No hay bonanza en América Latina pero eso podría cambiar

por | Jun 21, 2021

Miles de personas asisten en Cali (Colombia) a la inauguración de un monumento en el lugar denominado popularmente como Puerto Resistencia, epicentro de las protestas contra la violencia y las políticas del Gobierno de Iván Duque. Protestas como está se están dando en toda Colombia al igual que en muchos puntos de América Latina en contra de los gobiernos de turno. Foto: EFE.

Ruchir Sharma

El autor, jefe de estrategia global de Morgan Stanley Investment Management, es autor de ‘Las diez reglas de las naciones exitosas’

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A pesar de todos los dramas tipo Gabriel García-Márquez de guerras civiles y de clases, colonialismo y corrupción, que han asolado a América Latina, la historia muestra que su destino económico sube y baja con una sola cosa: los precios del petróleo, el mineral de hierro, el cobre y otras materias primas.

Aunque experimentaron una caída recientemente, los precios de las materias primas han tenido un fuerte aumento desde principios del año pasado, pero las economías latinoamericanas esta vez no.  Se espera una contracción del 1 por ciento este trimestre frente a un crecimiento global del 5 por ciento.  Si comparamos gráficamente los precios de las materias primas con el crecimiento del PIB latinoamericano, vemos tendencias de crecimiento paralelo durante décadas que repentinamente se han invertido.  Por qué? La pandemia y el populismo.

Siete de las 10 mayores tasas de mortalidad debido al Covid-19 están en América Latina.  El total está alimentando el apoyo a políticos anti institucionales en un período inusualmente copado de campañas electorales, en el cual 11 países tienen elecciones este año.  Brasil y Colombia, el año próximo.  En muchos casos, la derecha estaba en el poder cuando llegó la pandemia; por tanto el descontento creciente beneficia a los candidatos de la izquierda.

Un Marxista-Leninista está a punto de convertirse en el próximo presidente del Perú.  Un comunista está entre los principales candidatos para reemplazar a Sebastián Piñera en Chile.  Las protestas violentas contra el gobierno en Colombia están mejorando las perspectivas para sus rivales de izquierda.  En Brasil las pantomimas del populista de derechas Jair Bolsonaro están ayudando a su alter-ego radical, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, a colocarse como líder en las encuestas.


El miedo a lo que se viene tiene aguantada la inversión en un momento vulnerable.  La década 2010 fue una década perdida.  El crecimiento fue socavado por la caída en los precios de materias primas, las cuales constituyen más de la mitad de las exportaciones en la mayoría de las economías de la región.  Los inversionistas extranjeros empezaron a evitar los bonos y las acciones de América Latina cuando los precios de las materias colapsaron y todavía no han regresado.  El pesimismo envuelve al continente.

A largo plazo, los precios de las materias primas no aumentan más rápido que la inflación, y eso ha dejado casi muerta a una Latinoamérica que depende de los recursos naturales.  Mi investigación muestra que Brasil, Chile, México y Colombia, en comparación a EEUU, son igual de ricos en ingresos per cápita de lo que lo eran en 1850 (fecha en la cual comienzan de los registros comparativos).  Argentina, Perú y Uruguay son significativamente más pobres.  El ingreso promedio argentino hoy en día es 33 por ciento del estadounidense y en 1850 era el 55 por ciento.

Anteriormente, en las décadas en las cuales los precios de materias primas aumentaron, también mejoró América Latina.  Cuando los precios subieron bruscamente en los setenta y en la década del 2000, el ritmo de crecimiento del continente también aumentó, y muchas economías de la región crecieron lo suficientemente rápido como para hacer que sus ingresos medios confluyeran con EEUU.  En las décadas en las cuales los precios de materias primas cayeron, también cayó América Latina, algo que ocurrió más recientemente en la década del 2010.

Sin embargo, dada la naturaleza cíclica de los precios de las materias primas, una década mala normalmente anunciaba a una mejor.  En la década del 2010, los bajos precios desalentaron la inversión en campos petroleros, minas y la producción de otros insumos a nivel mundial.  Los suministros están escasos, los inventarios bajos.  A medida que rebota la economía global, la demanda de materias primas de todo tipo va en aumento, especialmente aquellas necesarias para producir carros eléctricos y edificaciones con mejor perfil medioambiental.

A pesar de la inestabilidad reciente, las materias primas parecen estar entrando en un nuevo “super ciclo” de aumento de precios.  Los países latinoamericanos, al ser grandes exportadores de soja, metales verdes y otros insumos, deberían beneficiarse mas que la mayoría.  Solamente entre Perú y Chile acaparan la oferta del cuarenta por ciento del cobre a nivel mundial.

El deseo para la región es que la bonanza de materias primas se fortalezca y dure suficiente tiempo para sobreponerse a las dudas provocadas por la nueva ola de populistas.  Las crisis financieras tienden a moderar el comportamiento de hasta los radicales más comprometidos con su causa.


Lula tomo posesión después de la crisis de los noventa y sorprendió a muchos al enfocarse, al menos durante sus primeros años, en mantener la inflación controlada y en coartar sus impulsos al gasto.  En México, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha generado temor entre los inversionistas de muchas formas pero no en una muy crítica, disciplina presupuestaria.  Su negativa a gastar fuertemente para aliviar la pandemia ha alarmado a algunos, pero ha mantenido a México menos endeudado que muchas otras naciones emergentes.

La cosecha actual de comunistas y socialistas podrían ser menos exitosos en las urnas o menos radicales en sus cargos que lo que muchos temen.  Si amainan las tormentas políticas, América Latina sería libre de ser si misma, una región de economías dependientes de las materias primas, creciendo con los precios de éstas mientras dure la tendencia alcista.

Derechos de Autor – The Financial Times Limited 2021

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