Junto a la página 177 del libro “A Tale of Survival: Memoir of a Hispanic Woman”, se ve una foto en blanco y negro en la que el presidente Ronald Reagan anuncia, delante de la Casa Blanca, la nominación de Grace Flores-Hughes como directora de Relaciones Comunitarias.
A Flores-Hughes la rodean en esa foto el entonces vicepresidente George H. W. Bush, y la secretaria del Tesoro Katherine Ortega, entre otros. Ese fue, sin duda, un momento de triunfo para esta mujer que hoy vive en Virginia y decidió publicar unas memorias que ya le han valido el reconocimiento en Festivales del Libro en Nueva Inglaterra y Nueva York. Pero la autora se centra más en una experiencia llena de retos que, según sus palabras, la han convertido en una mujer llena de determinación, fortaleza y compromiso.
—¿Cuál es el recuerdo más duro de su vida en el pueblo de Taft en Texas donde usted nació?
—Sin duda el haber sido testigo del abuso sexual de tantas jovencitas que acabaron violadas o casadas adolescentes, mientras quienes podían y debían hacer algo por ellas no hacían nada o ponían excusas para que todo siguiera igual.
—¿Y su recuerdo más optimista?
—Ver a mi madre trabajar en dos y hasta tres trabajos para salir adelante con éxito. Y nunca quejarse ni depender del gobierno. Como resultado de su duro trabajo, nunca fuimos ricos en la familia pero su determinación para sacar adelante a sus cinco hijos nos permitió disfrutar de una vida relativamente confortable. Esto me convenció de que con trabajo puede llegar la recompensa económica.
—¿Cuál fue ese momento en el que usted pensó que su vida iba a cambiar para siempre?
—Aquel día en enero de 1967 cuando me subí a un avión con destino a Washington, D.C. Aquel fue el momento en que el camino se abrió de una manera impensable. No tenía ni idea de cómo se iba a desarrollar mi vida en DC, pero en mi interior yo sabía que ya no volvería a vivir en Texas.
—Usted subtitula su libro, como “Memorias de una mujer hispana”: ¿Cómo ve el futuro de la comunidad latina en Estados Unidos?
—Somos la minoría más grande pero somos una comunidad con muchas cosas que superar. Tenemos el mayor índice de fracaso escolar en el país, el mayor índice de embarazos prematuros en la adolescencia, demasiada gente en los trabajos que requieren menos nivel de preparación, muy poca representación en puestos de influencia política teniendo en cuenta nuestra población, muy poca representación en los medios de comunicación, y lo mismo en las juntas directivas de empresas. Sin embargo, estoy convencida que nuestra comunidad seguirá creciendo, más unida, y mejorará su lugar en la sociedad estadounidense. Y conseguiremos influir en la escena política y económica y seremos una fuerza importante en este país.
—¿Qué se puede hacer para cambiar la imagen negativa de nuestra comunidad?
—Tenemos que rebelarnos cuando se crean estereotipos de nosotros o cuando estamos en desacuerdo con ciertas políticas. No debemos pertmitir que sean los otros quiénes nos definan. Debemos decir lo que pensamos en temas como inmigración, el mundo laboral o la educación. Debemos exigir que se nos dé tiempo real en los medios de comunicación, debemos exigir más periodistas latinos, más comentaristas latinos, más voces…
—¿Por qué debemos leer este libro?
—Porque es más que una historia hispana. Es una memoria estadounidense que busca inspirar a la gente, al mismo tiempo que denuncia una época de división y racismo.