Richmond, VA.-La batalla por el mayor control de armas en Virginia parece perdida apenas unos días después de haber iniciado la sesión legislativa 2014; y por el contrario el debate por los derechos de los portadores de armas gana terreno.
Un subcomité en la Cámara de Representantes enterró el pasado jueves 16 una serie de propuestas que hubieran restringido el uso de armas.
Varias de las iniciativas fueron patrocinadas por el delegado Alfonso López (D-Arlington), entre ellas una que hubiera requerido un “historial criminal” para quienes compraran un arma en una exhibición de venta.
Otra propuesta hubiera limitado la venta de armas automáticas con cargadores de alta capacidad.
“Éstas son medidas de sentido común para prevenir la violencia con armas. Hubieran hecho más difícil para los criminales la obtención de armamento tipo militar, al mismo tiempo que protegía los derechos de la Segunda Enmienda para todos los virginianos”, manifestó López.
El subcomité de Milicia, Policía y Seguridad Pública en la Cámara de Representantes, de mayoría republicana, votó en favor de “archivar” las iniciativas, matándolas técnicamente.
Sin embargo, al día siguiente el comité respaldó que se amplíe los derechos para los portadores de armas. Votó en favor de una propuesta que exigiría a la policía emitir la certificación de una transferencia de armas de alta capacidad en un plazo de 30 días. Otro proyecto facilitaría la portación de armas en Virginia de los que tienen permisos de otros estados.
La batalla se vive no sólo en el capitolio, sino también en las calles. El lunes 20 un grupo de madres y activistas marcharon en Richmond exigiendo mayor control de armas. Pero ese mismo día, decenas de ciudadanos se pronunciaron a favor de más derechos para el uso de éstas.
Virginia fue sede en 2007 de la peor masacre universitaria ocurrida en la historia del país. Un estudiante mató a 32 personas en Virginia Tech y se suicidó.