El precio de la gasolina en Washington, DC, alcanzó los $4 por galón por primera vez desde agosto de 2022, generando preocupación entre los conductores locales y cambios en sus hábitos de movilidad. La escalada de precios se produce en medio de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán —iniciada el 28 de febrero— que ha sacudido el suministro global de petróleo, y se espera que el impacto económico se sienta en los bolsillos de los residentes durante las próximas semanas.
Factores detrás del aumento
Según la Asociación Americana del Automóvil (AAA), el promedio de gasolina en el Distrito ha subido 91 centavos desde el 28 de febrero, cuando se intensificó el conflicto en Medio Oriente. La portavoz de AAA, Ragina Ali, explicó:
“El aumento de los precios del crudo está elevando los costos de la gasolina. El conflicto en Medio Oriente y las interrupciones en el suministro global están ejerciendo una presión significativa al alza”.
El cierre casi total del Estrecho de Ormuz, una ruta vital para aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo, también contribuye a la subida. Patrick De Haan, jefe de análisis de petróleo en GasBuddy, calificó el aumento como consecuencia directa del "cierre efectivo del Estrecho de Ormuz". Además, factores estacionales como la demanda creciente y la transición a la gasolina de verano más cara refuerzan la tendencia alcista.
Cómo afecta a los conductores
Para los automovilistas, este incremento representa entre $10 y $15 adicionales por cada llenado de tanque promedio. En algunas estaciones, como una de Shell en Rockville Pike, el precio por galón llegó a $3.94, y otras aún más altas.
Muchos residentes están adaptando sus hábitos. Wil Del Pilar comenzó a usar el Metro casi a diario y evita viajes largos: “Si manejo menos, no salgo. No voy a conducir hasta un restaurante en Frederick o hacer viajes largos y gastar en cosas así”. Manreet Cheema notó que llenar su tanque pasó de costarle entre $40 y $45 a casi $60.
Otros, como Candice Marcus, consideran reducir salidas a restaurantes, mientras que Crystal, que utiliza gasolina de alto octanaje, señaló que “parece que lleno un poco más, así que es desafortunado. Pero simplemente tienes que comprarla, igual que la comida”. Algunos conductores buscan alternativas como compartir vehículo o reorganizar sus rutinas.
No todas las reacciones son de queja. Moji, conductor de origen iraní que lleva décadas viviendo en Estados Unidos, ofrece una perspectiva distinta:
"Para mí, pagar un poco más, como todos estamos pagando, con la esperanza de deshacernos de un mal, como iraní, estoy eternamente agradecido. Entiendo que en América estamos aislados de muchas cosas. Nadie quiere pagar más por la gasolina. Pero creo que es un pequeño precio a pagar por intentar ayudar a personas que desesperadamente necesitan ayuda".
Comparación regional y nacional
A nivel nacional, el promedio de la gasolina regular se sitúa en $3.91 por galón, mientras que en Maryland es de aproximadamente $3.83. El área metropolitana de DC mantiene un promedio ligeramente inferior de $3.88.
La respuesta política: ¿una vacación del impuesto al combustible?
Ante la presión económica, los republicanos del estado de Maryland están impulsando una suspensión del impuesto a la gasolina por 30 días, medida similar a la adoptada en 2022 bajo el gobernador Hogan, que reduciría el precio en aproximadamente $0.46 por galón. El senador Justin Ready y el líder minoritario de la Cámara, Del. Jason Buckel, argumentan que es el único mecanismo inmediato disponible para aliviar a las familias, y que los $100 millones que dejaría de recaudar el estado representan apenas el 0.1% del presupuesto de $71 mil millones.
Sin embargo, la propuesta enfrenta resistencia demócrata. El presidente del Senado, Bill Ferguson, advirtió que el impuesto representa cerca de una cuarta parte de los ingresos destinados a proyectos de transporte, y que a diferencia de 2022, cuando había fondos federales flexibles disponibles por la pandemia, hoy Maryland no cuenta con ese margen.
"Puedes tomar una decisión a corto plazo que se siente bien en el momento, pero que genera problemas serios a largo plazo", dijo.
La oficina del gobernador Wes Moore fue más directa: descartó la propuesta como insuficiente y señaló que la solución real es presionar a la administración Trump para poner fin a lo que calificó como una "guerra sin misión" que, según dijo, cuesta más de mil millones de dólares diarios y está impulsando el precio del combustible y de los bienes de consumo.
Mientras el Estrecho de Ormuz permanezca comprometido y el conflicto continúe, el alivio en el surtidor tardará en llegar. El debate político en Maryland refleja la tensión entre el alivio inmediato y la sostenibilidad fiscal, y cada llenado de tanque sigue siendo un recordatorio de que las guerras lejanas tienen costos muy cercanos.