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Una vocación de servicio a la comunidad

La salvadoreña Maritza González, con un doctorado en Educación de la Universidad de Maryland, conoce de cerca la tormenta internacional generada en semanas recientes por los niños migrantes centroamericanos detenidos por autoridades estadounidenses en la frontera Texas con México, que ha desencadenado  una crisis humanitaria.

“Vine en 1986 cuando tenía 6 años, con mi mamá y mi hermano, que en ese entonces tenía 5 años. Mi papá ya había venido un año antes. La mayor parte de la vida la he vivido acá en Estados Unidos”, dijo González en una entrevista reciente con El Tiempo Latino.

“Cuatro días nos demoramos en venir, me acuerdo el camino. Había una pareja que nos daban aire, con un libro, hacían brisa. En ese tiempo veníamos protegidos. Siempre me he sentido bastante apoyada. Viajamos de El Salvador a México, y de ahí cruzamos , por eso nos demoramos tan poco tiempo”, recordó. “Eran otros tiempos. Ahora ya estos viajes pueden durar meses. Nada se compara con lo que está pasando ahora”, manifestó.

Han transcurrido tres décadas. González afirma que ha vivido en carne propia la experiencia del inmigrante que tiene que aprender inglés y que sus padres tenían hasta dos trabajos para mantenerlos. Otro reto que casi causó la separación familiar fue cuando su mamá fue detenida en una redada de Inmigración. “Casi nos deportan”, indicó. “He enfrentado todos esos obstáculos y aun así he logrado ir a la universidad, tengo un doctorado. He tenido bastantes oportunidades que se me han presentado porque las he buscado”, puntualizó.

González es la asistenta al superintendente de Educación sobre Diversidad en las Escuelas Públicas del Condado de Prince George’s, un cargo nuevo creado el año pasado en respuesta a la creciente población latina en esa jurisdicción. “Trabajo con las familias, sobre todo las latinas, para hacer más inclusivo el sistema escolar y mejorar el nivel de graduación de los estudiantes”, afirmó.

La trayectoria laboral de González incluye su incursión en la radio para reportar sobre el tránsito y el tiempo a principios de la década de 2000, becaria en el programa televisivo Línea Directa y empleada en una oficina de abogados, entre otros trabajos, incluyendo en un restaurante.  González también trabajó en la Biblioteca del Congreso y los Archivos Nacionales.

González se siente dichosa del apoyo que ha contado siempre, comenzando con sus padres y sus profesores.

“Tengo la bendición que he tenido el apoyo de diferentes personas y eso me ha ayudado a poder ayudar a otras personas. Esa es mi meta, poder ayudar a otros. Servir a la comunidad”, enfatizó González, quien indicó que las ansias de superación las fortaleció cuando vio a estudiantes latinos universitarios en un programa auspiciado por la Universidad George Washington.

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