos por naturaleza, ni son la única causa de los problemas que impactan las vidas negras.  Tanto la responsabilidad personal como las instituciones son factores importantes en la determinación de los resultados de una vida.  Debemos evaluar y tartar ambos temas.

Los nombres de las teorías pueden ser tan poderosos como los principios que contienen.  Yo no estoy sugiriendo renombrar CRT, pero un nombre alternativo para CRT es ‘Historia de Estados Unidos’.  La historia de Estados Unidos es el cuento de lo que ocurrió, quien participó, y como nuestras instituciones sentaron las bases de esa historia y, en muchos casos, determinaron esos resultados.

Quienes critican CRT se han organizado a nivel nacional para que no se enseñe en las escuelas públicas y para castigar y amenazar a los maestros y profesores que enseñan CRT a mentes jóvenes y moldeables.  Este ataque hacia CRT se entendería si el propósito de la educación fuera indoctrinar y no educar.  No hay un educador serio que abogue por enseñar únicamente CRT, pero ese es el miedo irracional que parecen tener de manera fanática los críticos de CRT.

Me pregunto si quienes critican CRT prohibirían que se enseñe el papel que jugó la decisión Dred Scott, la cual obligó a que un hombre esclavizado, Dred Scott, fuera devuelto a su “dueño” aún cuando este se había mudado a un territorio que había prohibido la esclavitud.  ¿Qué le estamos enseñando a nuestros hijos respecto a las razones que causaron la Guerra Civil y el papel que jugó la esclavitud de seres humanos?  ¿Y aún más importante, sobre la manera en la cual la esclavitud estadounidense sigue impactando nuestras vidas hoy en día?

Quienes critican CRT ¿prohibirían que los maestros exploraran la historia de la discriminación en el mercado de viviendas a través de la práctica de la “línea roja”, bajo la cual se le niegan préstamos a personas que viven en zonas que se consideran de alto riesgo financiero?  ¿Prohibirían que se enseñara la historia de los asesinatos de ciudadanos negros por parte de la policía? ¿Prohibirían que se enseñara la historia de supresión y anulación de votos luego de la era de la Reconstrucción?  Prohibirían la enseñanza de la historia de las leyes Jim Crow?


Nuestra responsabilidad como educadores es contar la verdad histórica independientemente de lo doloroso o incongruente de esa historia en relación a la mitología que a veces preferimos creer.  Somos una gran nación con un gran pueblo.  Y sin embargo nuestro pasado no es perfecto y probablemente nuestro futuro tampoco sea perfecto.  Únicamente a través de la plena enseñanza de la historia podremos forjar el tipo de ciudadanos informados que se necesitan para lograr una unión más perfecta.

Fred McKinney es cofundador de BJM Solutions, una empresa de consultoría económica que lleva a cabo investigaciones públicas y privadas desde 1999, y es el director emérito del Centro Popular para la Innovación y el Emprendimiento en la Universidad Quinnipiac.

Lea el artículo original aquí.


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