Quién es Joe Manchin, el senador demócrata convertido en un “poder en la sombra” de cuyo apoyo depende la agenda del gobierno de Biden

por | Oct 12, 2021

El voto de Joe Manchin en el Senado es crucial para la aprobación de las iniciativas del gobierno de Biden.
  • Redacción
  • BBC News Mundo

La importancia que tiene el senador demócrata Joe Manchin en la política estadounidense puede medirse por el número de llamadas telefónicas que recibe de la Casa Blanca.

Durante sus primeros seis años en el Congreso (entre 2010 y 2016) recibió apenas unas tres llamadas por parte del entonces presidente Barack Obama.

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Una cifra que duplicó el actual presidente, Joe Biden, solamente durante sus primeros seis meses de gobierno.

Y es que Manchin se ha convertido en el fiel reflejo de la balanza en el Congreso estadounidense, en el voto indispensable que requieren los demócratas para sacar adelante su agenda de gobierno.

La situación de este senador por Virginia Occidental de 73 años de edad cambió radicalmente tras las elecciones generales de noviembre de 2020 que llevaron a Biden a la Casa Blanca.

Esas elecciones le dieron al Partido Demócrata una pequeña mayoría en la Cámara de Representantes y generaron un empate en la Cámara Alta, donde cada partido tiene 50 senadores.


Esto significa que los demócratas tienen un control frágil del Congreso, pues las normas permiten que la vicepresidenta Kamala Harris -que también preside el Senado- emita un voto que les da la mayoría en esa cámara, pero solamente puede hacerlo en aquellas votaciones que queden 50-50.

Es decir, que primero hace falta contar con el voto de todos los senadores demócratas.

El problema es que Manchin no siempre ha estado dispuesto a apoyar las iniciativas del gobierno y que a los demócratas les corre prisa, pues en 2022 se realizarán las elecciones legislativas de mitad de periodo, en las cuales el partido que gobierna suele perder escaños.

De acuerdo con The Washington Post, los resultados de las elecciones de noviembre de 2020 le dieron al Partido Demócrata un control precario y “elevaron a Manchin al rol de poder en la sombra, que ha frustrado a muchos de sus colegas”.

En menos de un año, Manchin se ha opuesto a la adopción de varias de las iniciativas más emblemáticas de su partido, como la reforma de la ley electoral con la que los demócratas afirman que quieren hacer frente a una serie de leyes estatales con las que -dicen- los republicanos buscan restringir el derecho al voto.

Manchin también ha objetado la Ley Presupuestaria de US$3,5 billones con la que su partido quiere realizar una masiva inversión para combatir el cambio climático y expandir el estado de bienestar, destinando recursos a gran cantidad de programas que van desde subsidiar las guarderías hasta mejorar el programa de atención sanitaria Medicare destinado a los adultos mayores para incluir cobertura de salud dental, auditiva y visual.


Un “centrista” en un mundo polarizado

Las posturas de Manchin han generado fuertes roces con movimientos sociales y con el ala más a la izquierda del Partido Demócrata.

Manifestación frente al Congreso de EE.UU.
Algunas organizaciones se han movilizado para presionar a Manchin a respaldar la agenda de Biden.

El propio presidente Biden pareció quejarse públicamente sobre la postura del senador cuando en junio lamentó tener que trabajar con una estrecha mayoría demócrata en la Cámara de Representantes y con “dos miembros del Senado que votan más con mis amigos republicanos”, una referencia aparente a Manchin y a Kyrsten Sinema, una senadora demócrata centrista de Arizona.

Pero ¿por qué Manchin bloquea las iniciativas de su propio partido?

Hay varias razones, pero se pueden resumir en el hecho de que se trata de un político “atípico” dentro del actual Partido Demócrata.


Ideológicamente, Manchin es considerado uno de los políticos demócratas más conservadores.

Eso explica, por ejemplo, su rechazo a la citada ley de presupuesto. Después de un largo silencio sobre esta propuesta, Manchin dijo que estaría dispuesto a apoyarla, si se reducía el gasto a US$1,5 billones y bajo ciertas condiciones.

Manchin justificó su negativa en la necesidad de mantener bajo control el gasto público, argumentando que cualquier expansión de los programas sociales debe enfocarse en ayudar a quienes realmente lo necesitan.

