La Batalla de Puebla fue el combate entre un improvisado ejército mexicano contra la maquinaria bélica más poderosa y experimentada del mundo en aquel momento: el ejército francés. El 5 de Mayo de 1862, el general Latrille, conde de Lorencez, ordenó el asalto a los fuertes de Loreto y Guadalupe —que defendían la ciudad de Puebla—, pero fue rechazado en medio de enormes pérdidas por un grupo comandado por el general Ignacio Zaragoza, apoyado por el coronel Porfirio Díaz, quien luego llegaría a ocupar la presidencia.
Estos son los números de la historia: las tropas mexicanas consistían en unos 4.000 soldados reclutados a la fuerza y con enormes problemas de disciplina, así como unos 300 milicianos civiles. Por su parte, el conde de Lorencez contaba con más de 6.000 soldados de élite. Resultado: 83 muertos, 131 heridos y 12 desaparecidos entre los mexicanos; y 476 muertos, 345 heridos y la huida de los franceses.
El hecho de que la guerra mexicana contra los franceses ocurra durante la guerra civil en Estados Unidos —y que muchas familias mexicanas de Estados Unidos enviaran a sus hijos a ambas guerras— marca una dramática huella en la historia común entre ambos países.
El siglo XIX es un doloroso proceso de consolidación de México como país independiente. En 1821 se independiza de España y se generan dos tensiones: las guerras intestinas entre los nostálgicos de la era colonial y los que apostaban por el futuro, y las ambiciones y presiones de las potencias extranjeras. Todo ello aderezado por un débil Estado en conformación.
Luego de la Guerra de Reforma entre liberales y conservadores (1857-1860) el gobierno del presidente Benito Juárez tuvo que hacer frente a los reclamos de la deuda a tres potencias: España, Inglaterra y Francia. Con los dos primeros se llegó a un acuerdo, pero la monarquía de Napoleón III aspiraba a crear un “imperio latino” que incluía el sur de Europa y las Américas. Los conservadores mexicanos, derrotados en la guerra de Reforma apoyaron la idea de una monarquía mexicana presidida por Maximiliano de Habsburgo, hermano del emperador francés.
El gobierno de Maximiliano se estableció por la fuerza entre 1862 y 1867. En esos años, el legítimo gobierno de Juárez debió resistir moviéndose a través del país y librando más de 200 batallas hasta un triunfo que culminó con el fusilamiento de Maximiliano el 19 de junio de 1867.
Una de las batallas más conocidas fue la batalla de Puebla.
El triunfo del 5 de mayo se mantiene como fuente de optimismo y confianza de un pueblo, no solo en la lucha contra la intervención francesa en suelo mexicano, sino como parte de la identidad de un pueblo que estaba escribiendo su destino como nación independiente.
Luego de la derrota de la monarquía francesa impuesta en México, el presidente Benito Juárez emitió su famoso manifiesto: “…Mexicanos: encaminemos ahora todos nuestros esfuerzos a obtener y a consolidar los beneficios de la paz. Bajo sus auspicios, será eficaz la protección de las leyes y de las autoridades para los derechos de todos los habitantes de la República. Que el pueblo y el gobierno respeten los derechos de todos. Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.