En Estados Unidos hay alrededor de 138.000 bolivianos de los cuales 75.000 se encuentran en el área metropolitana de Washington, repartidos sobre todo por Arlington, Falls Church, Fairfax y Manassas. En zonas de la Columbia Pike o la Lee Highway abundan los negocios bolivianos, como ejemplo de una comunidad pujante. El Cónsul del Estado Plurinacional de Bolivia en esta capital, Marcelo Martínez Céspedes explica cómo su consulado se ha transformado, en pocos años, en un centro de servicios digitalizados para ayudar de manera efectiva a su comunidad en temas migratorios y de identificación. Martínez Céspedes habló con Alberto Avendaño de El Tiempo Latino.
—La mayoría de los bolivianos del área proceden de Cochabamba. ¿Es esta inmigración producto de la crisis económica en su país?
—En parte. Bolivia ha tenido una migración muy fuerte entre el 2002 y el 2007. Es una época de crisis política y económica que incluye la caída de un presidente. Fue una migración al exterior y una migración interna, del campo a la ciudad. Del 2007 hacia delante, con la estabilidad en el país, se desaceleró el proceso migratorio porque, además, el migrante sufrió la crisis en el exterior que provocó el retorno, sobre todo de países como España y Estados Unidos, hasta el punto que Bolivia ha tenido que crear mecanismos legales para ayudar a estas personas en su retorno.
—¿Cómo se convierte Washington en un centro emisor de pasaportes?
—Tenemos tres centros emisores, uno en Bolivia, otro en Madrid y otro en Washington. Desde aquí hemos hecho emisiones para lugares como Chile, porque el sistema de las grandes empresas de correos para hacer un envío rápido de La Paz a Santiago de Chile van vía Miami. Por eso lo mejor es enviar directamente desde Washington.
—¿Es su consulado algo más que un emisor de documentos?
—Damos servicios que incluyen la protección consular, es decir, proteger al boliviano en el extranjero; atenderlos en temas de salud, asuntos sociales, migratorios y educacionales. Y en el tema de la educación nuestro enfoque es la identidad cultural de las nuevas generaciones.
—¿Cómo se aborda la identidad cultural desde un consulado?
—Trabajamos para inculcar el civismo en los jóvenes. Ayudamos a conectarlos a ellos y a sus padres con las instituciones culturales locales. Y nos convertimos en un puente para conectar a los recién llegados con quien los puede conectar con sus raíces. Porque como se dice vulgarmente ‘quien no cae, resbala en los consulados’ y se nos presentan oportunidades de ayudar a unos jóvenes que terminan siendo más patriotas que sus padres. Viven una vida anglo pero se identifican con lo boliviano.
—¿Y la clave está en los grupos culturales bolivianos?
Así es. Las fraternidades bolivianas de folclore son muy importantes. Están muy bien organizadas y están presentes en Estados Unidos desde desfiles como el de la toma de posesión de Obama, donde estuvieron los Caporales, hasta el desfile Macy’s de Nueva York. Para llegar a mi comunidad, la mejor vía es trabajar con los presidentes de estas fraternidades. En el área de Washington contamos con 24 de estos grupos, pero cada día me voy enterando de nuevas agrupaciones.
—¿Como definiría usted a sus compatriotas?
—El boliviano es trabajador y mantiene los valores familiares que son la base de una sociedad y de un estado. El boliviano que migra lo hace por falta de condiciones en su país, y en la búsqueda de un mejor futuro migra pensando o que va a traer a la familia o que va a retornar con su familia. Además, el boliviano migra con su cultura, con su baile. Y se compromete con sus fraternidades folclóricas hasta el punto de que asimilan a otras comunidades y ayudan a los jóvenes a alejarse de los problemas sociales.
—Háblenos de las reformas que ha experimentado el consulado en los últimos años…
—Las reformas que hemos vivido son dobles: al interior y al exterior de la comunidad. El consulado ha adoptado el cien por ciento de la digitalización de los archivos, lo cual nos sirve para identificar mejor a los bolivianos. Esta digitalización tiene que ver con el proceso iniciado por nuestro Gobierno de respeto a la Madre Tierra, la Pacha Mama para los quechuas. Respecto a nuestra proyección comunitaria debo decirle que hemos ampliado nuestras funciones. Desde diciembre de 2012, cuando inauguramos el centro emisor de pasaportes y hemos reducido los trámites a menos de 24 horas, hemos realizado consulados móviles por la geografía estadounidense y cinco específicamente en el área de Virginia. Y ahora estamos en el proyecto de abrir un consulado en Virginia para estar más cerca de la comunidad. Otro asunto que para mi es muy importante es visitar las prisiones para evitar errores del sistema migratorio de este país que pueden afectar a tantas familias. Hemos creado un sistema telefónico en el consulado de nuestro país para que nuestros migrantes puedan llamar gratuitamente desde la prisión y recibir la ayuda necesaria y darles la oportunidad de conectarlos con su familia en Bolivia y también en los Estados Unidos.