“No creo que debamos convertir nuestra sociedad en una sociedad de subsidios”, dijo entonces, lo que le generó fuertes críticas desde sus propias filas.

“Yo creo que el hecho de que los ancianos puedan tener dientes en sus bocas o que los niños tengan guarderías no es [una cuestión] de subsidios. Es justicia”, le replicó el senador por Vermont Bernie Sanders.

Bernie Sanders
El senador Bernie Sanders rechazó las objeciones de Manchin al aumento del gasto en el estado de bienestar.

El otro gran argumento que ha usado Manchin para rechazar las iniciativas demócratas es que estas carecen de apoyos en el Partido Republicano y él es un gran defensor del bipartidismo.

Así, por ejemplo, este senador se negó a apoyar la ley de reforma electoral debido a que esta no tenía apoyos entre los republicanos.

También ha rechazado la posibilidad de apoyar cambios al filibusterismo, una norma que obliga a contar con el voto de una mayoría calificada de al menos 60 votos y no una mayoría simple de 51 (la que actualmente disfrutan los demócratas en esa cámara) para ser aprobadas ciertas decisiones en el Senado.

Sin embargo, miembros de su propio partido y numerosos expertos han puesto en duda la posibilidad real de revivir el bipartidismo, dado que el Partido Republicano se ha escorado a la derecha y a que incluso su líder en el Senado, Mitch McConnell, ha dicho abiertamente que está “100% enfocado en detener a este nuevo gobierno”.

Mitch McConnell.
El líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, ha dicho estar enfocado al 100% en detener al gobierno de Biden.

Esta situación ha llevado a que muchos demócratas cuestionen a Manchin por estar bloqueando la agenda de Biden en nombre de un bipartidismo que no está claro que sea posible lograr.

“No veo en ninguna parte a los republicanos invitando a los demócratas a sumarse o a sentarse a la mesa. ¿Por qué algunos demócratas están diciendo ‘no haré esto a menos que tenga apoyo bipartidista?”, dijo Jennifer Konfrst, dirigente de los demócratas en la Cámara de Representantes en Iowa, en entrevista con The Atlantic.

Así, la estrategia de Manchin de bloquear a los demócratas para forzarlos a buscar el apoyo de los republicanos tiene además unos riesgos evidentes, como señaló el columnista Ezra Klein en The New York Times.

“El bipartidismo tiene que ir en ambas direcciones. Si Manchin permite a los republicanos matar cualquier ley que ellos decidan no apoyar, él estará reforzando sus incentivos para ser partidistas“, indicó.

Una anomalía política

Pese a todas estas críticas, Biden y su gobierno parecen haber adoptado una política de guante de seda ante Manchin y, en lugar de atacarlo o amenazarlo, intentan persuadirlo y ganárselo por las buenas.

Joe Manchin y Joe Biden.
En lugar de atacar a Manchin, Biden intenta persuadirle para que le dé su respaldo.

Según relató el senador por Virginia Occidental a la revista New Yorker, cuando Biden ha hablado con él le ha pedido que le ayude si puede. “Nunca te pediré que votes en contra de tus convicciones”, contó Manchin que le dijo el mandatario.

Biden, de hecho, rebajó su propuesta de Ley Presupuestaria de US$3,5 billones a US$2,3 billones para hacerla más próxima a la postura de Manchin.

Detrás de estos esfuerzos reside el reconocimiento a una situación que muchos consideran ineludible: actualmente Manchin es insustituible.

Este senador es el único demócrata de alto rango que sigue ganando votaciones en un estado que en las últimas dos décadas se ha vuelto cada vez más republicano. “Él logró la reelección en 2018 después de que [en 2016] Donald Trump ganara en Virginia Occidental por un margen de 43%. Ningún otro demócrata habría logrado siquiera acercarse“, señaló en un análisis The Economist.

Manchin es un senador electo por el Partido Demócrata en un estado en el cual el Partido Republicano tiene una ventaja de 35,5 puntos en las encuestas. Esa es una situación completamente anómala.

Al Gore en West Virginia.
La derrota de Al Gore en el año 2000 en Virginia Occidental marcó el inició del giro de ese estado a favor de los republicanos.

El caso más cercano es el de la senadora republicana Susan Collins que representa al estado de Maine, donde los demócratas tienen una ventaja de cinco puntos porcentuales.

