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“Don Quijote” es danza y pasión

Sube al escenario una historia de amor entre Kitri, la hija del tabernero, y Basilio, un joven barbero sin dinero y poco porvenir.

Y un padre que se empecina a toda costa en casar a su hija con un hombre rico y vanidoso.

Y en medio de toda esa trama, Don Quijote, quien en su ensoñación idealista confunde a Kitri con su Dulcinea y se dispone a pelear por ella.

El American Ballet Theatre (ABT) de Nueva York, llega al Opera House del Kennedy Center de Washington,D.C., con una obra netamente española tamizada con aires de comedia y una alta exigencia técnica.

El brasileño Marcelo Gomes, la cubana Xiomara Reyes y los argentinos Paloma Herrera y Herman Cornejo, con categoría de bailarines principales, forman parte de la troupe latina de esta compañía estadounidense que fue una de las primeras del país en incorporar hispanos en sus filas en la década de los 80 del siglo pasado.

El ABT, que todos los años se presenta en el Kennedy Center, debutará nuevamente desde el 15 al 20 de abril con “Don Quijote”, un clásico estrenado en el siglo XIX en la Rusia imperial, y un programa mixto que incluye el estreno de una obra de Gomes, “Aftereffects”, y dos obras históricas del ballet como “Les Sylphides” y”The Dream”.

“Don Quijote”, obra basada en un capítulo del segundo libro de Miguel de Cervantes, “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, es una suerte de comedia en la que el humor y la picardía son protagonistas.

La música es compuesta por Ludwig Minkus. La premiére mundial del ballet se efectuó el 26 de diciembre de 1869 en el Teatro Bolshoi de Moscú a solicitud de los Teatros Imperiales de Rusia.

El propio Petipa revisaría en múltiples ocasiones esta obra y a partir de las diferentes versiones realizadas por el coreógrafo marsellés, el ruso Alexander Gorsky reconstruyó la obra en 1900 obteniendo un gran éxito. El argumento -extraído del segundo volumen de la novela de Cervantes- se encuentra principalmente centrado en los amores Kitri y el barbero Basilio, Don Quijote y Sancho Panza, cuyos personajes míticos atraviesan una serie de aventuras en torno a la joven pareja.

Para los tres bailarines hispanos del ABT, “Don Quijote” es un ballet que marcó un hito en sus carreras e incluso en sus historias personales.

Herrera debutó en esta obra como uno de los cupiditos que aparecen en el primer acto, cuando tenía 10 años en el Teatro Colón de Buenos Aires, y luego, también en el mismo rol, cuando tenía 15 años y recién ingresaba al ABT.

Por su parte, Reyes debutó con “Don Quijote” a los 16 años, en Cuba.

“Fue el primer ballet entero que hice en este país. Aquí en Washington, Herman (Cornejo) será mi compañero. Lo hemos bailado muchas veces juntos y estamos como pez en el agua”, dijo Reyes.

Cornejo, recuerda a “Don Quijote” como un momento muy especial en su carrera y en su paso a la categoría de primer bailarín en la compañía de Nueva York.

Explica Cornejo que fue en una gira por Japón, cuando tuvo que reemplazar a un bailarín que se había lesionado y preparó su parte en sólo tres días.

Su compañera entonces fue Reyes, una dupla que luego se convirtió en una de las preferidas del público.

“Cuando Kevin McKenzie, el director de ABT, me dio el pas de deux  de ‘Don Quijote’ por primera vez, fue en Washington”, recordó Herrera.

“Era cuerpo de baile y tenía 17 años. Tuve que reemplazar a una primera bailarina. En todos mis momentos importantes ‘Don Quijote’ estuvo presente”, añadio Herrera.

Reyes, Cornejo y Herrera coinciden en que el ser latino es una ventaja para interpretar esta obra porque la sensualidad y la sangre hispana es un lenguaje común, aseguran.

“Creo que somos menos inhibidos y más apasionados. Pero también es la música, el ambiente, y la fiesta, que tienen mucho que ver con nosotros. Y es una buena mezcla”, dijo Reyes.

Cornejo remarcó una diferencia importante con otros ballets clásicos cuyos argumentos se relacionan más con historias de príncipes y princesas.

En “Don Quijote”, los personajes surgen de la vida cotidiana y los entretelones son casi como un vodevil.

“Un hispano lleva a Basilio en la sangre”, comentó Cornejo.

“En este caso el personaje toma más importancia que los pasos de ballet. Es un rol carismático. Es un joven que está viviendo la vida con su sangre española. Y logra enamorar a Kitri desde su inocencia”.

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