Fairfax, Virginia.- La familia de Andrea Crew, la colombiana asesinada presuntamente por su esposo en Virginia, regresó a su país el sábado 10 de mayo, llevándose consigo a las niñas de la víctima, luego que en abril ganaran un complicado caso de custodia.
Yeimmy Arias, hermana de Crew, ganó el caso el 11 de abril y la jueza permitió que las pequeñas se fueran a vivir con ella, sus tías y abuela a Colombia.
Arias y su madre Rosa Pineda partieron el sábado del aeropuerto Dulles, en Virginia, con las pequeñas, Bella de 5 años y Bethany, de 19 meses.
“Éste ha sido un tiempo muy duro para todos. Esperamos regresar a Colombia a rehacer nuestras vidas con las niñas”, expresó Arias, días antes de su partida. La madre, Rosa Pineda, añadió entre lágrimas “mis nietas son lo único que nos queda de mi Andrea”.
Arias y su madre se instalaron en Virginia desde hace nueve meses cuando viajaron con una visa humanitaria al enterarse del asesinato de su hermana. Al tiempo que participaron en las audiencias del caso criminal, gestionaron la custodia de las niñas.
“Estas mujeres lo dejaron todo en Colombia y ahora regresan para retomar su vida”, manifestó la psicóloga Claudia Campos, quien estuvo cerca de la familia desde que se enteró del caso.
El consulado de Colombia gestionó los trámites para que puedan viajar sin problemas.
El 10 agosto de 2013 las autoridades hallaron el cuerpo de Crew en un río de Virginia, después de tres días de desaparecida. La Policía arrestó ese mismo día al esposo Caleb Crew, un ex militar de la naval.
En noviembre el hombre recibió los cargos de asesinato en segundo grado, luego que la jueza escuchó la confesión grabada del sospechoso en la cual detallaba cómo había matado a su esposa. El juicio de Crew será en agosto.
Las niñas fueron puestas en un hogar temporal. Tanto Arias como el hermano del sospechos, Amos Crew, estaban luchando por la custodia de las pequeñas. Una jueza determinó que las niñas se encontrarían mejor si vivían con la familia materna.
La muerte de Andrea Crew es un vivo ejemplo de que “el silencio mata”, dijo Campos, refiriéndose a las víctimas de violencia doméstica que no denuncian los casos. Crew había sufrido una serie de maltratos por parte de su esposo.