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Responden a crisis de niños migrantes

Más de 50 personas entre ellas la delegada estatal de Maryland, Ana Sol Gutiérrez y los cónsules de México, Aníbal Gómez Toledo y de El Salvador, Dagoberto Torres, respondieron el miércoles 25 a un llamado de urgencia para tratar a nivel local la crisis de los niños que cruzan solos la frontera de Estados Unidos.

El activista Luis Cardona (izq.) junto al cónsul general de México, Aníbal Gómez Toledo,  y Jacky Reyes, de la oficina del concejal de DC Jim Graham, el 25 de julio en la Universidad del Distrito de Columbia durante la reunión sobre la crisis de los niños migrantes.


           
   

Alfredo Duarte Pereira para ETL

El activista Luis Cardona (izq.) junto al cónsul general de México, Aníbal Gómez Toledo,  y Jacky Reyes, de la oficina del concejal de DC Jim Graham, el 25 de julio en la Universidad del Distrito de Columbia durante la reunión sobre la crisis de los niños migrantes.

Cindy Monge cruzó la frontera sola a los 11 años. Hoy tiene DACA.


           
   

Milagros Melendez-Vela-ETL

Cindy Monge cruzó la frontera sola a los 11 años. Hoy tiene DACA.

René cruzó la frontera solo, cuando empezaba la adolescencia. Hoy es indocumentado.


           
   

Milagros Melendez-Vela-ETL

René cruzó la frontera solo, cuando empezaba la adolescencia. Hoy es indocumentado.

“Necesitamos tomar una acción y no quedarnos de brazos cruzados. Lo cierto es que a nivel local ya hemos visto el impacto de esta crisis. Muchos de los niños que cruzaron están acá y necesitan de servicios y ayuda”, expresó el activista Luis Cardona que por más de 20 años ha trabajado con jóvenes y quien convocó junto a otros activistas a la reunión en la Universidad del Distrito de Columbia.

El grupo trabajará con los consulados para asegurarse de que los menores tengan acceso a un proceso en la corte, según concluyeron en la reunión.

Desde que saltó a la luz la crisis a principios de junio, el consulado de El Salvador en Washington ha asistido a 10 familias en el proceso de reunificación. “Hoy mismo una niña de 6 años que estaba en un centro de la frontera llegó al aeropuerto Dulles, de Virginia, para reencontrarse con su abuela”, expresó Torres el 25.

El consulado ha pedido libros, pañales para proporcionar a los niños que se encuentran en los centros de refugio, que están abarratados.

Cuando aún faltan tres meses para culminar el año fiscal, el número de niños detenidos al cruzar la frontera se duplicó a 47.000 en comparación al año anterior.

“Tenemos que ser concretos y delinear estrategias claras”, dijo la delegada de Maryland, Sol Gutiérrez.

El grupo prepara una manifestación frente a la Casa Blanca que se realizará la primera semana de julio.

Politización

La crisis de los niños que cruzan  sin compañía la frontera de Estados Unidos se politiza. Al tiempo que Estados Unidos advierte a los padres de los peligros en el cruce y de que no hay una protección migratoria para estos menores, políticos en el Congreso se dividen entre protegerlos o enfatizar en el mensaje de deportación.

En Fairfax, Virginia, el salvadoreño José Benavides  sabía de los peligros que enfrentaría su hijo de 16 años para cruzar la frontera, pero aún así en noviembre de 2012 pagó a un “coyote” para mandar a traerlo. En su país, su hijo corría mayor peligro, dijo. “Las maras lo habían amenazado con matarlo si no les pagaba las cuotas que pedían. Y ya mi hijo no podía salir y mi familia allá lo mantenía escondido”, expresó Benavides a El Tiempo Latino, el miércoles 25.

La cifra de niños que cruzan solos la frontera se duplicó a más de 47.000 en siete meses. La mayoría provienen de Honduras, Guatemala y El Salvador, en donde la violencia y las pandillas aterrorizan, dicen expertos.

“Si mi hijo no hubiera venido así, tal vez ahora estuviera muerto en El Salvador a manos de las maras”, dijo Benavides, cuyo hijo vivía con los abuelos en La Unión.

Tras varias semanas de travesía Benavides se reencontró con su hijo a fines de 2012, al cual fue a recoger a un centro de menores de  Texas, tras que el menor fue detenido por las autoridades de Inmigración. “Él está en un proceso migratorio y tiene corte en 2015”, dijo Benavides.

A principios de junio el Gobierno dijo que el alto flujo de menores que cruzan la frontera solos —guiados por los traficantes humanos conocidos como “coyotes”— se ha convertido en una crisis humanitaria. De inmediato el Gobierno abrió más centros para albergarlos. Sin embargo, el secretario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) Jeh Johnson reiteró en una carta a familias centroamericanas sobre los peligros a los que se enfrentan estos niños y dijo que  los menores que cruzan ilegalmente están sujetos a una deportación.

Sólo unos pocos tienen posibilidades de alivio migratorio. Según el Vera Institute of Justice, sólo el 1 por ciento recibe algún tipo de estatus. Abogadas de CASA de Maryland dijeron que hay un tipo de visa para estos niños si se comprueba maltrato, negligencia o abuso por parte de uno de los dos padres. El problema es que no hay suficiente representación legal para estos menores, dijo la abogada Sheena Wadhawan.

El Comité de Estados Unidos para Refugiados e Inmigrantes      ( USCRI, por sus siglas en inglés) con sede en Arlington, Virginia, estableció el Programa Legal para Niños, diseñado específicamente para asistir a estos menores.

“Hemos provisto de servicios legales probono a más de 4.000 niños migrantes y hemos reclutado a abogados en más de 800 localidades alrededor del país”, dijo a El Tiempo Latino en una entrevista anterior, el entonces director de la División de Servicios Migratorios de USCRI, Ricardo Gambetta.

Sin embargo el tema se está politizando. Hace unos días el representante Mike McCaul (R-Texas) presidente del Comité de Seguridad Nacional en la Cámara de Representantes le dijo al secretario Johnson que Estados Unidos necesita enfatizar en el mensaje de deportación. Dijo que había que decirle a estos niños “si tú vienes, no te puedes quedar”, dijo.

De otro lado, un grupo de legisladores demócratas reveló el lunes 23 un proyecto de ley que ofrecería ayuda legal a estos menores. “La ley permitirá que los hechos de sus casos sean presentados frente a un juez” dijo la congresista Lucille Roybal-Allard.

Para la adolescente Cindy Monge, residente en Silver Spring, ya es tarde. La joven guatemalteca, de 18 años, quien fue detenida al cruzar la frontera cuando cruzó a los 11 años, tuvo miedo de enfrentarse a una corte y evadió su cita. “Ahora estoy protegida con DACA, pero no hay manera de arreglar mis papeles”, dijo.

Por su parte René, quien realizó la trayectoria hace cuatro años, cuando tenía 17, desde su natal El Salvador, se encuentra en el limbo. “A mí no me detuvieron. Yo pasé hambre y amenazas pero pude llegar, aunque ahora soy indocumentado”, dijo.

Ambos jóvenes aseguraron que no volverían a  hacer el viaje. “Especialmente ahora que las cosas están más peligrosas”, dijo Monge. “Mi mayor temor era que me violaran en el camino”, dijo la jovencita. René contó que los coyotes amenazaron a su grupo con entregarlo a los Zetas si los familiares no les completaban el pago.

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