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El martes 6 de noviembre de 2012 quedará grabado en los esposos Rosales como el día que votaron por primera vez en Estados Unidos. Y tal vez dirán con orgullo que su voto “sí hizo la diferencia” en la reñida contienda.

Evaristo y Vilma Rosales, de Nicaragua y Perú, respectivamente, favorecieron al presidente Barack Obama en su reelección.

Como ellos miles de primeros votantes lo hicieron, según una encuesta elaborada por Reuters/Ipsos, en la que señalan que los primerizos en estas elecciones —incluídos inmigrantes y jóvenes— apoyaron a Obama por un margen de 2 a 1.

Según los entrevistados a la salida de las votaciones “el país se desarrolla en la dirección correcta”.

Para Vilma, la fecha estuvo cargada de una mezcla de emoción y nervios. “Por fin voté. Y sé que mi voto cuenta”, expresó al salir de la escuela Crestwood, en Springfield, Virginia.

“Pese a que no estoy de acuerdo con todas sus posturas, especialmente en los temas del aborto y matrimonios gay, creo que es la persona indicada para seguir gobernando”, agregó.

Desde que juramentó como ciudadana en septiembre de este año, Vilma dijo estar segura de su voto para el presidente Barack Obama. No en tanto Evaristo, quien hasta 10 minutos antes de ejercer la facultad bromeó al señalar que estaba indeciso, como muchos votantes en el crucial estado de Virginia.

Finalmente emitió su voto por el presidente. “No estaba del todo convencido, pero sabía que Obama sería la mejor opción”, expresó.

Y agregó que “el ser humano usalmente evalúa a la gente por lo malo que hace y no observa las cosas buenas que ha realizado. Obama ha hecho varias cosas positivas en su gobierno. Hay que darle la oportunidad de continuar y corregir los errores”, añadió.

En cuanto a su voto por primera vez Evaristo dijo “ahora sí siento que soy parte del proceso para decidir el futuro del país”.

Los Rosales forman parte de los casi 24 millones de hispanos registrados para votar, pero de los cuales sólo la mitad lo hicieron.

Los esposos reconocen que podrían haber votado antes de haberse naturalizado en años anteriores.

“Pudimos habernos hecho ciudadanos hace seis años, pero por diversas razones lo dejamos pasar. Esta vez no quisimos perder la oportunidad porque queríamos votar al ver tanto ataque contra los inmigrantes”, dijo Vilma.

En abril sometieron su aplicación y en menos de seis meses ya estaban juramentando como nuevos ciudadanos.

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