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Cómo reducir las pérdidas ante un siniestro

Nadie quisiera considerar la posibilidad de que un desastre natural o un accidente destruya su casa o sus posesiones que tanto esfuerzo, tiempo y dedicación le han tomado conseguir. Pero este tipo de imponderables suceden más de lo que cualquiera desea o está preparado para enfrentar.

Al hacer una prueba se podrá comprobar qué tan poco se tienen presentes los contenidos de la casa. Basta con cerrar los ojos y tratar de recordar cada cosa que se posee en cada habitación de la casa y seguramente sorprenderá que no se logra recordar ni la mitad.

¿Y qué decir de las cosas que están en los armarios? Muchas personas ni siquiera consideran que éstas sean también propiedades válidas de asegurar.

Pero resulta que si ocurre un accidente (un fuego por ejemplo) o un desastre natural, el seguro de propiedad puede indemnizar por la pérdida de esas pertenencias, ya sea por el máximo de la cobertura que se ha adquirido o según la cobertura adicional que se tenga.

El detalle está en que si se tiene una lista de todas las pertenencias duraderas puede, en caso de necesitarse, hacer un reclamo más realista y obtenerse una cobertura adicional más ajustada a su caso particular.

Cierto que nadie puede reponer el valor sentimental de perder el vestido de novia o las fotos de la familia, pero si —por ejemplo— se pierden los contenidos del armario, se puede recibir una compensación económica que permita reponer el vestuario de trabajo y no tener que hacerle frente a ese tremendo gasto.

Se puede comenzar haciendo listas de las pertenencias en papel y organizando la información de la siguiente manera:

Recorrer cada habitación de la casa, cocina, baños, sala, garaje, cobertizo de herramientas del patio, el patio… y por cada área se hace una lista particular. Buscar en los archivos recibos que respalden esas compras.

Es bueno adquirir la costumbre de guardar al menos los recibos de las compras mayores, como mobiliario, aparatos electrónicos o artículos costosos (joyas, cuadros, computadoras, etc.). También puede acudirse a los estados de cuenta de tarjetas de crédito que probablemente resuman las compras, al menos por tienda, si es que se recuerda dónde se compraron las cosas.

Aunque no se pueda hacer un inventario muy profundo, es mejor que se tenga una idea aproximada de lo que se posee, antes que no tener nada en concreto.

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