“En pocas palabras, Manchin no debería existir” resume Ezra Klein, quien advierte que los demócratas no pueden dar por garantizada su presencia en la Cámara Alta.

“Su mayoría en el Senado y, por lo tanto, toda su agenda legislativa, depende de su capacidad para ganar elecciones que cualquier otra persona perdería”, advirtió.

“Y ahora, en el Senado 50-50 que pende de su voto, él es el legislador más poderoso de nuestra era“, agrega.

El factor humano

Manchin es un político de la vieja escuela que cree en el diálogo y practica activamente el arte de forjar relaciones personales.

Es algo que aprendió de su padre y que ha aplicado a lo largo de su carrera política.

Manchin junto a un grupo de seguidores en West Virginia.
Como político, Manchin apuesta por la relación cercana con los electores.

También al haber crecido en un pueblo pequeño en el seno de una familia de ascendencia italiana -su abuelo era un inmigrante calabrés de apellido Mancini- , se acostumbró al trato próximo con la gente.

“Si yo no besaba y abrazaba a la gente, me pegaban”, comentó a New Yorker. “[Así que] no me importaba quién fueras, no me importaba tu color, te voy a abrazar y a besar y, luego voy a descubrir si somos familiares”, agregó.

Fue en su familia donde aprendió sus primera lecciones de política, gracias a su tío A. James Manchin, quien estuvo medio siglo involucrado en la política local en Virginia Occidental y quien en 1960 estuvo a cargo de presentar en ese estado los mítines del entonces candidato a las primarias John F. Kennedy.

Fue entonces cuando el joven Joe, que tenía entonces 12 años, conoció a Bobby y Teddy Kennedy mientras cenaban unos espaguetis en la casa de sus padres y aprendió cómo ellos lograban transmitir una imagen de personas reales.

Una vez activo en la política, Manchin ha puesto en práctica estas lecciones y ha apostado por establecer relaciones cercanas tanto con demócratas como republicanos.

Lo hizo siendo gobernador de Virginia Occidental (2005-2010), cuando invitaba a personas que representaban intereses opuestos a comer pizza y tomar cerveza en la sede de la gobernación; y también ahora, cuando como senador invita constantemente a otros políticos a cenar en el yate que tiene anclado en el Potomac y donde reside los días que está en Washington.

Los límites de una paradoja

Políticamente, Manchin ha operado sobre la base de esta gestión de intereses contrarios.

Así, por ejemplo, durante su campaña al Senado en 2012 no se limitó a rechazar la agenda ambientalista de Barack Obama, sino que su campaña divulgó un anuncio televisado en el que Manchin aparece disparando con una escopeta de caza a un blanco en el que está pegada la legislación ecologista que impulsaba la Casa Blanca.

Imagen del anuncio de campaña de Manchin en 2012.
En 2012, Manchin logró ser electo senador demócrata criticando a Barack Obama y contando con el respaldo de la Asociación Nacional del Rifle.

En el video, que contaba con el respaldo de la conservadora Asociación Nacional del Rifle, Manchin prometía que como legislador se encargaría de quitar al gobierno de las espaldas y del bolsillo de los ciudadanos y que impulsaría el bipartidismo.

Resultó electo con 53% de los votos.

Esas posturas conservadoras, próximas a la visión de sus votantes, sirven para explicar cómo Manchin ha logrado mantenerse como senador demócrata en un estado cuyo electorado se ha vuelto cada vez más conservador.

Donald Trump en Virginia Occidental
Virginia Occidental es un estado mayormente conservador, donde abundan los seguidores de Donald Trump.

El dilema para el senador por Virginia Occidental reside en que el tiempo para actuar se agota.

Como señaló Robert E. Litan, investigador principal de Estudios Económicos del Centro de Regulación y Mercados del Brookings Institution, Manchin probablemente nunca en su vida tendrá más poder del que tiene en este momento.

“Después de las elecciones de mitad de periodo, es poco probable que la composición 50-50 del Senado se mantenga: o los demócratas ganan uno o más escaños, y Manchin pierde su rol central, o los demócratas pierden el control de cualquiera de las dos cámaras”, escribió.

“La pregunta que él enfrenta, entonces, es ¿cuál quiere que sea su legado?”, concluye.


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